Lavapiés es uno de los barrios más castizos y multiculturales de Madrid. A continuación te ofrecemos una forma divertida y gastronómica de conocerlo
Madrid es una ciudad que ofrece miles de opciones, pero cuando llega el momento de elegir, todas se esfuman y el calendario de planes se queda en blanco. Para alegría de algunos y pereza de otros, la cultura española nos regala cada domingo una salvación: el arte del vermut. Hoy proponemos una forma distinta de conocer el barrio de Lavapiés mediante el tapeo y las cañas. Además de innovadores establecimientos y restaurantes de todas las nacionalidades, todavía puedes encontrar los mejores precios en bares de toda la vida.

Una bienvenida artística

Este barrio tiene su propia parada de metro, pero para comenzar la ruta nos dirigimos a Embajadores. Al subir las escaleras de la boca de metro, encontrarás una gran glorieta que guarda la primera sorpresa y una de las puertas al barrio de Lavapiés. Es La Tabacalera (1), centro de arte vanguardista en una antigua fábrica de tabacos. Puedes disfrutar del arte urbano que reviste los muros del perímetro exterior de este edificio. Mientras disfrutas de la experiencia, repara tu mirada en cualquiera de los bares de la calle Miguel Servet. Recomendamos hacer una parada para descubrir locales con una propuesta muy personal y variopinta con sabores originales.
Barrio de siempre

Los muros de la Tabacalera se extienden hasta la calle Embajadores, donde se encuentra la próxima parada de la ruta. El Mercado de San Fernando (2) es el lugar ideal tanto para llenar la cesta de productos diarios como para calentar motores tomando unas cañas en los bares que esconde. Girando a la derecha, de camino hacia la plaza de Lavapiés, puedes aprovechar a visitar la Corrala de Sombrerete (3) en la calle Mesón de Paredes. Es uno de los pocos patios vecinales tradicionales que quedan en la capital. Una vez aterrices en el corazón del barrio- la plaza de Lavapiés (4)- verás el Teatro Valle-Inclán y los primeros atisbos de la multiculturalidad de la zona.
El milagro de comer bien y barato
Tras este calentamiento cultural, comenzamos el verdadero “correbares”. Subiendo por la Calle Ave María entramos en el Bar Melo’s (5), donde podrás comer croquetas y empanadillas tan buenas como las de casa, sin olvidar su especialidad: la zapatilla de lacón con queso de tetilla (para los que calzan grande). Un poco más arriba llegas a La Mina (6), una tasca de toda la vida donde tomar una ración de seis gambas cuesta solo 2,80 euros. Puedes acompañar la experiencia con unas cañas de Mahou bien tiradas. Es un verdadero alivio darse cuenta que comer bien y barato en Madrid todavía es posible.
Recordando el Madrid castizo

Siguiendo por la calle de la Cabeza encontrarás la primera taberna de la ruta: La Chilostra (7). Siempre acompañan las cañas con una pequeña tapa, y puedes encontrar numerosas raciones anunciadas en las paredes. De camino a la siguiente parada, puedes entrar en la Sala Equis (8) a la altura del nº 4 de la calle Duque de Alba. Este antiguo cine porno ahora esconde un espectacular bar para los más modernos y donde todavía se puede disfrutar de una programación especial. Con el estómago un poco más lleno, volvemos a Mesón de Paredes, esta vez para entrar en la Taberna Antonio Sánchez(9). Se trata de una casa centenaria de espíritu taurino que, al margen de su ideología, merece la pena visitar para revivir el Madrid más castizo. Además, se dice que es la taberna más antigua de la ciudad.
En el límite del bien y el límite del bar

Llegamos al ecuador de la ruta, donde te ofrecemos dos alternativas según tu tiempo disponible y ritmo. La primera opción es abandonar la ruta en la parada de Tirso de Molina. Pero si lo que buscas es vivir en primera persona el pasado y el futuro de Lavapiés en un mismo local, retrocede a la Calle Embajadores hasta entrar en el Café Pavón (10). Que no te engañe el nombre porque no es solo una cafetería. En el corazón del Rastro, este local te ofrece el sabor multicultural del barrio.
Para terminar la jornada y siempre que tengas fuerzas, puedes pasarte al barrio de la Latina, donde todos los sábados a partir de las 13:30 las pescaderías del Mercado de la Cebada (11) se transforman en bares de marisco y pescado al mejor precio. En este enclave nos despedimos y dejamos el rumbo de la tarde a tu elección: latinear en terrazas con buena música o volver a casa con un buen sabor de boca.


