Con la llegada del verano, muchas personas buscan descubrir nuevos lugares y desconectar de la rutina sin gastar una gran suma de dinero
Viajar por Europa a menudo suele asociarse con experiencias culturales llenas de monumentos históricos y paisajes inigualables. No obstante, muchas veces sus precios son desorbitados.
Más allá de las ciudades europeas más conocidas, hay muchos territorios que pueden ofrecer la misma belleza y experiencias inolvidables sin salirse de presupuesto. Estos son algunos de los destinos más asequibles para viajar por Europa este verano.
Albania
Albania se ha convertido en uno de los destinos más atractivos para quienes buscan pasar su verano en playas paradisíacas y días soleados. Sus costas, destacables por su mar cristalino y arena fina, rivalizan con las griegas pero con precios mucho más asequibles. Es un lugar ideal para disfrutar del sol y el mar, sumergiéndose de lleno en su cultura.
Tiene un presupuesto que puede llegar a rondar entre los 25 y 40 euros por persona, lo que lo convierte en una de las opciones más económicas del Mediterráneo. Además, ofrece multitud de planes diferentes. Para quienes prefieren un turismo cultural, destacan ciudades como Berat, conocida por sus casas de estilo otomano y que alberga tres barrios considerados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; Gjirokastër, conocida por su fortaleza medieval, y la capital del país, Tirana.

Para quienes prefieren unas vacaciones donde primen el sol y la playa, Ksamil es una de las zonas costeras más populares del país. Destaca por su mar turquesa y su cercanía a pequeñas islas de la zona. Incluso puedes encontrar pueblos alpinos ideales para hacer senderismo, como el Valle de Theth.
Rumanía
Rumanía es uno de los países más asequibles de la Unión Europea. Su presupuesto puede variar entre 30 y 45 euros por persona y día. Tiene uno de los transportes públicos más baratos de Europa a pesar de que muchos de los trayectos pueden ser de gran duración.

Rumanía cuenta con una gran variedad de atractivos turísticos. Desde regiones medievales como Transilvania, y ciudades como Braşov, Sibiu o Cluj-Napoca, hasta castillos como el de Peleş y Bran, más conocido como el de Drácula y monasterios. Tiene además uno de los parques termales más grandes de Europa, el Therme Bucarest, y el parlamento más grande del mundo.
Portugal
Más cerca de España, se encuentra Portugal, un destino accesible, cercano y con una excelente relación calidad-precio. Aunque en ciudades como Lisboa u Oporto se hayan aumentado los precios en los últimos años, todavía existe la posibilidad de realizar un viaje bastante económico. En estas ciudades se pueden pasar las vacaciones por un precio de entre 45 y 60 euros por persona. Además, el precio baja a medida que te alejas de los grandes epicentros.
Uno de los grandes atractivos de Portugal es su gastronomía. Ofrecen comida de muy buena calidad a bajos precios. Otro de los grandes destacados es el transporte del país. Cuenta con una red de trenes, tranvías y autobuses que conectan el país prácticamente al completo, haciendo que visitar distintas ciudades sea muy sencillo.

Además de Lisboa y Oporto, Portugal ofrece lugares como Sintra, Coimbra, Belém o Alfama. Estos destinos permiten disfrutar de historia, arquitectura, miradores, gastronomía y paisajes únicos sin necesidad de realizar un gran gasto.
Bulgaria
Aunque los vuelos pueden ser más caros que en el resto de países, Bulgaria, en cuestión de hospedaje y gastronomía cuenta con precios muy asequibles. Puede costar entre 30 y 45 euros al día por persona.

Su capital, Sofía, destaca por su arquitectura de herencia otomana y mezcla soviética. Además, se encuentra a poca distancia de la montaña Vitosha, ideal para hacer senderismo y deportes de invierno.
Además, las costas del mar negro son amplias y muy bien cuidadas, donde comer y pasar el día al sol puede costar menos de 5 euros. Tiene un rico nivel cultural, pues cuenta con teatros romanos como los de la ciudad de Plovdiv, los Siete Lagos de Rila junto con su monasterio, o incluso monumentos tan emblemáticos como la catedral ortodoxa de de Alejandro Nevski, la mezquita Banya Bashi o el Palacio Real.


