Contra-crítica ‘Eternals’ sin spoilers: ¿La mejor película de Marvel?

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Las críticas no ha dudado en calificar a Eternals como «insuficiente» o, incluso, «la peor película de Marvel hasta la fecha«. Una acusación muy fuerte, especialmente después de algunos títulos de calidad más que cuestionable como Thor: El mundo Oscuro (Alan Taylor, 2013) o Iron Man 3 (Shane Black, 2013).

Quizá seas un amante del cine y de los cómics. Uno que un día se despertó y descubrió que la recién oscarizada Chloe Zhao (Nomadland) había dirigido una película para Marvel y que se moría de ganas de verla en los cines. Un amante que, a semanas de su estreno a nivel global, viese como muchos críticos salían de la sala con mucho que decir y poco bueno. Algo que quizá le animaría aún más a acudir a la sala a ver con sus propios ojos la película, o que, por el contrario, le asustó. Sea como fuere, un amante que fue a su cine de confianza y compró una entrada para ver Eternals. Creyendo que saldría de la sala avergonzado, cabizbajo, después de todo lo que había oído y leído, se sorprendió al verse disfrutando de la película. Era algo nuevo, al diferente. Un soplo de aire en una dirección extraña, que se sentía como algo de Marvel, pero a la vez era algo más. Era sorprendente.

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También puede ser que simplemente no seas un amante del cine y de los cómics «de esa forma»; quizá te da igual quién sea Chloe Zhao y que dirija una película de Marvel. Te gustan las películas de superhéroes y punto. Sea como fuera, querías ir al cine, ver la película y pasar un buen rato. Te gustó, y ya está. Seas de un tipo o de otro, lo importante es que la película te gustó, pese a todo lo que se había dicho sobre ella, como se la calificaba. De hecho, quizá hasta te molestó. A mí también me pasó. Y es que esto no será una crítica amarga sobre Eternals.

‘Eternals’: ¿Marvel… o DC?

En los cómics, los Eternos son unos personajes complejos y, de por sí, muchos coinciden en que son más similares a la Casa DC que a la Marvel. No es de extrañar: su creador, Jack Kirby, acababa de volver de trabajar con DC cuando le ofrecieron un proyecto «completamente libre a su creación». Y es que Jack Kirby no es cualquiera. Es el Rey del Cómic. El padre junto a Stan Lee de Capitán América, los 4 Fantásticos o la Patrulla-X. Al crear a los Eternos, no solo buscó crear superhéroes, sino un trasfondo mitológico tal que sentase las bases de qué había detrás de ese gran universo que es Marvel. Es precisamente esto lo que les hace sentirse, en los cómics, personajes más cercanos a DC que a la casa a que realmente pertenecen.

Página de Eternos #4 por Jack Kirby
Página de Eternos #4 por Jack Kirby | Fuente: Flickr.com

Vayamos por partes. Los héroes de Marvel se caracterizan por ser más humanos, no porque lo sean o no (como Thor), sino porque en la forma en la que se relacionan con todo lo que les rodea, los errores que cometen y las decisiones que toman son comprensibles bajo una perspectiva humana. Por su parte, DC presenta seres ultrapoderosos; seres que, como dice Jor-El (Russel Crowe) sobre su hijo en Superman: El hombre de Acero (Zack Snyder, 2013), cuando lo envía a la Tierra: «Para ellos será un dios«. Son superhéroes, sí, pero porque son más que los humanos. Sus habilidades, sea la fuerza, la velocidad o la inteligencia, los hacen ser dioses en comparación. La parte humana importa poco, hasta tal punto de que esa concepción se impregna en el ADN de las películas. Pocos días después de la «liberación» de La Liga de la Justicia: Snyder’s Cut (Zack Snyder, 2020), al compararla con la versión de La Liga de la Justicia de 2017 de Josh Whedon (Los Vengadores), se comprobó la cantidad demencial de imágenes que Whedon había introducido en la que los personajes salvaban gente. ¿Por qué? Porque en el Snyder’s Cut no existían. En cuatro horas de película, apenas se salva a una veintena de personas. Y es que, en el fondo, más allá de comparar la calidad entre ambas versiones, a Snyder le importa bien poco la humanidad, igual que a sus dioses.

No obstante, los cómics de Marvel y su universo cinematográfico son dos cosas muy distintas. No siempre se mueven con las mismas reglas y, en Eternals, queda demostrado. Son personajes que están a medio camino de ser dioses, y a medio camino de ser humanos. Tienen los poderes de los primeros, pero se parecen a los segundos. Aman, ríen, lloran… Y también vuelan y lanzan rayos láser por los ojos. Puede que en los cómics sean algo más, pero en el UCM, ¿qué son?

‘Eternals’ y la crisis de la fe

Resumen rápido: existen unos seres cósmicos llamados Celestiales que son la razón de la existencia de la vida en el universo. Los Eternos son seguidores suyos enviados a la Tierra para destruir a los Desviantes, unos bichos que buscan destruir la vida. También se les encarga supervisar a la humanidad, pero nunca interferir en sus conflictos (a no ser que los Desviantes estén involucrados). El volador Ikaris, la astuta Thena, el poderoso Gilgamesh… Los Eternos son la materia prima con la que la humanidad ha construido sus mitos. Son una versión real de sus dioses; la que nos hemos ido contando.

Fotograma de un Celestial en la película de Eternals (Chloe Zhao, 2021)

Eternals es una película que pone en crisis dos de los elementos más incrustados de la cultura y el ADN humano: los mitos; la fe. 7000 años viviendo entre la humanidad, viendo como crece, ayudándola y protegiéndola de los Desviantes. Siendo dioses para ellos. Pero también son 7000 años viendo sus guerras, masacres y genocidios. Viendo como se matan entre ellos sin poder mover un solo dedo, pese a que tienen el poder para pararlo todo. Todo porque se les prohibió intervenir. Ni siquiera en la llegada de Thanos, pudieron actuar. Tuvieron que ver como la mitad de todo desaparecía, impasibles. Aquella frase que siempre resuena con las desgracias: «Si hay un dios bueno allí arriba, como permite esto».

Chloe Zhao explora esa crisis de forma magnífica. Precisamente, la elección de una directora de sus características ya era algo trascendental antes incluso de que la película se estrenara. No era una directora al estilo Marvel, con pelis de acción apabullante en su palmarés o dentro de la maquinaria que es Disney. Es una directora más comedida, romántica en su puesta en escena. Era un riesgo que Marvel nos sorprendió al correr, con las expectativas que eso generaba. En Eternals, presenta a sus personajes a través de flashbacks, con medio pie en el presente, pero también en lo que fueron. Personajes a los que llamaron dioses. Vemos sus dudas en multitud de lugares a lo largo de la historia que ellos mitificaron. Dudan de la humanidad, y también de ellos mismos; incluso dudan de los Celestiales y de su misión. Dudan, porque dudar es humano.

Chloe Zhao en la Comic Con | Fuente: Flickr.com

Los Eternos se comportan de forma humana a veces, pero también pueden ser erráticos; sin entender sus sentimientos. A veces algunos se abrazan a ellos y, otros, los evitan, como si fuera una mala peste que los amenaza. No se comportan como personajes al uso, porque no lo son. Muchos son los que critican una falta de coherencia en las acciones de alguno de ellos, pero ¿qué harías tú si no sabes si eres humano o dios? ¿Qué ocurre cuando vives en tu carne que todo en lo que creías, simplemente, se desmorona? Son muchos personajes, pero los todos se perfilan diferentes y, aunque hay unos a los que conocemos más que otros, ninguno deja lugar a la duda entre sus objetivos, sus miedos y su amor.

Personalmente, no creo que Eternals vaya a cambiar la fórmula marvelita para hacer sus películas, pero si que, como película de Marvel, está muy por encima de la media. Scorsese ya dijo en su día que eran «parques de atracciones«, pero Eternals es algo mucho mayor. Es una película que te presenta conflictos que te dejan pensando al salir del cine. En todo el UCM, quizá solo Vengadores: Infinity War (Hermanos Russo, 2018) pueda rivalizar en este aspecto con Eternals, y en este caso es solo por un villano perfecto como es Thanos (mucho peor representado en la siguiente entrega). Chole Zhao realmente ha marcado un antes y un después como ya hizo Rian Johnson con Star Wars VIII: Los últimos Jedi, otra película mal criticada, pese a tener más aciertos que ninguna. Como ya hizo él, Zhao ha demostrado que entiende mejor que sus predecesores (y que los directores de la competidora) lo que es una película de superhéroes. Porque, quizá por primera vez, ha puesto en crisis lo que significa ser un superhéroe.

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