Un libro, muy a menudo, es la única solución para los problemas más profundos
Arte de amar, del autor romano Ovidio, resulta una herramienta sencillísima destinada a hacernos menos vulnerables, más sensibles y, en esencia, libres. Una reliquia literaria del año 2 d. C. que puede salvarnos de caer en la más atroz de las ignorancias: la que se enorgullece de sí misma. Productos como La Isla de las Tentaciones significan el peor método de control social de nuestro tiempo: la somnolencia.
«Si hay alguien entre el público que no conozca el arte de amar, que lea esta obra y, cuando se haya documentado leyéndola, que ame». Así comienza Arte de amar, un poema didáctico en el que, Ovidio, nos enseña qué es el amor, cómo conseguirlo y de qué manera conservarlo. Todo un contraste con lo que propone el conocido reality show, que nos entretiene mostrando que existen relaciones sin amor, de qué manera pueden destruirse y cómo el analfabetismo puede encontrarse en todos los aspectos de nuestras vidas, incluido el cariño.

Carpe diem
Este tópico horaciano -familiar para cualquier persona que haya pisado alguna vez un instituto- nos invita a aprovechar el tiempo que tenemos. Siguiendo esta premisa, hablaremos de tiempo perdido o tiempo aprovechado. Según estima la página web howlongtoread, lo que se demora una persona promedio en leer Arte de amar no supera las dos horas y media. Una cifra que impone respeto dicha tan de sopetón.
Visto así casi resulta más apetecible encender la tele y disfrutar de tu reality show de confianza, pero ¿cuánto dura La isla de las Tentaciones en realidad? Tal y como establece la programación del grupo Mediaset, el programa se emite desde las 22:00 pudiendo durar, incluyendo la publicidad, hasta la 01:10 de la madrugada. Es decir, cada episodio tiene la capacidad de recluirte en tu sofá durante aproximadamente 3 horas.
Teniendo en cuenta que cada temporada consta de 11 galas, si alguien se sienta todos los lunes a ver la gala -como hacen bastante más de un millón de personas en este país- terminará habiendo ocupado 33 horas de su vida en La Isla de las Tentaciones. Todo ese tiempo dedicado al sadismo sentimental y el morbo de ver cómo se rompen las parejas. Ahora las horas que habían que dedicarle a la lectura no parece tan imponentes.
🔥 'La isla de las tentaciones' registra un 12,2% y 1,4M. Sube al 16,7% en target comercial y casi 4M conectan con el reality
⚫ Energy lidera con un 2,9%. 'FBI Most Wanted' en el prime time del canal, segunda y tercera emisión más vista con 41.000 (3,1%) y 373.000 (2,5%)
— Mediaset España (@mediasetcom) March 28, 2023
Machismo y discriminación
No resultaría extraño que si uno introduce en su navegador el nombre La Isla de las Tentaciones termine encontrándose algún escándalo relacionado con agresiones sexuales, estafas deportivas o, incluso, intervenciones policiales. Y es que estamos hablando de un programa que se basa en la exhibición continuada de sus concursantes como simples cuerpos estereotipados, protegidos por pretendidas actitudes soberbias y violentas y portando, para regocijo del espectador, unas cabezas que parecieran estar vacías.
No habríamos de engañar al lector, en Arte de amar podemos encontrar numerosos ejemplos de pensamientos que hoy en día no deberíamos tolerar. Sobre todo referidos a la mujer y de qué manera ha de comportarse o cómo debe ser el hombre. Pero, claro, se trata de un libro del siglo I d. C. en el que resulta mucho más fácil distinguir lo correcto de lo intolerable que en un programa que se emite en la sociedad actual. Una sociedad en la que deberíamos ver más civismo, respeto e inclusión en nuestros televisores.
Ovidio nos dice cosas como «si ella hace señas con la cabeza, la dejarás; si escribe algo, no toques las tablillas; que venga de donde quiera y vaya donde le plazca» o «el placer disfrútenlo por igual la mujer y el hombre». Por supuesto que no le vamos a colocar una medalla al romano por reconocerle cierta libertad a las mujeres, pero, sin lugar a dudas, cuando uno se encuentra en internet con los inagotables ejemplos de machismo u homofobia en el programa, comprende que hay más de uno al que le hace falta leerse un buen libro.
"'La isla de las tentaciones' despierta los instintos más machistas que uno puede imaginar". ✍️ Hoy en la #Opinión de Gabriel Ramírez, '‘La isla de las tentaciones’ o el machismo recalcitrante' https://t.co/9bcFSIfr2u
— El Correo de Andalucía (@elCorreoWeb) January 27, 2020
Para la libertad
Sin lugar a dudas, todos, perdamos nuestro tiempo en lo que lo perdamos, podemos comprender que, en el mundo actual, mantener a millones de personas delante de una televisión sin capacidad de pensar en otra cosa es, para los más poderosos, una buena noticia. En lugar de dedicar nuestro tiempo libre a un entretenimiento de calidad que nos haga crecer como seres humanos – películas, series, documentales, libros, teatro, etc. – preferimos el efecto sedante de las vacías trifulcas televisivas.
Una sociedad adormilada y ocupada en la discusión acerca de los aspectos más superficiales de un programa de televisión resulta más fácil de dominar. La cultura quiere decir libertad. Dedicar nuestro ocio a la nutrición y expansión de nuestra mente nos hace más fuertes, menos influenciables, más exigentes con nuestros gobernantes… La televisión basura sólo facilita la postergación de un régimen de injusticia social en el que, faltos del criterio suficiente, no podemos protestar.
En conclusión, lean a Ovidio, o no. Cámbienlo por Woolf, Mendoza, Grandes o Dickens, agárrenle el tranquillo a una novela de Ruiz Zafón, no importa cuál. Vean películas de Fernando Trueba, Kubrick o de cualquier otro, escuchen a Serrat o a quien elijan, pero sea lo que sea, tomen partido por la cultura, el ocio o pasatiempo que les permita disfrutar y crecer; conmoverse, comprometerse, enfadarse, reírse, cualquier «–rse» que ayude a construir algo valioso. En un tiempo en el que la libertad ha terminado por ser un trabajo de cada uno, elijan dedicarse a aquello que pueda hacerles libres.


