14 C
Madrid
viernes, 20 febrero, 2026
14 C
Madrid
viernes, 20 febrero, 2026

20.000 especies de abejas y la realidad social del género

A través de su película, Urresola consigue exponer, con una sencillez incontestable, cómo los constructos sociales repercuten también sobre la realidad material

El próximo 10 de febrero se entregarán en Valladolid los Premios Goya 2024. Esta semana es una buena época para ver, al fin, todas aquellas películas nominadas que llevamos meses posponiendo. Una de ellas podría ser 20.000 especies de abejas, el primer largometraje de Estibaliz Urresola Solaguren, que se presenta como una de las favoritas con quince nominaciones.

La obra narra, de forma muy resumida para no estropear la experiencia a nadie, la historia de una niña trans que aún está buscando las herramientas para expresar su identidad de género. Todo ello durante unas vacaciones familiares en un bucólico pueblo de Euskadi, Laudio, de donde es originaria la propia directora.

Verla merece la pena, sin embargo, la película en sí no es el punto central de este artículo de opinión, que en realidad versa sobre una cuestión que enciende numerosos debates y que ha llevado, en los últimos años, a uno de los mayores cismas del movimiento feminista en España (y en buena parte del mundo): el género.

En 20.000 especies de abejas podemos escuchar varias conversaciones entre la protagonista (Sofía Otero) y su madre (Patricia López Arnaiz), en las que se hace evidente que la madre trata de ignorar la necesidad que muestra su hija por ser reconocida como aquello con lo que se identifica. Así, en varias ocasiones, le repite a la niña el mantra de que “no hay cosas de chicos ni de chicas”. Pero resulta que sí las hay, esa es la dolorosa realidad a la que la protagonista se enfrenta en casi cualquier momento de socialización durante la cinta.

Mientras que la visión de la madre está marcada por una clara confusión entre lo que debería ser y lo que es, la hija se encuentra con una realidad que impone lo positivo frente a lo normativo. Una realidad regida por el género, que ni la ignora a ella, ni ella puede ignorar.

En un momento determinado de la película, un personaje secundario, Esteban, menciona, en una conversación sobre la existencia de las sirenas, una frase que resume tan bien el quid de esta cuestión que hace temblar la cuarta pared: “las sirenas son parte de la imaginación y la imaginación también es parte de la realidad”. El género, al igual que las sirenas, también es algo existente sólo en nuestra imaginación, un constructo naturalizado; pero es eso mismo lo que hace que forme parte de la realidad, ¡y de qué manera!

Sea o no su intención original, la cinta de Estibaliz Urresola consigue, de forma aparentemente sencilla y a través de un drama familiar intimista que trata otras muchas cuestiones, plasmar a la perfección el por qué no se puede negar la identidad de las personas trans enarbolando el estandarte de la abolición del género. No creo que nadie (que llegados a este punto continúe leyendo) se oponga a un escenario ideal en el que el género sea abolido, poniendo fin con ello al cisheteropatriarcado y a todas las problemáticas y dolores que derivan de él. Tampoco creo que nadie vea este escenario como un futuro próximo.

La destrucción del género es una tarea ardua que, en el mejor de los casos, requerirá de mucho tiempo. Mientras tanto, algo habrá que hacer. La negación de la identidad de las personas trans, señalando que estas refuerzan las imposiciones de género, no sólo es una actitud egoísta, hiriente e ingenua, sino que también implica una falta total de pensamiento estratégico. Si la abolición del género llega, será por la disolución de este en miles de interpretaciones que vuelvan insostenible el sistema del género por sus mismas contradicciones; no por reprimir a quienes más sufren su existencia en pos de un futuro que jamás llegará por la vía de la negación de una realidad (el género) tan infundada como, valga la redundancia, real.

Actualidad y Noticias

+ Noticias de tu interés

Gijón Solimar: un equipo humilde con seis Copas de Europa

El equipo asturiano en el panteón mundial del hockey sobre patines El Gijón Solimar (Telecable Hockey Club por motivos de patrocinio), es un club de hockey sobre patines cuyo equipo femenino de categoría absoluta presume de un palmarés en el...

La MODA se despide de los escenarios hasta 2025 en un Wizink a reventar

La MODA ya había anunciado que en 2024 se tomarían un descanso del directo y que el de ayer sería su último concierto hasta su vuelta dentro de un año. No podía haber mejor forma de despedir esta intensa temporada...

Descubre más desde El Generacional

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo