La MODA ya había anunciado que en 2024 se tomarían un descanso del directo y que el de ayer sería su último concierto hasta su vuelta dentro de un año.
No podía haber mejor forma de despedir esta intensa temporada de carretera antes del parón. La Maravillosa Orquesta Del Alcohol puso al Wizink Center de Madrid a sus pies este sábado noche. Con una pista a reventar y un graderío bien nutrido, miles de personas corearon todos y cada uno de los 28 temas con los que los burgaleses deleitaron a sus seguidores. Temas que, además, contaron con una traducción en lengua de signos simultánea y en directo.
A las 21:07 se apagaron las luces y, tras un par de minutos más de espera, La MODA salió al escenario para abrir el concierto con su mítico Nubes Negras, seguido inmediatamente de Los Hijos de Johnny Cash, que ya sonaba mientras aún se acababa de levantar el telón.
Fue un concierto lleno de sentimientos, como acostumbran a ser todos los del grupo, canciones como Himno Nacional, Campo Amarillo o Hay un Fuego lo demostraron.
En esta última, David Ruiz, el vocalista de la banda, bajó al foso para acercarse a su público y se atrevió a iniciar el tema a capela. La emoción llegó a ser tal, que el mismo David rompió a llorar cuando empezó a cantar Colectivo Nostalgia, casi en la recta final del espectáculo.

Pero tampoco faltaron momentos de euforia con La Vieja Banda, Gasoline o Los Lobos, canciones que consiguieron que se formasen un puñado de «pogos» en la pista.
El mismo ritmo del concierto, en el que se intercalaba entre el repertorio más movido y el calmado, parecía una representación de la curiosa diversidad que se apreciaba entre el público: había desde seguidores del indie más melódico, hasta punkis llegados de toda Castilla.
También destacaba la presencia de banderas castellanas y burgalesas. Quedó claro quiénes venían desde la tierra natal del grupo cuando los raperos, también burgaleses, Víctor Rutty y Rober del Pyro hicieron aparición para cantar La Vida se Gasta.
Además de ellos, acompañaron a La MODA artistas como Txansungueiras, con las que cantaron La molinera; Julia y Juan (de Rufus T. Firefly), con quienes versionaron Flores del Mal; Grande Amore para el conocidísimo tema Miraflores; Pucho y Guille (de Vetusta Morla), que le dieron un nuevo toque a La Inmensidad; Gorka Urbizu (vocalista de los ya disueltos Berri Txarrak), que cantó su parte en euskera de PRMVR; y, por último, Amaral, que conquistaron el pabellón cuando salieron al escenario y comenzó a sonar Nómadas.
Precisamente con Nómadas se cerraba el penúltimo acto del concierto y se daba paso a su final. Después de hacer un amago de irse, los burgaleses regresaron al escenario para cantar del tirón 1932, Héroes del Sábado y Mañana voy a Burgos en unos 10 minutos de locura durante los que hubo quien se dejó la garganta.
Una vez finalizada esta última canción, comenzó a sonar el conocido Tubthumping de los británicos Chumbawamba y La MODA se despidió de su público entre aplausos, rodeados de su equipo técnico y en un ambiente totalmente festivo.

