La violencia de género en España sigue siendo un problema de gran magnitud. A lo largo de los años, se han implementado distintas medidas para combatir la violencia de género, pero los desafíos persisten.
Desde su aprobación, la ley ha permitido un enfoque integral con medidas judiciales, sociales y económicas para proteger a las víctimas. Se crearon juzgados especializados, órdenes de protección y asistencia a mujeres en riesgo. España se convirtió en un referente internacional, recibiendo elogios de la ONU y la Unión Europea.
Sin embargo, la violencia machista no ha desaparecido. Algunos sectores señalan que la ley, aunque necesaria, podría mejorarse. La pregunta es: ¿estamos haciendo suficiente? Uno de los aspectos más discutidos es su alcance. La ley de violencia de género en España se centra en la violencia ejercida por parejas o exparejas, pero deja fuera otras formas de agresión como el acoso laboral o la violencia sexual. Aunque en los últimos años se han aprobado otras normativas, sigue existiendo una fragmentación legislativa que complica la protección de las víctimas.
Otro problema es la saturación de los juzgados especializados, lo que retrasa la respuesta a las víctimas. La falta de recursos en algunos territorios dificulta la adopción de medidas urgentes. En muchos casos, las mujeres no reciben la protección inmediata que necesitan. También preocupa el sistema de valoración del riesgo. En demasiadas ocasiones, se han producido asesinatos de mujeres que habían denunciado a su agresor. Esto evidencia que el sistema aún no es lo suficientemente eficaz para prevenir casos graves.
Algunos expertos proponen ampliar la ley para incluir otros tipos de violencia machista. También se sugiere reforzar la protección de las víctimas con más recursos para los juzgados y mejorar la detección del riesgo. Otro debate es la posible instrumentalización de las denuncias. Aunque son casos aislados, algunos procesos de divorcio o custodia han generado dudas sobre el uso de la ley. Es importante abordar este tema con rigor para evitar discursos que desacrediten a las verdaderas víctimas.
La violencia de género en España no se erradica solo con normas. Es un problema social que requiere un cambio cultural profundo. La educación es clave para prevenir el machismo, pero aún queda mucho por hacer. Es preocupante que algunos jóvenes normalicen actitudes de control en las relaciones. Esto demuestra que, a pesar de los avances, la sensibilización sigue siendo insuficiente.
Debatir sobre la reforma de la ley no significa restarle importancia. Mejorar su aplicación, garantizar protección real a las víctimas y reforzar la prevención son objetivos fundamentales. Sin embargo, en los últimos años, la lucha contra la violencia de género se ha politizado. Algunos partidos han cuestionado su existencia, mientras que otros rechazan cualquier reforma por miedo a ceder terreno.
España ha avanzado mucho, pero no podemos conformarnos. La erradicación de la violencia machista no se logrará con discursos vacíos ni con debates ideológicos. Se necesita compromiso real, recursos efectivos y una sociedad unida en la defensa de la igualdad.

