Con la victoria de España en la Eurocopa, el triunfo de Alcaraz y el atentado a Trump, el «divorcio» entre Vox y PP ha pasado desapercibido. No obstante, esta ruptura de gran magnitud ha originado un terremoto en la política española. ¿Qué es lo que se esconde detrás de los focos?
La política nunca nos deja de sorprender. Hace un año, Ciudadanos desaparecía e irrumpía Sumar, dejando en jaque a Podemos. Hace un mes, el partido de Alvise Pérez conseguía tres eurodiputados con 800.000 votos. Ahora, El «matrimonio de conveniencia» que formaban PP y Vox se aproximaba a otra crisis con turbulencias.
Nadie en el PP, ni en la prensa y la ciudadanía esperaba que se consumara el «divorcio» por la cuestión de los MENAs. Creían que era un farol de Abascal para forzar al PP a no aceptar el reparto migratorio en las regiones donde gobernaban en coalición. Sin embargo, Vox da un volantazo inesperado y deja de gobernar en seis regiones para hacer oposición tanto al PSOE como al PP.
Abascal cumplió su palabra y el órdago al PP era real. Vox esgrime que los gobiernos están rotos porque el PP ha imcumplido los acuerdos. Aunque, detrás de esta decisión relevante parece que se esconde un miedo a estancarse o desaparecer tras la irrupción de Alvise. Ciudadanos quisó heredar al PP traicionandolo y falleció en el intento. Igual que Podemos con el PSOE. Hay que saber relacionarse y jugar bien las cartas contra el poderoso bipartidismo.
Además, con esta ruptura, Vox se reafirma en el rumbo tomado hace un año tras las elecciones generales de 2023, cuando perdió 500.000 votos y 19 escaños. Vox tomó la estrategia de prescindir del sector liberal del partido y ser aún más conservador y férreo en las ideas que defiende.
La radiografía de Vox desde sus inicios
Desde el comienzo hasta ahora, la razón de ser de Vox era encauzar el sorayismo del PP que, desde tiempos de Rajoy, había dejado de lado las ideas conservadoras y se había arrodillado ante el relato de la izquierda. Es por ello que en 2019, tres millones de votantes castigaron la «tibieza» del PP con numerosos aspectos, sobre todo, la inacción ante el independentismo en el Golpe de Estado en Cataluña en 2017. Ese fue el momento en el que Vox comenzó a participar y a tomar importancia en la política nacional.
En las elecciones generales de 2019, Vox triunfó consiguiendo 52 escaños y cerca de cuatro millones de votos. El Partido Popular en cambió solo obtuvo 89 escaños, uno de sus peores resultados. La causa fue la huida de sus votantes a Ciudadanos y Vox. Desde entonces, aunque de forma muy distinta y a veces con fuego cruzado entre ambos partidos, PP y Vox habían hecho oposición al gobierno de coalición PSOE-Podemos y al separatismo.
Hasta hace un año, las relaciones entre PP y Vox eran buenas y se alcanzaron acuerdos de gobierno en numerosos ayuntamientos y autonomías. Existía una cercanía y sintonía entre ambos partidos. En Valencia y Castilla y León se han aprobado numerosas leyes en estos gobiernos de coalición. La última, la Ley de Concordia, restaura “por igual los derechos de todas las víctimas independientemente de qué manos y dónde fueron asesinadas”.
Las Elecciones Generales de 2023, el principio del fin de la relación
Lo cierto es que desde las pasadas Elecciones Generales, ambos partidos marcaron perfil y lucharon entre ellos en vez de hacer de oposición a Sánchez. Las campañas y estrategias de PP y Vox no pudieron alcanzar mayoría absoluta por no ir juntos contra Sánchez. El PP apeló al voto útil para no tener que gobernar con Vox y poder contar con antiguos socios como el PNV y Junts en caso de necesitar unos cuantos escaños para sumar la absoluta.
Desde entonces, las malas relaciones han sido más que un síntoma y las causas han sido muy visibles hasta hoy. Todo ello confirma que a día de hoy hay incompatibilidad entre ambos partidos, puesto que Vox no va a apoyar al PP hasta que deje de tender la mano y pactar con el PSOE, sean leyes, reparto de sillones en Europa, la renovación del CGPJ o aceptar políticas izquierdistas.
Hasta entonces, el PP estará más tranquilo sin depender de Vox ya que el PSOE no podrá utilizar ese argumento. Además, Feijóo buscará como el año pasado una mayoría absoluta con el centrismo para gobernar en solitario o con el apoyo del PNV y de Junts.
Por su parte, Vox seguirá haciendo oposición a PP y PSOE, que cada vez son más cercanos tras pactar recientemente numerosos acuerdos. Según varias encuestas, no parece que Vox vaya a salir perjudicado por romper con el PP. Por lo general, el votante de Vox está de acuerdo con la decisión de no acoger a MENAs.
En los próximos meses, PP y Vox responderan las dudas de muchos españoles y de Sánchez en el Congreso: » ¿Su ruptura es una riña de verano o es algo definitivo?» «Vox y el PP han roto para siempre o se están tomando un tiempo?» El tiempo lo dirá.


