El Consejo de Ministros aprobará mañana la desclasificación de los papeles, protegidos hasta la fecha como secreto de Estado
El Gobierno ha decidido desclasificar los documentos secretos sobre el 23F, el intento golpista que hizo temblar la cimentación de la democracia española. A primera hora de esta mañana y coincidiendo con el 45 aniversario del suceso, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha dado la noticia en su cuenta de X. “La memoria no puede estar bajo llave”, ha sentenciado. Antes de comunicar que la iniciativa tiene como objetivo “saldar una deuda histórica con la ciudadanía”.
¿Por qué son importantes estos documentos?
El 23F es el episodio más grave de la experiencia democrática española después del levantamiento militar que en 1936 terminó con la Segunda República. Lo que es hablar, se ha hablado mucho de él. Prácticamente todos los españoles han escuchado alguna vez el “¡Quieto todo el mundo!” de Antonio Tejero, el líder del asalto al Congreso de los Diputados del 23F. Sin embargo, todavía quedan cabos por atar y partes del suceso que exigen ser esclarecidas.
Muchas respuestas tomarán forma a partir del miércoles. Cuando se podrá acceder desde la página web de La Moncloa a más de un centenar de documentos. Entre los más destacados se encuentran las comunicaciones que se intercambiaron entre Moncloa, la Casa Real y los militares. Y los informes internos de movilización emitidos por las distintas regiones militares.
De los archivos del Centro Superior de Información de la Defensa, servicio de inteligencia de España entre 1977 y 2002, se espera aclarar el papel de la institución en la preparación del asalto. O si algún servicio de inteligencia extranjero conocía o colaboró en la sublevación.
El archivo más extenso será el sumario completo del juicio, custodiado en el Tribunal Supremo. De momento, solo han tenido acceso a él historiadores y periodistas en ocasiones puntuales. El País lo hizo con motivo del 40 aniversario de la rebelión. Entonces, el medio constato que se custodiaban casi 13.000 folios reveladores sobre las 18 horas que duró el asalto.

El rey emérito, en el punto de mira de la desclasificación
Una de las mayores incógnitas es el conocimiento real que poseía el rey Juan Carlos I sobre lo que se avecinaba y su papel en el fracaso del golpe. El relato imperante y en el que incide el emérito en sus memorias, sostiene que él no tenía sospecha de la existencia de un plan de rebelión militar. Nada más allá de poder sentir el desencanto en los cuarteles hacia el nuevo sistema político.
Sin embargo, se conoce que la Corona tuvo algún que otro contacto con las cabecillas del levantamiento en las semanas previas. Como la entrevista en Baqueira del Rey con el Alfonso Armada, quien luego sería condenado a 30 años de prisión por su involucración en el asalto. O la reunión entre el Conde de Barcelona, padre del Rey emérito, con teniente general Jaime Milans del Bosch, quien ya le confesó: “Antes de retirarme sacaré los carros de combate a la calle”.
Sobre todo, la esperanza de arrojar algo de luz se deposita en las seis horas que transcurrieron desde que Tejero entró en el hemiciclo hasta la aparición televisiva del monarca. Todas las llamadas que tuvieron lugar entre el rey y Armada fueron grabadas y transcritas. Y gracias a los documentos podría aclararse la controversia de quién autorizó a Armada a presentarse en el Congreso para postularse como nuevo presidente del Gobierno en nombre del Rey.
La disputa está entre si fue el propio Rey, que ya ha defendido que no dio ningún permiso semejante. O Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa del Rey, cuyo testimonio asegura que sólo ejecutó órdenes de su Majestad. El tribunal que juzgó a los golpistas no autorizó la comparecencia de Fernández Campo como testigo en la vista oral. Esta visión de los hechos quedó en el olvido.
En marcha hacia la nueva ley de secretos oficiales
La iniciativa contribuye al proyecto del Gobierno de sustituir la preconstitucional Ley de Secretos Oficiales (1968) por la nueva Ley de Información Clasificada. Esta última fue aprobada por el Consejo de Ministros el 22 de julio y remitida al Congreso para su tramitación parlamentaria. Aunque todavía está por ver su aceptación entre los demás partidos políticos.
De entrar en vigor, los Altos Secretos y Secretos del Estado ya no se clasificarían o desclasificarían según los deseos del Gobierno en función. Ahora, se establecerían categorías y plazos según la importancia para la seguridad nacional o defensa de la información custodiada. Los Altos Secretos, como son muchos de los documentos del 23F, saldrían a la luz automáticamente pasados los 45 años, con una posible prórroga de 15 años.

La reacción política a la iniciativa de transparencia
Los mayores obstáculos para el PSOE respecto a esta ley no están en la oposición, sino en su propio gobierno de coalición. PNV lleva más de una década exigiendo la reforma de la ley franquista. Pero, al salir el proyecto, este grupo nacionalista y Bildu se mostraron escépticos. Si ambos aplaudieron la norma, no tardaron en exigir mayor transparencia frente a la posibilidad todavía existente de clasificar documentos bajo la premisa de la seguridad nacional. Lo cierto es que su mayor reivindicación está en elucidar su realidad histórica más cercana. Con el objetivo de desclasificar los papeles relativos a grupos armados como los GAL, al “caso Zabala” o los “sucesos del 3 de marzo” en Gasteiz (cinco obreros fueron asesinados por la policía durante una huelga general) .
Junts, en su línea, ya anunció en noviembre que trataría de bloquear 24 propuestas de ley del Gobierno, la de información clasificada entre ellas. De hecho, a la noticia de la desclasificación de los documentos del 23F ha reaccionado con ironía, asegurando que no se trata más que de un ejercicio de “arqueología política”. Sus intereses en secretos se decantan por los documentos del atentado del 17A de Las Ramblas.
Las respuestas del PP y de Vox se han puesto de acuerdo para calificar la iniciativa como otra “cortina de humo”. “Si tú estás seguro de que tienes el mejor Gobierno que ha tenido España, ¿por qué tienes que hablar de lo que pasó hace 45 años?”, ha dicho José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, esta mañana en un coloquio.

Javier Cercas, para Sánchez, en el centro de la decisión
A modo de agradecimiento, el mensaje de Sánchez en X va acompañado de un video. En él, Javier Cercas, autor del libro Anatomía del instante (2009), pide a Sánchez que “desclasifique todo lo que haya”. Una demanda en favor de fortalecer la verdad sobre lo que realmente pasó aquel 23 de febrero de 1981 y el porqué. Frente a todos los bulos que circulan por la opinión pública.
“El golpe de Estado está saturado de mentiras…No va a cambiar nada de la interpretación del golpe de estado porque la verdad la sabemos y los de los bulos van a seguir contándolos, pero por lo menos tendrán un instrumento menos al que agarrarse”. Así se dirigía Cercas al presidente del Gobierno el pasado noviembre en la Cámara Baja, en el acto de proyección de la miniserie de Movistar + homónima a su novela.
Libro y serie se han convertido este último año en uno de los factores más eficaces a la hora de reintroducir en la sociedad el debate sobre lo ocurrido en aquella intentona golpista. La narración que conforman disecciona los motivos y acciones de las figuras protagonistas y antagónicas del evento histórico. Por el lado de la democracia, Adolfo Suárez, presidente del Gobierno entre 1976 y 1981; Santiago Carrillo, entonces secretario general del Partido Comunista de España y Gutiérrez Mellado, vicepresidente Primero del Gobierno de Suárez para Asuntos de Defensa. Por el golpista, Tejero, Armada y Jaime Millans del Bosch, primera Capitán General en sacar los tanques a las calles en Valencia.


