El gobierno de Pedro Sánchez se encuentra con un contexto internacional que podría servirle para resurgir por enésima vez de entre las cenizas
Tras casi ya ocho años de la moción de censura que llevó a Sánchez al poder, su figura está hoy más presente que nunca. A pesar de su claro desgaste en política interna por problemas como la vivienda o la corrupción de su partido, el dirigente socialista parece tener siempre una última bombona de oxígeno a la que recurrir en la geopolítica global.
Iniciando con la COP-25 allá por 2019 y pasando por la excepción ibérica, la presidencia del Consejo Europeo o el reconocimiento del Estado Palestino, se puede ver cómo Pedro Sánchez ha puesto el foco en la agenda internacional desde el primer momento. Un giro que pretendía superar el recogimiento internacional de Rajoy y que parece dar algunos frutos en el PSOE.

El último exponente de todo esto es la posición antibelicista que ha adoptado España frente a los ataques de Trump y Netanyahu en Irán. Una decisión, que ha hecho estallar una ola de popularidad internacional sobre el presidente.
En la red social X se encuentran numerosos ejemplos de apoyo al líder español desde diferentes lugares del mundo en los que se aplaude el «No a la guerra» expresado por el ejecutivo.
Desde la intervención del primer ministro belga publicada en una cuenta de más de cinco millones de seguidores hasta un mensaje en español procedente de un telediario turco, nuestro país aparece en lugares donde no suele ser habitual.
Esta decisión, también se ha hecho eco en la gran prensa internacional, donde artículos como el del Financial Times hace escasos días nombraba a Sánchez como «la némesis de Trump». Un hecho que unido a un aumento exponencial de seguidores en el Instagram del presidente hacen ver la enorme repercusión de la posición española en el conflicto.
Antecedentes internacionales
Una vez cerrado lo anterior, la única incógnita que queda es si el tsunami mediático se traducirá en una mejora electoral y es aquí donde se sitúa el punto central de la cuestión. Este distanciamiento de las posiciones trumpistas ya ha hecho resurgir a dos partidos anteriormente.
El primero y más evidente fue el Partido Liberal canadiense en las elecciones de marzo del año pasado. Una organización que después de una década en el poder consiguió revalidar su mandato, esta vez bajo el perfil tecnócrata de Mark Carney.
La llegada a la Casa Blanca por parte de Trump en enero de 2025 y sus amenazas sobre anexionar Canadá tornaron en un cambio demoscópico pocas veces visto en la historia.

Los liberales, supieron equiparar a los republicanos estadounidenses con los conservadores de su país consiguiendo así ser vistos como los verdaderos patriotas y alcanzando la victoria.
Un ejemplo más reciente son las amenazas de Trump de anexionarse Groenlandia, un territorio autónomo danés desde hace décadas. Esto, hizo que la veterana Mette Frederiksen, líder de los socialdemócratas daneses mostrara su recelo a la administración Trump.
De nuevo en este caso, se observa un gobierno muy débil en las encuestas que resurgió en base a las amenazas del gigante americano. El partido socialdemócrata subió 4 puntos desde diciembre y los moderados del ministro de exteriores Rasmussen otros 3,5 puntos porcentuales.
Por tanto, parece que se empieza a trazar un patrón: quien planta cara a Trump mejora en sus encuestas internas.

¿Funcionará esto también en España?
A pesar de no haber respuesta a esta cuestión, es fácil entrever que la decisión de Sánchez puede ser una estrategia en el medio plazo que aupe al PSOE. Véase el ElectoPanel de la semana pasada.
Por último, para seguir de cerca si este suceso se consolida, es esencial prestar atención a las próximas elecciones del 15-M en Castilla y León. Cita en la que los socialistas han internacionalizado la campaña y donde veremos si no se hunden como en Extremadura o Aragón.


