El colapso sanitario, los desplazamientos masivos y la violencia constante dibujan un escenario crítico para miles de mujeres embarazadas, atrapadas en un conflicto que no da tregua
La guerra en Oriente Medio ha convertido al Líbano en un frente silencioso, pero muy devastado. Mientras los focos internacionales apuntan a los grandes movimientos militares, la realidad cotidiana en Líbano revela otra urgencia. La de miles de mujeres que enfrentan el embarazo, el parto y la supervivencia en condiciones extremas, con servicios básicos colapsados y sin un lugar seguro al que acudir.
Dar a luz en medio de la guerra
Al menos 47 personas han muerto y más de un centenar han resultado heridas este sábado tras nuevos ataques del Ejército israelí en territorio libanés. Desde el inicio de la ofensiva el pasado 2 de marzo, el balance de víctimas no ha dejado de crecer. Hay más de 1.100 fallecidos y miles de heridos.
En este contexto, la vida cotidiana se ha vuelto cada vez más precaria, especialmente para las mujeres. Según UNFPA hay 13.500 mujeres embarazadas desplazadas en el Líbano. De ellas, unas 4.000 darán a luz en los próximos tres meses, la mayoría sin acceso a atención médica adecuada. Los bombardeos y desplazamientos forzosos han obligado a miles de mujeres a abandonar sus hogares y, en algunos casos, a dar a luz en condiciones precarias e improvisadas. Hay historias de partos en carreteras, cunetas o refugios improvisados.
@dwnews “Who would want to give birth on the streets like this?” Marwa al-Shalq is nine months pregnant and is among the 800,000 Lebanese internally displaced because of Israel’s fighting with the Iran-backed militant group, Hezbollah. #dwcurrentaffairs
Aunque la situación ha empeorado de forma drástica en los últimos meses, la realidad de muchas mujeres en el Líbano ya era extremadamente frágil en 2024, incluso antes. Años de inestabilidad y guerra habían llevado a numerosas familias al límite, con un aumento sostenido de la pobreza y el deterioro de las condiciones de vida.
Un sistema sanitario al límite
El deterioro de la infraestructura médica agrava aún más la situación. Este sábado han muerto en diferentes ataques nueve paramédicos. Al menos 55 hospitales y centros de salud han dejado de funcionar, ya sea por daños directos o por encontrarse en zonas evacuadas. Esto ha dejado a amplias regiones del país prácticamente sin cobertura sanitaria, afectando especialmente a mujeres embarazadas y a quienes necesitan atención urgente.
La violencia ha obligado a más de un millón de personas a desplazarse dentro del país, generando una crisis humanitaria de gran escala. Entre ellas, miles de mujeres que han perdido no solo sus hogares, sino también sus redes de apoyo. El desplazamiento implica vivir en refugios saturados o asentamientos informales, donde la privacidad, la higiene y la seguridad son limitadas, factores especialmente críticos durante el embarazo y el posparto.
Una guerra dentro de otra guerra
La violencia actual en el Líbano no surge de forma aislada. El país lleva años marcado por tensiones con Israel, la presencia de Hezbolá en el sur y una profunda crisis interna que ha debilitado sus instituciones. Tras el estallido de la guerra en Gaza en octubre de 2023, los enfrentamientos en la frontera sur se intensificaron, pero la reciente escalada regional ha llevado la situación a un punto crítico.
El punto de inflexión llegó a comienzos de marzo. El lanzamiento de cohetes desde territorio libanés provocó una contundente respuesta israelí con bombardeos sobre Beirut y el sur del país. Desde entonces, los ataques y contraataques se han intensificado, con episodios de gran envergadura que han dejado miles de muertos y provocado el desplazamiento masivo de la población. Esta nueva fase del conflicto agrava una crisis estructural en un país ya exhausto.


