Este domingo electoral en Aragón ha proclamado al Partido Popular como la fuerza más votada
El Partido Popular se ha mantenido, como auguraban las encuestas, como la fuerza más votada. Tomando el relevo de Extremadura, el que ha sido presidente autonómico anticipó las elecciones ante la imposibilidad de aprobar los presupuestos autonómicos. Dicha situación dejó al Ejecutivo sin capacidad para continuar con su agenda legislativa y marcó un escenario de bloqueo político.
El bloque de derechas continúa avanzando
Con 26 diputados, el partido de Jorge Azcón disminuye 2 escaños respecto a las últimas elecciones, aunque vuelve a quedarse lejos de la mayoría absoluta. El resultado consolida su liderazgo en el bloque conservador, pero mantiene la necesidad de acuerdos para garantizar la gobernabilidad.
En este contexto político, Vox ha sido la fuerza más beneficiada de la jornada electoral, duplicando sus últimos resultados. Con 14 escaños, la formación de ultraderecha refuerza su presencia en las Cortes y se convierte de nuevo en un actor imprescindible para la investidura. Su crecimiento electoral incrementa su capacidad de influencia y deja abierta la incógnita sobre el alcance de un posible acuerdo de gobierno.
Como en la anterior legislatura, el entendimiento entre el Partido Popular y Vox permitió la formación de gobierno. No obstante, la alianza terminó rompiéndose por las discrepancias políticas y la retirada del apoyo parlamentario de Vox. Este antecedente condiciona ahora las negociaciones, en un contexto en el que ambas formaciones deberán redefinir su relación si quieren asegurar la estabilidad del Ejecutivo durante los próximos años en Aragón.

El futuro de Pilar Alegría
Tras su cargo como ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes en el Gobierno nacional, Pilar Alegría «volvía a casa» para optar por la presidencia autonómica de Aragón. Las expectativas de su candidatura abrían la posibilidad de reforzar al partido socialista o, por el contrario, evidenciar la distancia entre el Gobierno central y el autonómico.
Finalmente, con 18 diputados, el PSOE se sitúa como segunda fuerza con 5 escaños menos que en 2023. Mientras que el conjunto del bloque de izquierdas, Chunta Aragonesista, que dobla sus resultados, y IU-Sumar han conseguido 6 y 1 diputado, respectivamente. Aún así, la suma de las fuerzas progresistas vuelve a quedar lejos de la mayoría absoluta. Por lo que la fragmentación del espacio de izquierdas ha sido uno de los factores determinantes del resultado final.
Tras el resultado electoral, el futuro político de Pilar Alegría queda abierto. El partido socialista deberá decidir si mantiene su liderazgo en Aragón o si opta por reincorporarla a la política nacional. Una estrategia que recuerda a la decisión de dimisión, tras las elecciones del pasado diciembre, por parte de Miguel Ángel Gallardo, antiguo líder del PSOE extremeño. Aún con un contexto político previo distinto, el PSOE ha perdido 5 escaños en estas elecciones, justificando esta pérdida por «la falta de tiempo para consolidar» la candidatura de su líder, según algunos votantes.

Pérdida del representación en las Cortes
Tras la subida de Vox (14 diputados) y Chunta Aragonesista (6 diputados) con respecto a 2023, la caída del bloque de izquierdas es aún más notable. Este retroceso se ha visto acentuado con la desaparición de Podemos. El partido de María Goikoetxea llevaba obteniendo representación en las Cortes desde 2015. Este impedimento para alcanzar el umbral necesario para obtener representación parlamentaria sitúa un nuevo escenario político en las Cortes. Quedando fuera del nuevo reparto de escaños, los partidos con representación son el Partido Popular, PSOE, Vox, Chunta Aragonesista, Coalición Existe y Iu-Sumar, estos dos últimos con 2 y 1 diputado cada uno.
La ausencia de estos partidos de izquierda debilita la capacidad del bloque para articular una alternativa de gobierno. Incluso con la mejora de resultados de otras formaciones como Chunta Aragonesista, la suma de fuerzas resulta insuficiente para competir con el bloque conservador, que sale reforzado de la jornada electoral.


