En el Día Internacional de la Visibilidad Trans, la discriminación hacia el colectivo continúa dificultando su acceso al mercado laboral
A pesar de los avances legislativos a nivel nacional, como la Ley de Igualdad LGTBI de 2018, la Ley de Identidad de Género de 2007, o la más reciente Ley Trans, las personas trans aún se enfrentan con una enorme barrera a la hora de encontrar trabajo.
Cuando ser quien eres te cuesta el empleo
Según el Ministerio de Igualdad, el 46,5% de las personas transexuales en el país se encuentran en situación de desempleo. Los estudios llevados a cabo por la Agencia Europea de Derechos fundamentales (LGBTI Survey II, 2020) acerca del grado de discriminación social de las personas trans arrojan datos escalofriantes para el caso español: el 21% sufrió discriminación a la hora de acceder a un puesto de trabajo. En muchos casos, las personas trans se ven obligadas a ocultar su identidad de género para conseguir un empleo, y cuando esta información sale a la luz, son despedidas o simplemente no son contratadas.
Una investigación realizada por FRA (European Union Agency for Fundamental Rights) afirma que tan solo un 20% de las personas trans habla con normalidad sobre su identidad de género en sus entornos laborales. Una de las principales amenazas es la de la barrera burocrática, que lleva al colectivo a encontrar dificultades en los momentos en los que su nombre de DNI no coincide con su identidad expresada. Es el caso de Marc, trabajador trans en el ámbito de la actividad física: «al inicio de mi transición, al no tener passing, fue muy complicado encontrar empleo, y más sin tener el DNI cambiado».
Perseguidos por la hostilidad
La precariedad laboral parece ser una constante para el colectivo. La Fundación Daniela revela que, aunque el 42% de las personas transexuales encuestadas decía estar trabajando, la mayoría declaraba hacerlo en la calle. Además, el estudio señala una estrecha relación entre el colectivo trans y el ejercicio de la prostitución, lo que refleja una clara segregación ocupacional.
El espacio de trabajo dista aún de ser un lugar seguro para los trabajadores no cisgénero. Según el Informe de Delitos de Odio realizado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), durante 2022, el 44,23% de los incidentes de odio hacia las personas LGBT que tienen lugar en el entorno cercano a la víctima se refieren al ámbito laboral: la cifra más elevada de todas las subcategorías. Los incidentes no solo provienen de superiores jerárquicos, sino también de empleados en relación de iguales en los puestos de trabajo.
Los estragos sobre la salud mental
La revista médica The Lancet estima que el 60% de las personas trans ha sufrido depresión alguna vez en su vida, y es que la discriminación laboral no solo tiene un impacto económico, sino también emocional. Así lo señala Ezekiel, joven activista por los derechos trans: «No tener los medios para mantenerte es una situación de precariedad absoluta, y te deja expuesto a muchas situaciones estresantes».
Ya en 2019 UGT denunciaba la situación a modo de propuesta sindical, exponiendo cómo las personas trans son comúnmente relegadas a trabajos precarios, con salarios muy por debajo de la media y sin contratos estables. El sindicato denunciaba que el colectivo de personas trans en España se enfrenta a una doble discriminación, por su identidad de género y por su situación económica, y que muchas se han visto obligadas a recurrir a la economía sumergida o a trabajos precarios para sobrevivir. La consecuencia directa: la ausencia de prestaciones y pensiones dignas por no haber cotizado lo suficiente. Cinco años más tarde, las investigaciones más recientes confirman que el riesgo de exclusión social es mayor entre los miembros de la comunidad trans.

Hacia la discriminación positiva
Alesya Benerosa Lara, técnique de salud en areas de prevención de ITS y VIH en el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), confía en que el camino a seguir para lograr la equidad pase por «medidas de discriminación positiva», la formación en diversidad sexual y de género en todas las empresas, y la creación de protocolos eficaces y rápidos para las adaptaciones del entorno». En este sentido, la Ley Trans conforma una apuesta innovadora, ya que hasta el momento no habían existido medidas de discriminación positiva en el país.



