El hijo de la princesa heredera se enfrenta a acusaciones de violencia, violación y drogas
El Tribunal de Distrito de Oslo ha iniciado este martes uno de los procesos judiciales más mediáticos de la historia reciente de Noruega. Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit, se sienta en el banquillo acusado de 38 delitos cometidos a lo largo de siete años.
El juicio ha comenzado en la sala 250, la más grande del tribunal, ante una gran presencia de medios noruegos e internacionales. Está previsto que las vistas se prolonguen durante 28 días. En total, 56 medios siguen el caso desde Oslo.
Høiby, de 29 años, no tiene un papel institucional en la Casa Real. Aun así, su vínculo familiar ha elevado el impacto público del proceso. La Fiscalía sostiene que existen pruebas suficientes para juzgarle por delitos graves. Entre ellos figuran cuatro violaciones, episodios de violencia en relaciones íntimas, amenazas, daños materiales, delitos de tráfico y narcotráfico.
Los cargos más graves
La acusación incluye 10 delitos sexuales. Cuatro de ellos son violaciones. Según el escrito, las mujeres no pudieron oponerse por encontrarse dormidas o bajo los efectos del alcohol u otras sustancias. Además, se imputan seis delitos por grabaciones o fotografías de carácter sexual sin consentimiento.
La Fiscalía también le atribuye un delito grave de drogas, por posesión, almacenamiento y distribución. El carácter agravado se basa en la cantidad y en la forma de actuación.
En el apartado de violencia, se recogen nueve delitos, incluidos maltrato en el ámbito de la pareja, agresiones físicas, amenazas y comportamientos intimidatorios. Parte de estos hechos se refieren a una expareja, conocida en el sumario como la “mujer de Frogner”.
Detenciones y prisión preventiva
Høiby ha sido detenido en cuatro ocasiones desde agosto de 2024. La última, el domingo 1 de febrero de 2026, dos días antes del inicio del juicio. En esta ocasión, el juez ha decretado cuatro semanas de prisión preventiva.
Esta detención se relaciona con nuevos hechos. Se le investiga por agresión, amenazas con arma blanca y quebrantamiento de una orden de alejamiento. Estos cargos aún no forman parte del juicio actual.
Según fuentes de la agencia NTB, Høiby ha permanecido hospitalizado desde el domingo. Varios medios del país han desvelado que recibió la visita de los príncipes herederos y de su hermana Ingrid Alexandra en la noche del domingo. Los miembros de la familia real noruega se desplazaron preocupados al centro hospitalario. Aun así, los médicos consideran que está en condiciones de comparecer ante el tribunal.
Las víctimas
El proceso cuenta con nueve personas perjudicadas. Son seis mujeres y tres hombres. Dos de los hombres son agentes de policía. Las mujeres tienen edades comprendidas entre los 20 y los 40 años. Algunas mantuvieron relaciones personales con el acusado. Otras lo conocieron en fiestas o encuentros puntuales.
Una de las exparejas, Nora Haukland, figura entre las denunciantes. Su abogada ha subrayado la presión mediática que afrontan las víctimas. Ha descrito el proceso como “extremadamente estresante”.
Los posibles resultados del juicio
La legislación noruega no suma las condenas de forma automática. El tribunal tomará como base el delito más grave, con una pena máxima de 10 años. A esta cifra podría añadir hasta seis años más. La condena máxima posible asciende a 16 años de prisión. La mínima podría ser una multa. Todo dependerá de los hechos que el tribunal considere probados. La sentencia quedará en manos de un juez profesional y dos jueces legos.
Høiby ha reconocido responsabilidad penal por el delito de drogas, algunos episodios de violencia, daños y el incumplimiento de la orden de alejamiento. Niega de forma tajante las acusaciones de violación y varios delitos sexuales.
El juicio arranca en plena polémica tras la publicación de numerosos correos electrónicos entre la princesa Mette-Marit y Jeffrey Epstein. Una situación que ha creado una crisis sin precedentes en el país y por la que numerosas asociaciones están revisando si mantienen los patronazgos de la princesa.
La familia real noruega ha mantenido desde el principio del caso una posición neutral, definiendo el proceso como algo doloroso. Ingrid Alexandra de Noruega habló brevemente de la situación cuando recibió a los medios del país en Sidney en su primer semestre universitario.

