Asalto a la democracia

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El pasado 6 de enero, mientras se llevaba a cabo la ratificación de Joe Biden como Presidente de los Estados Unidos seguidores de Donald Trump irrumpieron en el Capitolio animados por el discurso de su líder. El desenlace fue de 4 víctimas mortales y 13 heridos pero sobre todo, un asalto a la democracia que pasará a la historia del país americano.

Elecciones de Estados Unidos

Para explicar el contexto del asalto al Capitolio hay que remontarse dos meses antes, a las elecciones de Estados Unidos. El 3 de noviembre Joe Biden ganó en varios estados clave como Georgia o Arizona y fue elegido el 46º presidente de Estados Unidos. Precisamente, en Arizona ya hubo manifestaciones por medio de los partidarios de Trump que buscaban impugnar la elección de Biden como presidente. Biden, que necesitaba 270 votos para ganar, lo hizo con 306 mientras que Trump se quedó en 232 votos. La derrota no le sentó nada bien al hasta ese momento presidente que lo calificó como un “fraude electoral”. Insistiendo que en varios estados se habían estado alterando las células de votación, aunque nunca ofreció evidencias creíbles de ello. En los últimos meses, varios senadores y partidarios del partido republicano han ido aceptado su derrota pero Trump seguía denunciando el fraude, y con él varios de sus votantes que saltaban a la calle apoyándole en manifestaciones. A pesar de eso, nadie se esperaba el acontecimiento que estaba a punto de pasar.

                                             Joe Biden elegido presidente. Fuente: Infobae

Asalto al Capitolio

El pasado 6 de enero, el Congreso de Washington se encontraba reunido para la ratificación de Biden como presidente. Mientras a las puertas de la Casa Blanca, Trump alentaba a sus votantes y les seguía convenciendo del fraude de las elecciones: «No cederemos nunca, nunca concederemos la victoria» dijo a los miles de congregados. Estos, arengados por el discurso del todavía presidente, marcharon hacia el Capitolio bajo el lema «Salvar a EEUU». Cientos de seguidores se agolparon ante el Congreso y la policía, se vio superada por el desconcierto, la multitud y que solamente contaban con aerosoles de gases lacrimónegos para alejar a los manifestantes. El caos y el desconcierto se apoderaron del edificio y los cristales rotos, los gritos e incluso los disparos recorrieron Estados Unidos y el mundo entero.

                                         Manifestantes entrando al Capitolio. Fuente: El Correo

Miembros de la extrema derecha, de movimientos nacionalistas, veterano del ejército e individuos que negaban el triunfo de Biden recorrieron durante más de tres horas, el Congreso con gritos de “Trump ganó”. Además, entraron en los despachos de algunos legisladores que habían sido desalojados a tiempo y llevados a un lugar seguro. Finalmente, y gracias al toque de queda de manera urgente a las 18:00 hora americana, los manifestantes fueron expulsados. Pero, el daño a Estados Unidos y a la democracia del país ya estaba hecho. 4 personas murieron durante el asalto, una mujer que recibió una disparo en el pecho y tres por urgencias médicas además de haber más de 13 heridos y 30 detenidos. Se necesitó también el apoyo de los antidisturbios ya que a pesar del toque de queda, algunos de los manifestantes de Trump se quedaron por las calles enfrentándose a seguidores de Biden.

¿Qué pasará ahora?

Finalmente, y después de esas tres horas de tensión, se retomó la sesión, fueron certificados los votos y Biden fue ratificado como presidente. Y después de dos meses y un asalto frustrado, Trump ha reconocido que aunque sigue sin estar de acuerdo con los votos, acepta que se ha acabado su mandato y ha prometido una “transición ordenada”. Ahora la pregunta está en que sanción se tomará contra él. Las opciones son tres: La primera, la enmienda 25ª, un procedimiento para sustituir a cualquier mandatario que no sea capaz de “llevar adecuadamente sus poderes y deberes en el cargo”. La segunda opción es el impeachment, es decir, el proceso de sustitución, con esta opción Trump sería acusado e imputado de traidor tras un juicio y sería su vicepresidente el que ocuparía el cargo los pocos días que le quedan de mandato. Aunque esta opción es la más improbable por el poco tiempo que le queda. La tercera y última opción es sencillamente la de no hacer nada, y dejar sin castigo a un Trump que se pretende volver a presentar a las elecciones del 2024.

                                              El último discurso de Trump. Fuente: Cadena Ser

No sabemos lo que pasará ahora, ni siquiera cómo será el mandato de Biden que empieza el 20 de enero pero, desde luego, se encuentra ante un país dividido y marcado por la tensión. Recuperar la unión pero, sobre todo, el espíritu democrático deben de ser las bases para que Estados Unidos no vuelva a ser un ejemplo de violencia sino de libertad.

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