La polémica ley trans a las vísperas de su aprobación

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Fuente: Ted Eytan

Su importancia y la polémica que trae consigo

La ley trans lleva esperando a ser aprobada desde que se presentó un borrador en el Ministerio de Igualdad el pasado mes de febrero. Desde entonces, el colectivo LGTBI ha presionado para acelerar su aprobación antes del día del orgullo, a lo que el Gobierno ha respondido con que habrá una nueva reunión en los días venideros que posiblemente apruebe la ley.

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Si esto fuera cierto, el colectivo lograría cumplir su cometido antes del orgullo, lo que supondría un gran motivo de celebración entre sus miembros. Pero ¿por qué es tan importante la aprobación de esta ley?

La nueva ley trans introduce la libre autodeterminación de género, esto es, que cualquier persona puede cambiar su identidad sexual en el registro civil en un plazo inferior a tres meses. Sin esta ley, las personas trans tienen que enfrentarse a diversos procesos burocráticos que demoran el proceso a más de dos años de tardanza, teniendo que presentar informes médicos que tachan a la transexualidad de patología.

Aunque esta ley defienda la libertad de las personas trans a reconocer su identidad y a no ser tratadas como enfermas, se cree que la aprobación de esta ley actuaría en detrimento de la mujer y todos sus logros. Si una persona cambiara su sexo en el registro civil, estaría adquiriendo los mismos derechos de dicho sexo, lo que, según algunas fuentes, estaría atentando contra la Ley de Igualdad o la Ley de Violencia de Género.

Aun así, el colectivo responde con firmeza ante estas declaraciones, defendiendo que la autodeterminación de género es un derecho vital que reivindica la humanidad de las personas trans.

Sin embargo, la polémica que trae consigo esta ley no termina aquí. Otro de los puntos que incluye la ley es la libertad por parte de los menores de escoger su género, así como de cambiar su nombre. Dentro de estos términos, cabe destacar que los menores de 16 necesitarían ir acompañados de sus padres y los menores de 12 podrían solo cambiar su nombre. Aun habiendo estas distinciones, los hay que no aprueban estas medidas alegando que un niño no puede determinar algo así.

La realidad es que una persona —sin importar su edad— es capaz de saber lo quiere y lo que le hará feliz, y nada ni nadie debería impedírselo. Esta ley  —al igual que muchas otras—permite que un grupo de personas encuentre la felicidad en algo que lleva siendo perseguido desde tiempos inmemoriales. Una vez se apruebe, las personas trans podrán gozar de dicha felicidad con libertad y sin menosprecios por parte del resto. Al fin y al cabo, si nosotros podemos hacer lo que nos hace felices con total libertad, ¿por qué no ellos?

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