Primer concierto de AMORE, la nueva referente del amor

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AMORE, a la derecha, en su primer concierto en solitario | Fuente: David Romero

La sala Clamores de Madrid albergó la primera actuación de la cantante murciana, en un show repleto de emociones

«Parece la fiesta de mi cincuenta cumpleaños». Con esta frase empezó María Moreno (AMORE) su primer concierto en solitario. Ya había participado en giras como teclado de artistas como Daniel Sabater, Mori, Irenegarry o Javiera Mena, pero ayer, la sala Clamores, con capacidad para más de 200 personas, se llenaba para verla cantar. La sensación general, como si de Lady Gaga y Bradley Cooper se tratase, era de que ayer, domingo 5 de diciembre, había nacido una estrella.

Eran las 20:20 en la parte baja de un local en la calle Alburquerque de Madrid. Familiares, amigas y gente que, a fin de cuentas, la admiraba, se reunían expectantes a la espera de AMORE. En el escenario, Laura, su hermana, que iba a ser su acompañante en el escenario pinchando las instrumentales a sonar. Salió María y se cayó la sala, que se fundió en aplausos sin apenas haber empezado esta a hablar. «Parece la fiesta de mi cincuenta cumpleaños», bromeó la cantante. Summertime, la versión de AMORE de la canción de Ella Fitzgerald, abrió el concierto. Tras ella, La Arena, ópera prima de la artista. El público, con el vello erizado y la piel de gallina, cantaba y bailaba admirando cómo un simple tema podía causar tantas sensaciones y, sobre todo, cómo verla cantar en directo podía hacer de una canción escuchada hasta la saciedad una experiencia única.

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Las demás canciones fueron colaboraciones con Irenegarry, Mori y Paloma, adelantos inéditos de canciones por salir y versiones de Liability, de Lorde, y Limón y sal, de Julieta Venegas. Sin embargo, hay una temática que reinó durante todo el show: el amor, en concreto, a las amigas. No faltó un discurso entre composición y composición que no fuera destinado a agradecer cuánto hacen por ella las personas que la quieren, cuánto la habían ayudado, cuánto impulso recibe de las suyas. Tanto fue así, que interpretó una melodía a piano mientras el protagonismo quedaba relegado a audios que familiares y amigas le habían enviado por su cumpleaños.

Naturalidad, frescura, trabajo y amor fue lo que transmitió María Moreno en su primer concierto en solitario. Fuera o no la fiesta de su cincuenta cumpleaños, lo que dejó claro es que hay un séquito de gente que está dispuesta a viajar a donde sea por poder escuchar su arte, por poder sentir con ella, por agradecer cuánto es capaz de transmitir con su música y seguir admirándola. Ayer fue su debut, su salto a los escenarios. Pero las sensaciones de los asistentes son unánimes: ha nacido una estrella.

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