Antes de proponernos objetivos, tenemos que reflexionar sobre lo que nos deja 2021
Enero ya está cerca y con él iniciamos un nuevo año. Nos fijamos metas y propósitos que, muchas veces, no logramos. Nos rendimos el primer mes o nunca los empezamos porque no nos acordamos de ellos. Pero con la planificación, la motivación y la disciplina esto puede terminar.
Lucía Jiménez Vida es periodista de profesión. Durante 10 años trabajó en el mundo del marketing. En 2016 empezó a desarrollar su propio negocio y se especializó en Hábitos y Productividad. Además, da conferencias, ofrece programas de coaching grupal y administra un canal de YouTube. A través de sus contenidos, enseña cómo gestionar el tiempo y la energía para tener #másVIDA. En junio de este año, publicó su primer libro Ritual de hábitos, que nos enseña cómo condicionar nuestra mente para lograr la emoción que nos hace falta en cada instante con varios hábitos.
P: ¿Qué deberíamos hacer antes de que termine el 2021 para preparar nuestras metas y propósitos? ¿Cuándo hacerlo?
R: Para crear una vida alineada con nuestras metas vitales, es necesario reflexionar sobre qué nos deja el año que se marcha y qué objetivos nos proponemos, de forma concreta, para el año que viene. Esto nos permite ganar foco y claridad, priorizar lo importante y crear tiempo para ello.
Un buen momento para hacerlo es entre el 15 de diciembre y el 15 de enero. Solo necesitamos reservar una hora en la que podamos hacerlo con tranquilidad.
P: ¿Cómo establecer nuevas metas y objetivos?
R: Lo que yo recomiendo siempre en mis talleres de planificación anual es empezar por establecer dónde nos vemos a largo y medio plazo (por ejemplo, en 10 y 5 años). Cuando tenemos claro hacia dónde nos queremos dirigir, es más sencillo definir metas que nos acerquen a esa vida.
Pongo un ejemplo: si quiero comprarme una casa en diez años, quizás puedo proponerme tener ahorrado un 60% del dinero de la entrada en cinco años. Esto me permite que ya, como objetivo para este año, comience con ese ahorro.
No se trata de escoger objetivos porque sí, porque los hemos visto en redes sociales o porque siempre nos han dicho que son propósitos saludables. Nuestros objetivos deben estar alineados con nuestras metas de vida.
P: Siempre establecemos muchos propósitos a principio de año, ¿cómo organizarlos para no agobiarnos?
R: En primer lugar, eligiendo un máximo de tres objetivos para el año. Cuando escribimos la lista de propósitos, tendemos a escoger demasiados, queremos hacer todos los cambios de una sola vez y eso no es efectivo.
Empecemos por los más importantes y, a continuación, pongamos fecha para conseguirlos, pero repartido a lo largo del año, de modo que tengamos claro en qué centrarnos en cada momento.
P: Los primeros días estamos muy motivados, pero luego nos cuesta seguir. ¿Qué hacer para no desistir el primer mes?
R: Siempre digo que la motivación nace de nuestros motivos, pero debemos tener claro por qué un objetivo es importante y lo priorizamos frente a otro. Por eso, un buen ejercicio es escribir ese motivo junto al objetivo en sí cuando hacemos nuestra planificación anual. Siguiendo con el ejemplo anterior: Quiero ahorrar un 20% de mi sueldo cada mes porque así lograré comprarme la casa de mis sueños.
Además, contar con personas a nuestro alrededor que nos motivan también nos ayuda a no desistir. Ese fue el motivo por el que decidí lanzar la Comunidad #másVIDA, un espacio donde mujeres de todo el mundo comparten sus objetivos, sus hábitos y se ayudan entre sí para superar los obstáculos que puedan aparecer en el camino.
P: Las metas suelen ir acompañadas con hábitos. ¿Cómo introducirlos?
R: De nuevo, teniendo claro por qué son importantes los hábitos que estamos eligiendo. Deben ser útiles, ayudarnos a alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto, pero además deben ser suficientemente atractivos.
¿Tenemos como meta mejorar nuestra salud y, para ello, queremos crear el hábito de hacer ejercicio? Si no lo hemos practicado nunca, quizás nos dé cierta pereza o no sepamos por dónde empezar en un gimnasio. Busquemos, entonces, una actividad que nos guste y empecemos por ella.
P: ¿Cómo establecer rituales y rutinas para introducir nuestros hábitos?
R: Un ritual de hábitos nos permite enlazar varias actividades entre sí y, además, preparar nuestra mente para un estado de ánimo concreto. Por ejemplo, si practicamos varios hábitos que nos llenan de energía, conseguiremos activarnos mejor al levantarnos.
Lo primero es definir una señal que dé comienzo al ritual, como puede ser la alarma del móvil. A continuación, empezar con el primer hábito y, cuando terminemos, enlazarlo con el segundo. Así, sucesivamente. Cuando acabemos, es importante dedicar unos minutos a sentir la recompensa interna, observar cómo nos sentimos.
Si no sabemos por dónde empezar, podemos inspirarnos con los rituales de otras personas o con los ejemplos que incluyo en mi libro, Rituales de hábitos, pero con la idea de siempre adaptarlo a nuestras propias necesidades y circunstancias.

Libro Rituales de hábitos de Lucía Jiménez Vida | Fuente: instagram @luciajimenezvida
P: Muchas personas ya tenemos nuestros hábitos establecidos, pero llegan los exámenes finales o momentos de estrés. ¿Qué deberíamos hacer para no dejar a un lado nuestros hábitos?
R: Es totalmente normal que, en épocas de estrés, dejemos a un lado nuestros hábitos, sobre todo porque los vemos como una obligación. Lejos de ello, deberían ser una liberación, ese momento que nos regalamos y que nos permite llenarnos de energía.
Aún así, si nos cuesta crear tiempo para ellos, siempre podemos recurrir a lo que yo he denominado Hábito Mínimo Viable, una versión reducida de nuestros hábitos que nos ayuda a mantener nuestra adherencia.
P: ¿Puedes recomendar a los estudiantes algunas rutinas para estudiar en vacaciones?
R: Planifica cuándo vas a estudiar: elige qué días lo harás y cuántas horas le dedicarás. Ponte un horario que te permita avanzar con el temario al ritmo que necesitas y que, además, te permita tener momentos de pausa y relajación.
Además, puedes incorporar un ritual de hábitos que te ayude a concentrarte. Antes de ponerte a estudiar, pon siempre la misma lista de música para que tu cerebro la asocie al momento de estudio, prepara todo lo que necesites para tenerlo cerca, respira de forma consciente unos minutos y decide qué estudiarás durante los próximos 45 minutos.
Pasado este tiempo, haz una pausa de 5 o 15 minutos (puedes ir alternando). Antes de ponerte a estudiar de nuevo, vuelve a respirar conscientemente y decide hasta dónde avanzarás.


