Viajeros cansados de las noticias, quieren experimentar el dolor de primera mano
Esta forma singular de viajar ha ganado popularidad durante los últimos años. A pesar de la perspectiva histórica que ofrece este tipo de turismo. Plantea preguntas en relación a la ética sobre el equilibrio entre el pasado con la curiosidad del turista y el afán de lucrarse de agencias u otras instituciones.
El turismo de guerra es un tipo de turismo –que como su nombre indica– se centra en la visita de lugares históricos que han podido ser escenario de conflictos o estrechamente relacionado con la historia militar. Un eufemismo para la curiosidad carente de ética alguna.
El atractivo de estos lugares puede residir en el interés de los viajeros que buscan aprender sobre la historia de la zona. O simplemente curiosos que sienten la llamada del morbo por las pruebas físicas de aquellos conflictos que tuvieron lugar.
Por otro lado se encuentran los ávidos de la historia, que o bien buscan reflexionar sobre dichos eventos bélicos o buscan honrar a los sacrificados durante dichos conflictos. Este tipo de recreo plantea unas interrogantes tanto morales como éticas sobre el respeto.
Popularidad
A pesar de las usuales controversias ligadas a estos lugares, algunos viajeros sueñan con meterse de lleno en la cultura, experimentar o conocer estas situaciones que para nada serían agradables.Bien, pues está tendencia parece haberse disparado al alza en los últimos años.
Los visitantes aborrecen cada vez más la seguridad, parecen buscar la adrenalina en otros países que han sufrido las consecuencias de la guerra. O peor, que actualmente están disputando un conflicto armado. Cansados de vivir la realidad a través del telediario; los turistas más fisgones se adentran en la aventura y el morbo del sufrimiento extranjero.
¿Cuánto cuesta el sufrimiento?
Ya son varias las agencias vacacionales que ofrecen packs para viajar a destinos en conflictos. Si bien están siendo arrasados o apenas queda un vestigio de las ciudades, estos turistas quieren verlo con sus propios ojos.
El lucro del sector turístico sobre el sufrimiento parece ser una motivación para continuar con el negocio. Aunque no es un negocio nuevo. Llevamos años pagando entradas a museos o memoriales que, con un poco de esperanza e inocencia esperamos que nuestro dinero irá destinado a buenas causas o a su mantenimiento.
Pero ningún precio o riesgo es lo suficientemente grande como para que le devuelva al turista su adrenalina.

Controversias éticas
Algunas de las preguntas que se plantean recaen en las motivaciones de los visitantes. ¿Buscan en morbo disfrazado de curiosidad?, ¿ o simplemente desean una experiencia didáctica? Sea cual sea sus alicientes, se insiste en hacer una visita hornada desde el respeto tanto por las víctimas de las guerras tanto como por abordar los destinos con un objetivo de aprender.
Algunos argumentan que estos lugares no solo pueden ser trivializados sino que se romantice o glorifique el sufrimiento de las víctimas y las consecuencias de la guerra. Por eso el comportamiento de los turistas es la imagen del respeto.
¿Se deshumaniza así el sufrimiento o las consecuencias de nuestros antepasados? Muchos se preguntan si este turismo solo nos desestabiliza. Al final el agotamiento de la realidad a través de las pantallas mueve a muchos a buscar la adrenalina en vivo y en directo, ¿significa esto que nos hemos desconectado de la emoción o la empatía?
Respeto
Hablando de respeto y ejemplificando esta preocupación de las instituciones por el comportamiento de los turistas. Podemos rememorar las numerosas polémicas en redes sociales en cuanto a este tema. Son múltiples las ocasiones en las que hemos visto y viralizado a turistas siendo poco respetuosos con algún monumento histórico. E incluso deshonrados aquellos dedicados a la guerra.
Un sonado ejemplo es Auschwitz. Han sido múltiples las ocasiones donde los internautas hemos sido testigos de la indiferencia de turistas que romantizan o abordan su visita sin recordar las connotaciones que tiene ese lugar.
Today I had one of the most harrowing experiences of my life. Regrettably it didn’t seem everyone there found it quite so poignant. pic.twitter.com/3OdWavqC4P
— Maria 🇬🇧 (@MariaRMGBNews) April 15, 2023
A lo que otra usuaria adjunta una foto con la misma estampa en el Monumento a los judíos asesinados de Europa, en Berlín. Distintas localizaciones, mismo significado: turistas haciendo una visita a un memorial de víctimas con una experiencia lúdica basada en selfies y photoshoots.
Misma gente que va al Memorial to the Murdered Jews of Europe en Berlin y lo usan como lugar para photoshoot. Irreal la falta de empatía y sensibilidad que tanta gente demuestra hoy en día. https://t.co/3zb9KDQfRb pic.twitter.com/RR928w8Ft7
— ana⁴⁴ (@anapau_villa) April 17, 2023
Turismo oscuro
Muy relacionado con el turismo de guerra es el turismo oscuro. Un tipo de visitas que se enfoca en los destinos más relacionados con la tragedia o la muerte, que con la guerra en sí. Busca explorar los aspectos más tenebrosos de la cultura e historia. Las experiencias pueden abarcar desde visitas a campos de concentración hasta cementerios o prisiones, lugares dedicados a ejecuciones y muerte o sufrimiento.
Es el morbo en sí, el turismo oscuro promueve y busca explorar los aspectos más sombríos de la cultura y un entendimiento mucho más profundo y escabroso.
Otra vez la misma historia; unos buscan honrar a las víctimas, otros comprender y reflexionar, otros curiosear… También se plantean las mismas cuestiones éticas. El respeto en equilibrio con la promoción de la cognición.
Turismo histórico
Cabe diferenciar también el turismo histórico, que a diferencia del de guerra enfoca su propósito en aprender sobre la cultura o el patrimonio para ver la evolución de la zona, abordando todas las perspectivas y no solamente la bélica.
De esta forma, se ofrece una experiencia educativa sobre la cultura y cómo ha evolucionado y han tomado lugar los eventos que han resultado en la cultura de hoy.

