Una máscara para explotar a los trabajadores por menos
La jornada laboral de cuatro días reclama aumentar la productividad de los trabajadores a través de más carga en menos tiempo. Un modelo ya implementado en otros países que llega a España.
Desde hace varias semanas venimos escuchando este nuevo formato de trabajo que está siendo aplicado en otros países, se trata de la jornada laboral de cuatro días. Acostumbrados a la jornada de cinco días, el debate llega al panorama nacional; desde Valencia ya están probando este programa piloto.
Esta nueva propuesta reclama que con menos horas podemos llegar a ser más productivos en nuestros puestos de trabajo. Sin embargo, cabe analizar el modelo actual para entender la problemática.
Nuestra legislación recoge que la semana laboral debe ser de 40 horas semanales, lo que supone un máximo de cinco días laborales. Si aplicamos la reducción de un día -quedándoos en cuatro semanales–, la jornada constaría de 32 horas semanales.
El nuevo paradigma tiene como objetivo dedicar más tiempo al ocio y facilitar al trabajador la conciliación familiar. De esta forma, se favorece una mentalidad de trabajo enfocada a la eficiencia en vez de centrarse en cumplir unas horas.
Desconexión incompleta
Sin embargo, un estudio de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda) han confirmado que los trabajadores del programa piloto confesaron sentir más estrés ante menor tiempo de trabajo y la presión les sometió en su día libre; no salieron, ni socializaron, necesitaban quedarse en casa para recuperar la energía.
Esto confirma que la desconexión no llega a ser completa –como promete este nuevo modelo–. Las sensaciones de ansiedad acumulada durante la semana de 4 días necesitaban ser realizadas durante el resto de días de descanso. Logrando así el efecto contrario.
Productividad y motivación
Cabe destacar la presencia de otros estudios, como el 4 Day Week Global de las Universidades de Cambridge, Dublín y Boston que, concluyeron con resultados positivos del 38% en relación al aumento del beneficio empresarial. Otro de sus ensayos –esta vez centralizado solo en Inglaterra– también obtuvo cifras muy positivas alegando que la clave de la reducción de jornada es la productividad.
Aunque los ensayos han durado un tiempo apróximado de tres meses, lo que se podría considerar como corto o medio plazo. No tiene en cuenta el efecto sobre la motivación de los trabajadores a largo plazo. Sobre todo, cómo afectará el proyecto y los ánimos según vaya avanzando el año, puede que el entusiasmo vaya decayendo progresivamente.
Otra de las motivaciones a tener en cuenta es el salario. Ante las encuestas realizadas por Jobatus en España, un 82% de los trabajadores está a favor de la reducción de la semana pero casi la mitad cambian de opinión si implica una reducción salarial.
Say hello to the #4DayWeek research team!
Great collaborations between @Cambridge_Uni 🇬🇧 @BostonCollege 🇺🇸 and @ucddublin 🇮🇪 with wonderful academics @JulietSchor @matt_rutledge @OrlamKelly @_davidfrayne @BrendanBurchell and Wen Fan and Guolin Gu! @4dayweek_global pic.twitter.com/gcaeVQOKnO
— Dr Dale Whelehan (@DrDaleford) April 22, 2023
Menos relación con los compañeros de trabajo
Por otro lado, otra de las desventajas de la semana laboral es la poca socialización con los otros trabajadores. Al reducir la semana laboral, disminuye la interacción entre compañeros. Además, frente a eso se suma la concentración de todos al enfrentarse a más carga de trabajo en menos tiempo; no hay tiempo para charlar.
Esto supone toda una contradicción en la mentalidad de compañerismo que lleva circulando unos años. Hemos visto cómo las grandes empresas publicitan su preocupación por mantener un ambiente de trabajo sano y cómodo; networking, talleres fuera del horario, incentivos… pero ahora habrá menos relación con los compañeros de mesa.
Mantener el ritmo de la productividad
Las empresas buscan un beneficio en el rendimiento de los trabajadores a través de su productividad. El objetivo es mantener está última, pese a que la responsabilidad y estrés recaiga sobre el trabajador.
Sin embargo, esto puede cambiar según el sector del que estemos hablando. Pues en los proyectos pilotos de empresas como Telefónica el ensayo no ha logrado resultados positivos. A diferencia de empresas como De sol que sí los ha logrado.
Gran parte de esta cuestión reside en los horarios de los trabajadores, que están innegablemente ligados con el tipo de comercio. Las diferencias son notable entre aquellos trabajos de cara al público o los que ofrecen una mayor flexibilidad como ocurre con la empresa de software Del Sol; a diferencia que Telefónica no busca la misma disponibilidad del trabajador de cara al cliente.
¿Más Workalcoholics?
Con todo esto en cuenta, cabe plantearnos si los trabajadores obtienen “un finde más largo” o solo es otra forma de enmascarar la explotación en las empresas con un discurso de concentración y productividad.
¿Merece la pena el ahorro en conmutar cuatro días en vez de cinco, a cambio de una semana con más carga de trabajo y menos tiempo? A largo plazo todavía no conocemos los efectos, y lo que queda claro es la diferencia entre sectores para implementar el proyecto. Sin embargo, lo que si sabemos que es cuestión de tiempo que se haga necesaria una regulación ante el potencial de futuros trabajos forzosos.
No es una solución que funcione para todos.

