Un estudio revela los motivos más frecuentes
Perros con ansiedad, estrés, miedo a los humanos, heridas de maltrato, enfermedades, sin pelos como secuela del abandono… son algunos de los 292.000 perros y gatos que se han recogido en la calle en 2024. Perros de raza por moda como si fueran un complemento del outfit: ahora todo el mundo quiere un perro salchicha, en los 2.000 todos querían un chihuahua. Es preocupante.
Situación actual
En 2024 se recogieron más de 292.000 perros y gatos que fueron abandonados. Cada hora, 33 mascotas son abandonadas. Es la cifra más alta de los últimos 5 años que coloca a España como el país europeo con más abandono, según un estudio realizado por la Fundación Affinity. Una realidad ante la que se enfrentan las protectoras que muchas de ellas se encuentran saturadas. Denuncian la falta de recursos, espacios y adopciones.
¿Cuáles son los motivos de abandono más frecuentes?
Según la Fundación Affinity, el mayor motivo por el cual se abandona, con un 16%, son las camadas no deseadas. De ello, va seguido la pérdida de interés por el animal con un 14%. En tercera posición se sitúa los cambios de domicilio con el 12%, es decir, que al mudarse de vivienda ya no hay lugar para un miembro más, como solución se recurre al abandono.
El 2020 se produjo un descenso de abandono debido a la situación de confinamiento que se vivió en aquel año. Para los animales, este caos les benefició y las cifras de abandono se redujeron. Después de pandemia la llegada de los perros a los refugios ha aumentado un 7% al mismo tiempo la cifra de los gatos también sufre una subida del 2%.

Dentro de las protectoras se viven miles de historias marcadas por la vida de cada uno de esos animales abandonados, excusas de abandono por “defectos” o por no saber qué hacer con la mascota durante las vacaciones de verano.
Existen motivos menos comunes pero que siguen dejando un nudo en la garganta, entre ellos se encuentra un 10,4% problemas del comportamiento animal, el 6,5% se da por factores económicos como no afrontar los gastos mínimos necesarios del animal (alimentación, vacunas, veterinario…), la falta de espacio y tiempo ocupa el 4,6%, alergias con un 4,4%, nacimiento de un hijo con un 3,6 % o el divorcio de la pareja con el 3,5%.
¿Existe alguna solución?
El ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 presentó en mayo de este mismo año un primer estudio oficial sobre la protección animal en España. La finalidad es elaborar un Plan estatal de Acción contra el Abandono. Así mismo, este estudio ha recogido los siguientes datos; el 95% de los gatos y el 70% de los perros llegan a los centros de acogidas sin chip. Dicha irresponsabilidad no permite localizar al titular del animal. Para Derechos Sociales, tener chip, supone “la medida más eficaz” para evitar el abandono y permitir la devolución a sus dueños en caso de perdida. Gracias a este chip, el 31 % de los perros recogidos son devueltos a su titular, aunque para los gatos solo es el 6,6%.
¿Qué debes hacer antes de adoptar?
Desde dejar a una camada metido en una bolsa de plástico hasta torturarles porque ya no “cumplen su función” en el caso de los perros cazadores o abandonarlos sin agua ni comida durante tres meses son pocas de las muchas atrocidades que viven los animales en nuestro país. En un mundo civilizado y moderno donde la tecnología y la ciencia avanza a pasos agigantados, nos seguimos encontrando ante casos de abandonos muy extremos como si del siglo pasado estuviéramos hablando.
Si algo queda claro es que convivir con un animal aumenta la felicidad y el sentido de la responsabilidad, reduce el estrés, mejora la forma física, incluso ayuda según qué enfermedades, pero no todo el mundo puede estar a la altura de ofrecerles una calidad de vida. No son un capricho ni un regalo que puedes devolver a los 15 días tampoco son objetos de decoración ni el regalo de navidad que luego abandonas porque no sabías que conllevara tanta responsabilidad. Todo aquel que quiera incorporar una mascota en sus vidas debería reflexionar si realmente puede darle la vida que merece; pensar en la economía, los paseos, las visitas al veterinario, un espacio, un mínimo de tiempo que dedicarles o simplemente preguntarle a un conocido que tenga mascota cómo es mantener un animal, ellos también tienen un corazón y un estomago que alimentar.

