Tras más de 70 años viviendo en su casa, la anciana de 87 años ha fallecido hoy, en Hospital Gregorio Marañón a las 20:00 p.m.
El pasado 23 de septiembre, España vivió uno de los desahucios más impactantes de la historia. Maricarmen Abascal fue expulsada de su casa en camilla, sin ningún recuerdo, pero reconvertida en un símbolo de lucha en la sociedad.
En 1956, el padre de Maricarmen alquiló una casa en la calle Alcalde Sainz de Baranda, 46 (Distrito Retiro, Madrid), bajo un contrato de renta antigua, ofertado por el régimen franquista. Cuando el padre falleció, el alquiler pasó a su madre y tras el fallecimiento de esta — en 2005 — Maricarmen pasó a ser la inquilina oficial.
En 2018, el fondo de inversión Renta Corporación adquiere el edificio y le ofrece un precio de venta inasumible. En 2020, la vivienda se vuelve a vender, esta vez a Urbagestion, que reclama directamente la extinción del contrato de renta antigua, una vez se cumpliera el plazo de segunda subrogación.
El fondo buitre propuso un precio de alquiler de casi 3.000 euros, que se rebajó hasta los 1.300, teniendo en cuenta los bajos ingresos de la mujer. El caso llegó al Tribunal Supremo y el fallo dio la razón al fondo buitre. La batalla legal eleva el tono y en 2025, se producen tres intentos de desahucio fallidos, pero el cuarto — hace 14 días — fue inevitable.
Cientos de manifestantes simpatizaron con el desahucio de Maricarmen y durmieron allí aquella noche. A la mañana siguiente lucharon contra las agresiones policiales, desataron una batalla pacífica y desarrollaron una resistencia que no quedó en vano.

La vivienda ya no es un recurso accesible y Maricarmen no solo lo hizo visible, si no que consiguió que miles de personas salieran a la calle. Manifestaciones multitudinarias se formaron en las principales capitales del país, hasta llegar a la Puerta del Sol. Los madrileños abrieron las tiendas de campaña y formaron su propia ciudad, que sobrevive a día de hoy.
Primeras reacciones
Hace unos minutos, la portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río hablaba en una rueda de prensa: «Con cada subida del alquiler, se llevan por delante nuestra salud y nuestra vida». Conteniendo las lágrimas, culpaba al «rentismo» de la muerte de Maricarmen.
La política también reacciona. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez siente esta pérdida como propia. La ministra de Sanidad, Mónica García ha publicado un tuit donde afirma que la lucha de Maricarmen «despertó conciencias por toda España» y que su «dignidad y coraje no quedarán en vano». Irene Montero asegura que «no es una muerte, es un asesinato» y Gabriel Rufián ha ido más allá y ha publicado este tuit en X:

La huella que dejó Maricarmen
Maricarmen hizo de la vivienda su propia batalla social y desde el hospital, se convirtió en la profeta: «¡Luchad! Nos os quedéis en casa, ¡Luchad!». Esa voz llegó al Congreso, donde los «decretos Maricarmen» fueron rechazados. Por eso, el presidente del Gobierno dio un paso más y anunció la convocatoria de elecciones generales anticipadas.

Maricarmen podría haber vuelto a su casa, pero su estado de salud empeoró y esta tarde ha dicho su último adiós. Maricarmen se ha ido, pero su espíritu luchador crece a pasos agigantados. Ella recordó que poseer una vivienda digna y adecuada, es un derecho constitucional, que los españoles deben ejercer sin esfuerzo y con total dignidad.


