En su nuevo libro, Porno Educar, la sexóloga propone una guía para abordar la pornografía desde la educación sexual y el diálogo familiar
La pornografía tiene muchos tabúes asociados; María Rodríguez (doctora en Género y Diversidad, y sexóloga) habla de esto en su último libro, Porno Educar, haciendo en su título un juego de palabras aludiendo a lo poco presente que está la educación sexual tanto en casa como en los centros educativos para los más jóvenes, especialmente en cuanto a la pornografía. Es decir, que por no educar a este sector de la población su primer contacto con el acto sexual suele ser la pornografía, que es nociva y muestra situaciones poco realistas.
El fácil acceso a contenidos para adultos
Si tienes hijos seguramente pienses que no consumen porno, al menos el noventa por ciento de los padres lo piensan; sin embargo, la estadística también demuestra que están muy equivocados. Un 84,7 % de los adolescentes entre trece y quince años ya han visto pornografía, el número asciende a un 95,3% entre los de dieciséis y dieciocho. Esto es en parte causa de las redes sociales, que cada vez más presentes en las generaciones más jóvenes. El 98,5 % de los alumnos de la ESO están al menos registrados en una red social y es muy común encontrar contenido pornográfico en estas plataformas.
La democratización del acceso a las redes no es un problema como tal, pero sí lo es la gran presencia de pornografía en estas mismas y el tipo de porno al que dirigen. Se aleja mucho de esos contenidos explícitos a los que generaciones pasada podían acceder en revistas u otros tipos de contenidos. El porno es actualmente algo muy instantáneo, al alcance de cualquier adolescente que desee verlo.
«Hay un gran contraste entre lo que me contaban los adolescentes y las familias con las que he hablado». Esta era la respuesta de la autora haciendo también alusión a la gran negación que suele haber asociada al tema, a la que ella respondía con la frase: «Estoy convencida de que mis hijos ven porno«. Esta guía no deja de ser una ayuda para que los padres instruyan a sus hijos en la educación sexual, con la finalidad de ser un punto de partida para comenzar este tipo de conversaciones.

La importancia de iniciar esta conversación
La importancia de hablar sobre pornografía y otros temas relacionados con el sexo a los adolescentes es mucho mayor de la que podría parecer. Seguramente la parte más difícil es el propio comienzo de la conversación, no es sencillo hablar con tus hijos sobre sexo y mucho menos si nunca lo hicieron contigo, pero es algo importante y que se debe de hacer con cautela. Es esencial no empezar hablando de Porno aunque sea lo que más preocupe como padre, ya que en caso de hacerlo es posible mandar un mensaje equivocado, al provocarles más curiosidad sobre el tema.
Es importante establecer que la mayoría de adolescentes consumen pornografía debido a la curiosidad que tienen sobre temas sexuales y esto no es un problema en sí. El problema viene dado como consecuencia de lo irreal que es la industria, por lo que es esencial que comprendan esto y que tengan otras fuentes de información para instruirse en las prácticas sexuales.
Porno Educar busca ser para un público mainstream, no preguntándose tanto el porqué sino el cómo comenzar esta conversación con los más jóvenes de la casa. «Es un manual para que las familias puedan educar a sus hijos, aunque hay partes que podrían llegar directamente a los hijos». El libro no deja de ser un punto de partida para buscar formas para hablar de educación sexual, como nos decía su autora con «muchos tips para comenzar este tipo de conversaciones«.
¿Qué alternativas hay?
María Rodríguez presenta en su libro alternativas para consumir pornografía, incluyendo en el mismo una lista de contenidos que no tienen un imaginario tan reduccionista, esto tiene como objetivo evitar el consumo de una pornografía tan poco real. En sus redes sociales (@rizomasexologia) también hace contenido para concienciar sobre la educación sexual. «Existe una alternativa al porno comercial, una contra-industria, (mucho más pequeña y modesta) que busca lanzar otros mensajes y construir otros imaginarios sexuales desde una perspectiva feminista y ética».
Sin embargo, Porno Educar también nos presenta otros materiales pedagógicos con la finalidad de ayudar a una buena educación sexual. Para ello recomienda libros aptos desde edades muy tempranas, siendo los primeros aptos para niños de hasta tres años, donde se tratan diversos temas como la diversidad corporal y autoestima o el propio conocimiento del cuerpo. Ejemplos de estos podrían ser ¡Hola, menstruación! o Si es amor, no duele.
Los contenidos audiovisuales también ganan cierta importancia en esta parte final del libro, alejándose de la pornografía para recomendar series que tratan la educación sexual. Algunos ejemplos de los muchos citados podrían ser Euphoria o Sex Education, ambas series muy populares debido a que como nos explica la autora, cubren una necesidad a la que pocos medios atienden, la educación sexual.

