El tema “shelleyniano” sobre el asesinato del creador a manos de su creación se empapa en Alien del mundo espacial, el terror y la sexualidad
Este año cumple su 45º aniversario. Su protagonista, Sigourney Weaver, acaba de recibir el Premio Goya Internacional. Alien: Romulus se estrena en verano. Alien (1979), de Ridley Scott, vuelve al foco mediático y saca pecho de su legado en el cine.
El filme se inicia a bordo de la nave comercial Nostromo, cuando sus siete tripulantes despiertan de su estado de hibernación al recibir un mensaje de origen anónimo, que interpretan como una llamada de socorro. Deciden rastrear la señal, que les lleva a una nave abandonada ubicada en un planeta desconocido. Explorando el navío, uno de ellos encuentra una cámara repleta de huevos, de los cuales uno se abre y permite que una criatura salte hacia el rostro del tripulante, induciéndole en un coma. Cuando despierta, la tripulación cuenta con un pasajero más. Si en esta línea aún no has visto la película, deberías hacerlo para continuar leyendo.

En el espacio, nadie puede oír tus gritos
“Cada película es un producto de su tiempo y cada exitosa película te dice algo sobre el momento en que se hizo”. Palabras con las que comienza el documental Memory: The Origins of Alien (2019) y que describen la clave del renombre de este largometraje. Bajo el escenario espacial propio de la ciencia ficción, ante el espectador se despliega una trama terrorífica que lo cautiva y repele a la vez al tratar temas tan inherentes en la condición humana como son el sexo y la muerte.
La criatura que aparecía en las 29 páginas de un guion llamado Memory de Dan O’Bannon terminó materializándose visualmente de la mano del artista Hans Ruedi Giger. Nacía el xenomorfo y, con él, un imaginario de fuerte carácter orgánico, que sitúa al espectador como parte de un organismo gigantesco. Y es aquí donde entra el sexo, en un ser con figura fálica y una lengua que oscila entre la forma de un pene y la abertura de una vagina dentada. El Óscar a los mejores efectos especiales queda más que merecido.
En el interior de un organismo con vida
«Oír el sistema de ventilación de la nave recuerda a la respiración de un ser vivo, al igual que las puertas se asemejan a orificios, y la presencia de líquidos y sudores a fluidos biológicos. Ocurre lo mismo durante la exploración del planeta desconocido: los húmedos túneles que atraviesan parecen el tracto gastrointestinal, la forma ósea del navío abandonado se inspira en las vértebras, la cámara de los huevos podría ser un útero enorme y, las aberturas de cada uno de estos, los labios vaginales.»
La fecundación
Alien gira en torno a la reproducción asistida, pero es que la ciencia en aquellos años también lo hacía con los primeros embarazos in vitro. Y es que resulta que la finalidad de la Nostromo era de alguna manera concebir a la criatura extraterrestre para su posterior análisis en la Tierra, aunque esto pusiera en riesgo a la tripulación. Como bien señala el científico Ash al denominar al alien como “el hijo de Kane”, este es engendrado por dicho tripulante en un mortífero parto que ha sido icónico para la historia del cine y que no dista mucho del nacimiento de las larvas de las avispas parasitoides. No es casualidad que el ordenador de la nave se llamase “Madre” y que las cápsulas donde los pasajeros se sumían en un sueño criogénico parezcan tubos de ensayo.

La violencia sexual
La atmósfera en el filme se llena de connotaciones sexuales a través de los elementos mencionados anteriormente, lo que produce una sensación de incomodidad en el espectador. Y es que se apela al miedo del ser humano a ser agredido sexualmente, a través de escenas violentas que son una metáfora de la violación. Cabe añadir que, en el momento del rodaje, EE.UU. se veía inmerso en una oleada de asesinos en serie que solían cometer también delitos sexuales.
El ataque del facehugger a Kane tiene como fin inseminarlo de forma oral para que geste al alien. De manera oral también agrede el científico Ash a la teniente Ripley al intentar asfixiarla con una revista enrollada. La forma de asesinar del alien es embistiendo con su lengua dentada, que, como se ha mencionado anteriormente, es una mezcla entre un pene y una vagina, lo que se asemeja a una penetración.

Por otra parte, si se atiende a los motivos que tiene la criatura para matar a la tripulación, podría decirse que se basan en el instinto primario de supervivencia propia y de su especie. Solo se enfrenta a los pasajeros una vez que su cuerpo posee grandes dimensiones, al igual que logra esconderse en la lanzadera en la que Ripley pretendía escapar de la autodestrucción de Nostromo. Y lo que es más importante: la escena en la que la protagonista descubre que Brett y Dallas habían sido envueltos en una especie de capullos da a entender que estos podrían estar siendo utilizados por el alien para incubar a más seres de su especie.
Una de las claves del éxito de Alien: el octavo pasajero (1979) es la forma que tiene de infundir el terror en el subconsciente del espectador. Detrás de la historia de un extraterrestre asesino, se esconden múltiples elementos que combinan el sexo con la muerte para hacer del proceso biológico y natural de la fecundación algo mucho más aterrador y repulsivo.


