Un empleado de El Corte Inglés en Zaragoza ha sido despedido tras 35 años de servicio. Es acusado de aplicar descuentos excesivos en productos electrónicos del outlet.
La empresa afirma que rebajaba artículos hasta un 90%, cuando el límite autorizado era del 50%, y que además facilitaba compras con descuento a otros trabajadores. El empleado, por su parte, defiende que actuó siguiendo prácticas habituales y con el conocimiento de sus superiores.
Despido tras auditoría interna
El trabajador, con más de treinta años de trayectoria en la empresa, recibió el despido tras una auditoría interna que cuestionó su actuación. En esta sección se comercializaban productos descatalogados o con defectos, sujetos a rebajas especiales.
La investigación interna examinó 35 operaciones de venta y concluyó que en varias de ellas se habrían aplicado descuentos manuales en caja superiores a los autorizados.
Según el informe, en determinadas transacciones se utilizaron tarjetas personales para registrar los artículos como si procedieran físicamente del outlet, pese a que no habían sido trasladados allí.

Recurso judicial del trabajador
Tras todo esto, la compañía confirmó una “pérdida de confianza” y procedió a su despido disciplinario. El empleado, sin embargo, sostiene que actuó conforme a los protocolos habituales del departamento y siempre con el conocimiento de sus superiores.
Pese a esto, la empresa argumentó que ya no confiaba en él y procedió a su despido.
Tras su despido, el trabajador no aceptó la decisión de la empresa y decidió llevar el caso ante la justicia. En su demanda, alegó que los descuentos aplicados eran prácticas habituales en la empresa y que contaban con el conocimiento y consentimiento de sus superiores. Además, el empleado explicó que otros departamentos compartían la responsabilidad del control del etiquetado y de las ventas finales, y que no dependía solo de él.
Aunque el primer fallo judicial respaldó a la empresa, el trabajador interpuso recurso, elevando el caso al Tribunal Superior de Justicia de Aragón.
Sentencia y consecuencias
El tribunal concluyó que no existían pruebas suficientes para culpar al empleado y que la empresa había tolerado los descuentos y métodos que él utilizaba. Por eso, declaró improcedente su despido.
Como consecuencia, El Corte Inglés deberá pagarle una indemnización cercana a los 171.000 euros. Este caso ha reabierto el debate sobre la gestión de los descuentos en grandes superficies comerciales.


