Carne artificial: del laboratorio al plato

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Fuente: Freepik

La carne sintética creada en los laboratorios solucionaría los problemas ambientales dado el impacto de la industria cárnica sobre el medio ambiente. No solo eso, sino que podría solucionar los problemas éticos casados por el propio consumo de animales que tanto perturba a las personas veganas y vegetarianas.

Creación de carne en laboratorios

Los individuos pluricelulares somos el resultado de sucesivas divisiones celulares. Las células madre, tras dividirse, se diferencian con el fin de realizar numerosas funciones. Uno de los tejidos que nos ocupa es el tejido muscular. Un filete no es ni más ni menos que músculo de vaca, de cerdo o de pollo.

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El caso es que dados los avances genéticos y biotecnológicos nos es posible crear in vitro pequeños tejidos musculares parecidos a la carne. Aunque los científicos aún no sean capaces de recrear un chuletón con todas las letras, ya han empezado con carne de hamburguesa y salchichas. Deben trabajar en el color, la textura, el sabor e incluso los otros tipos de tejidos circundantes como el cartilaginoso o el óseo.

De hecho, varios científicos de la universidad de Eindhoven han creado su propia empresa de carne sintética: MosaMeat. Aseguran que serán capaces de producir alrededor de 10.000 kilogramos de carne de vacuno a partir de una sola célula madre.

Impacto ambiental

Un informe científico publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirmaba que la actividad ganadera (en especial la ganadería intensiva) producía un 18% de los gases de efecto invernadero en toda la Tierra. Esto es un porcentaje superior a los gases emitidos por todos los medios de transporte del mundo. Hay además otros problemas ambientales con la ganadería intensiva como el uso de suelo o desaparción de ecosistemas.

Fuente: Flickr

Sin embargo, es muy difícil acabar con una industria tan establecida y tan poderosa como la industria cárnica. Estos avances, al igual que ocurre con la energías renovables y las empresas como Iberdrola o Endesa, deberían sumarse a estas industrias. Aún así, el desarrollo sostenible que está llevando poco a poco nuestra sociedad acabará obligando a la industria cárnica a sumarse a la transición como ya están haciendo las empresas anteriormente mencionadas con las energías renovables.

Sabiendo que para el año 2050 seremos alrededor de 10 mil millones de personas poblando la Tierra y que la ganadería para alimentarnos tendrá que producir más, este avance científico sería sin duda un alivio para nuestro planeta y las emisiones de efecto invernadero que sufre año a año.

Filosofía «anti-carne»

La mayoría de las personas veganas y vegetarianas alegan un maltrato animal a la hora de abstenerse del consumo de carne. ¿Quedaría resulta dicha disyunción ética con la aparición de esta mágica fábrica de carne «cruelty-free»? Lo cierto es que no todos los vegano-vegetarianos estarían contentos. Esta forma de vida por supuesto que aboga por el rotundo no hacia el maltrato animal, pero va un paso más allá: los animales no están poblando la Tierra para el consumo humano.

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Por mínimo que sea el aprovechamiento hacia el animal, es decir, la toma de una pequeña muestra de células madre, ya sería suficiente para argumentar un sorpasso de límites morales. Es por eso que no todas las personas que no comen carne estarían dispuestas a consumir este tipo de alimento artificial.

A pesar de que este adelanto científico tan sorprendente no sea capaz de resolver el dilema ético de forma concluyente, sí resolvería de un plumazo el impacto ambiental de una industria que sigue anclada en el pasado. Podría darnos un respiro, nunca mejor dicho, para atajar con mejores expectativas la emergencia climática.

 

 

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