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La eutanasia: qué es y qué tipos hay

La eutanasia es un tema ético, legal y moralmente complejo que ha generado debates en todo el mundo. La aceptación o rechazo de la eutanasia varía según las leyes y valores culturales de cada sociedad. Algunos argumentan a favor de la eutanasia como una forma de respetar la autonomía y la calidad de vida del individuo, mientras que otros se oponen a consideraciones éticas y religiosas, y preocupaciones sobre posibles abusos y la apertura a prácticas no éticas.

¿Qué es la eutanasia?

La eutanasia se refiere a la acción de provocar la muerte de una persona de manera deliberada con el objetivo de poner fin a su sufrimiento, especialmente cuando esta persona padece una enfermedad terminal o una condición médica grave e irreversible. La eutanasia puede ser clasificada en varias formas, pero en general implica la intervención directa de un profesional de la salud u otra persona para facilitar la muerte del paciente.

Medicamentos | Fuente: freepik

Los tres tipos de eutanasia

En relación con la voluntad de morir de la persona fallecida, se pueden distinguir distintas formas de eutanasia, como la «voluntaria», la «no voluntaria» y la «involuntaria». En función de la intención del individuo que lleva a cabo la acción eutanásica, se establece una diferencia entre la eutanasia «directa» y la «indirecta». Además, se puede clasificar la eutanasia considerando el carácter activo u omisivo de la conducta del médico, así como la existencia de una relación de causalidad entre dicha conducta y la muerte del paciente, dando lugar a la distinción entre eutanasia «activa» y «pasiva». A continuación, se presenta una definición y clasificación de las diversas modalidades de eutanasia:

Eutanasia voluntaria, involuntaria y no voluntaria

La eutanasia voluntaria se lleva a cabo en respuesta a la solicitud expresa del paciente. Por otro lado, la eutanasia involuntaria implica provocar la muerte de un paciente competente en contra de su voluntad expresa o sin su consentimiento. Y, por último, la eutanasia no voluntaria se plantea cuando no se conoce, o no se puede conocer, si el paciente desea morir, como en casos de pacientes en estado vegetativo que no dejaron directrices anticipadas sobre sus preferencias de tratamiento.

Eutanasia activa y pasiva

La eutanasia activa involucra acciones que provocan la muerte de un paciente que sufre de manera intolerable. Y, por otra parte, la eutanasia pasiva consiste en la omisión o suspensión de medidas terapéuticas que prolongan la vida del paciente, generalmente en fase terminal.

Eutanasia directa e indirecta

La eutanasia directa es que la conducta del médico tiene como objetivo y resultado principal la muerte del paciente, por ejemplo, mediante la administración de un cóctel lítico. Y la eutanasia indirecta se diferencia de la directa en que la muerte del paciente es un efecto secundario no buscado de la acción del médico, como en el caso de administrar dosis de morfina para aliviar el dolor, lo que puede resultar en depresión del sistema respiratorio y, en consecuencia, la muerte. Este término es controvertido, y se argumenta que, en estos casos, aunque el médico sea consciente de que causará la muerte, no es moralmente responsable de ella.

¿Quién puede solicitar la eutanasia en España?

Aquella persona que experimenta una enfermedad grave e incurable, que se define como aquella que, por su naturaleza, ocasiona sufrimientos físicos o psíquicos constantes e insoportables sin posibilidad de alivio tolerable. Este diagnóstico conlleva un pronóstico de vida limitada en un contexto de fragilidad progresiva.

También aquellas personas que sufren un padecimiento grave, crónico e incapacitante, el cual hace referencia a limitaciones que afectan directamente la autonomía física y las actividades cotidianas, impidiendo la capacidad de valerse por sí misma. Esto también incide en la capacidad de expresión y relaciones personales, generando un sufrimiento constante e insoportable. Están definidos según los términos de la Ley y certificados por el médico responsable, tiene el derecho de solicitar la prestación de ayuda para morir. Este sufrimiento debe ser considerado inaceptable por la persona y no haber podido ser aliviado mediante otros medios.

Además, es requisito esencial que la persona sea mayor de edad, posea la nacionalidad española o resida legalmente en España, o cuente con un certificado de empadronamiento que acredite más de doce meses de permanencia en territorio español. Asimismo, al momento de la solicitud, la persona debe encontrarse en plenas facultades mentales y ser consciente de su decisión.

Poco tiempo | Fuente: freepik

Consecuencias de legalización de la eutanasia

Las repercusiones que conlleva la generalización de la legalización de la eutanasia son resumidas en los siguientes párrafos.

En el marco de la permisividad legal, la legalización de todos los tipos de eutanasia implica que la muerte sin dolor se considere una forma excepcional de tratar algunas enfermedades, potencialmente convirtiéndose en una intervención limpia, rápida, eficiente, sin dolor, compasiva, más cómoda, estética y económico que el tratamiento paliativo para ciertos pacientes y sus familias.

En el ámbito médico, las virtudes específicas, como la compasión y la prevención del sufrimiento, podrían volverse en su contra, ya que los profesionales de la salud podrían verse obligados a proporcionar la muerte «liberadora» a pacientes en circunstancias similares a las que han tratado previamente.

Si los profesionales de la salud consideran que la eutanasia es una opción superior a la atención paliativa, podrían convertirse en agentes subjetivos de los pacientes terminales. La investigación en diversas áreas de la patología podría disminuir, ya que la eutanasia se percibiría como una opción terapéutica que evita la necesidad de cuestionar los mecanismos del envejecimiento cerebral u otros procesos patológicos.

La muerte involuntaria, en última instancia, dejaría de ser un destino personal para convertirse en un simple procedimiento técnico rutinario, ejecutado de manera meticulosa.

Diferencias entre eutanasia y muerte asistida

La eutanasia y la muerte asistida son dos conceptos relacionados, pero se diferencian en la forma en que se lleva a cabo el acto que pone fin a la vida del paciente y la participación del propio paciente en ese proceso. Aquí hay una explicación de cada término:

La eutanasia implica la acción directa de un tercero, generalmente un profesional de la salud, para poner fin a la vida de una persona con el objetivo de aliviar su sufrimiento. Además, la persona que toma la decisión de poner fin a su vida generalmente no es directamente responsable de la acción que lleva a la muerte.

Por su parte, la muerte asistida implica proporcionar a una persona los medios o la información necesaria para que pueda poner fin a su propia vida, pero la persona misma realiza el acto que causa la muerte. En este caso, la persona que desea poner fin a su vida toma un papel activo en el proceso y toma la decisión de acabar con su vida utilizando los medios proporcionados por otra persona. Y, por último, a menudo se refiere específicamente al «suicidio asistido por médicos» cuando se realiza con la ayuda de profesionales de la salud, quienes pueden recetar medicamentos letales para que el paciente los tome.

Muerte asistida | Fuente: pch.vector

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