
La ilustradora Elisabeth Karin presentó la relación entre su enfermedad y labor artística en «El poder del ahora», última edición de TEDxUC3M
“Durante años, he estado luchando contra un monstruo. Un monstruo que no me dejaba comer, quedarme quieta, ni siquiera mirarme al espejo. Diez años en los que he estado mal, tanto física como mentalmente”
Así comenzaba la ilustradora hispano-sueca Elisabeth Karin (Madrid, 1995) la quinta y última ponencia de «El poder del ahora», la segunda edición de TEDxUC3M en 2022, abriéndose en canal ante un público deseoso de escuchar su historia.
“El problema es que estos monstruos son invisibles. Contra ellos se lucha a ciegas”
Karin sufrió anorexia durante diez años de su vida, uno de los diversos trastornos de la conducta alimentaria (TCA) que actualmente sufren más de 400.000 personas en España. Por ello, hablar de estos trastornos no le resulta un acto de valentía, sino casi un acto de voluntad.
Durante toda su vida, Elisabeth ha empleado su tiempo libre a la ilustración, labor a la que hoy se dedica de manera profesional:
“Cuando vemos algo, vemos su inmensa magnitud. Cuando dibujamos, nos centramos en una parte de esa magnitud y conseguimos entenderla”
Es la metáfora que la ilustradora propone para explicar cómo superó su TCA, dibujando para encontrar órdenes y patrones, y entender lo que le estaba ocurriendo. Para ella, poder “visibilizar lo invisible” a través del arte, le salvó. En esos 10 años no entendía qué era la anorexia, pero la dibujó y entendió. Decidió personificarla bajo el nombre de “Nore” y plasmarla en el papel.

“Nore se parece a mí. Se le marcan los huesos para sobrevivir, como a mí. No lleva ropa, no depende de nadie. Tiene los dedos largos y afilados para agarrarme fuertemente y sentir seguridad. Su cuerpo es anguloso, con líneas casi tan marcadas como las reglas del libro que sostiene en su mano: cómo vivir, qué comer, qué decir”
Una criatura que parecía simpática al principio, queriendo defender a su víctima del peligro. Elisabeth se preguntó dónde estaba ese peligro, y encontró la respuesta en “el peligro de la vida”.

El año pasado, Karin publicó Comiendo con Miedo, una novela gráfica autobiográfica en la que relata en primera persona su experiencia con la anorexia y en la que se incluyen todas las ilustraciones anteriores. Sin embargo, a pesar de ya estar recuperada de la enfermedad, parece que a la ilustradora todavía le cuesta encontrar las palabras exactas para describir aquel sufrimiento, como pudo percibirse en su ponencia.
Pero ahora Elisabeth lo tiene todo muy claro, y es que sabe que hablar de los monstruos da miedo, visibilizar lo invisible. Ha aprendido a exteriorizarlos y, con ello, a no hacerlos invitados de su cabeza nunca más.


