Un testarazo de Rüdiger sobre la bocina salva al conjunto blanco de la primera derrota de la temporada. El Shakhtar fue mejor durante gran parte del encuentro, su esfuerzo y coraje se frustraron a dos minutos del final.
Sabía el Madrid que si ganaba se aseguraba matemáticamente estar en los octavos de final de la Champions League, pero no iba a ser pan comido para el equipo de la capital. Pese a que el partido se trasladase a Varsovia por el conflicto entre Rusia y Ucrania, jugar de visitante en la máxima competición europea nunca se antoja sencillo para nadie, incluso si te llamas Real Madrid.
Ancelotti, pensando más en el partido del domingo contra el FC Barcelona, que en ganar el encuentro y sellar definitivamente el pase a la siguiente ronda, hizo hasta seis cambios en el once respecto al partido de Getafe. Por primera vez en el curso, Vinicius empezaba desde el banquillo, una clara muestra de intenciones del técnico italiano, que en su mente ya drigía El Clásico desde la banda del Berbabéu. Alaba, Militao y Modric también esperaban su turno con el peto puesto. Mientras, el míster daba entrada a un Hazard que jugó de falso nueve, y a un Benzema que venía de lesión.
Saltó al césped un equipo sin alma ni ganas, el Madrid dominaba y mantenía la posesión del esférico, pero no inquietaba la portería de Trubin, la intensidad del equipo blanco brillaba por su ausencia. Todo lo contrario hacía el Shakhtar, el conjunto ucraniano salió al campo concentrado al 100% sabiendo que podía hacerle daño al Madrid si aprovechaba sus oportunidades. Vimos a un equipo mucho más cauto y prevenido que aquel del Bernabéu que concedió miles de ocasiones claras al rival. Jovićević, que repitió diez de los once que jugaron en Madrid, dió con la tecla para frenar la sangría defensiva y evitar desastres atrás.
A lo largo de la primera mitad, observamos un patrón que se repetía una y otra vez. El Madrid, dueño de la pelota pero sin ideas en línea de tres cuartos, apenas logró disparar tímidamente varias veces a puerta. Por su parte, un Shakhtar metido atrás en bloque bajo, esperaba el momento de salir a la contra, y cada vez que podía, los ucranianos generaban incertidumbre sobre la meta defendida por Lunin. Los blancos lo intentaban constantemente sin éxito alguno, Hazard desparecido en combate, Benzema lejos del nivel de la temporada pasada, y un equipo apático que parecía que jugaba un amistoso, eran totalmente incapaces de generar fútbol. El encuentro se iba al descanso con 0-0 en el luminoso.
Comenzó la segunda parte, transcurrieron cuarenta segundos, y, sorpresa, gol del equipo ucraniano. Varapalo para el Madrid que nada más salir del túnel de vestuarios se veía por debajo en el electrónico. Un desajuste defensivo de Mendy, que fue un auténtico coladero por su banda, provocaba que Zubkov, con la cabeza, abriese la lata. Se encendían las alarmas en el banquillo blanco y Ancelotti movía ficha, Modric y Vinicius dentro para levantar el choque. La dependencia que tiene el equipo en estos dos jugadores, es brutal, ambos son prácticamente el escudo del club actualmente. También entraron Alaba, Camavinga y Asensio, los merengues iban con todo.
El Madrid mejoró notablemente sus prestaciones, sobre todo en la parcela ofensiva. El Shakhtar daba señas de cansancio, pero no se rendía, el conjunto de Donetsk se defendía con uñas y dientes tratando de mantener la ventaja. Los ucranianos tuvieron el segundo, pero primero Lunin, y luego el travesaño, impidieron el tanto de Traoré. No hay que perdonarle nunca al equipo de las catorce champions, sino que le pregunten a los PSG, Chelsea, City… Los madrileños, ahora sí asediaban la portería de Trubin, y como se suele decir «tanto va el cántaro a la fuente…» Cuando parecía que el Real Madrid se volvía con la derrota a casa, apareció Rüdiger en plan Superman para meter al equipo un año más entre los 16 mejores de Europa.


