Las enfermedades que deja consigo la constante lluvia
La lluvia no da tregua en España. La sucesión de borrascas lleva obligándonos a pasear el paraguas desde que comenzó el mes de marzo y, según las previsiones meteorológicas, parece que esto no va a cambiar pronto. Los efectos de la lluvia sobre nuestra salud comienzan a dar sus primeros coletazos.
Desde la borrasca Jana a principios de mes, hemos tenido sobre la península a Konrad, Laurence y ahora a Martinho, tal y como nos lleva informando la AEMET semanas. Del 1 al 16 de marzo se han acumulado de media 97 litros por metro cuadrado de lluvia en el país, un 64% más de lo que se acumula en marzo de media.
Los virus respiratorios, el malestar o la fatiga son consecuencias que vamos arrastrando desde hace semanas con la continua llegada de nuevas borrascas a la península. Acostumbrados a un clima mediterráneo donde lo inusual es no ver el sol, el nuevo clima frío, nublado y húmedo causa numerosos estragos en nuestra salud. ¿Cuáles son los más comunes?

Virus respiratorios
Si por algo se caracteriza el mal tiempo, es por traer consigo los virus y las infecciones respiratorias. Desde enero, España se ve sumergida en una quintudemia que parece no dar puerta y que se intensifica con los temporales, tal y como comunicaba el Ministerio de Sanidad. El frío y la humedad son un campo de cultivo para los virus respiratorios, que tienden a sobrevivir más tiempo en este tipo de ambiente.
Con la lluvia, además, lo último que apetece es salir al aire libre. Quedarnos en espacios cerrados y la falta de ventilación hace que la propagación de estos virus sea aún mayor. El cambio drástico de tiempo también provoca una bajada de defensas, dejando al cuerpo más vulnerable ante esta clase de infecciones.
Depresión estacionaria
El trastorno afectivo estacional (TAE) es uno de los grandes desconocidos, pero afecta a gran parte de la población. Se trata de un tipo de depresión que tiene que ver con los cambios de tiempo y de estación. La falta de luz solar es uno de los desencadenantes de la afección, según informa la OMS.
Los días nublados y la escasez de luz solar traen una bajada de los niveles de serotonina muy notoria. Además, el mal tiempo provoca una alteración en la rutina que puede llevar a mayor ansiedad y estrés.
Fatiga
Relacionado con la afección anterior, la falta de luz solar y la disminución de serotonina que trae consigo hacen que nos sintamos más fatigados y sin ganas de hacer nada. Salir a la calle se convierte en un esfuerzo, y aún más salir a realizar actividad física, por lo que se complica mucho generar endorfinas. Por otro lado, las actividades sociales se reducen, siendo la interacción un elemento clave en nuestro bienestar emocional.
Dolores articulares
El cambio de clima trae el cambio en la presión atmosférica. Con la lluvia, esta disminuye afectando a las articulaciones, sobre todo si son sensibles. Las personas que más tienden a sufrir esta molestia con el mal tiempo son aquellas que padecen artritis o artrosis.
El aumento de humedad también genera que los tejidos blandos de las articulaciones se inflamen, pudiendo provocar dolor. La tensión de los músculos también afecta, ya que estos suelen contraerse más con el frío. Además, la falta de exposición a la luz solar y a la vitamina D juega un papel muy importante, ya que esta vitamina es crucial para la salud ósea.
Alergia
El aumento de humedad intensifica la presencia de hongos, moho y ácaros en el ambiente, unos de los mayores enemigos para los alérgicos. Aunque parezca contradictorio, también con la lluvia se libera una cantidad importante de polen por parte de algunos árboles. Esto los alergenos lo notarán sobre todo cuando la lluvia cese, que parece que no va a ser pronto según las últimas previsiones meteorológicas.


