‘Festejen la broma’, el último delirio de Joaquín Reyes

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Festejen la broma, el último delirio de Joaquín Reyes
Festejen la broma, en el Teatro La Latina de Madrid | Fuente: El Generacional

Huyendo de un monólogo convencional, el manchego representa en el Teatro La Latina su nuevo espectáculo

La vida, ahora pandémica, suele complacerse en defraudar nuestras expectativas. Pero la risa suele complacerse en evadirnos de ella. De manera que, si busca a alguien que le provoque carcajadas, puede ver a Joaquín Reyes en el Teatro La Latina, en Madrid. Y sepa que, por descontado, las gracias escatológicas predominan. A veces, en demasía. “Es mi trabajo”, dice para sí Reyes antes de darle un sorbo a su cerveza mientras el público ríe y aplaude.

De modo que, busque lo que busque, sentado en su butaca encontrará, en definitiva, la risa que tanto bien nos hace últimamente. Anécdotas clásicas del repertorio del albaceteño junto a una nueva horneada de bromas llenan cerca de hora y veinte de espectáculo. Aviso a navegantes: se pasa rápido. Aunque el tiempo parece ralentizarse en según qué casos.

Reyes en los Premios Goya 2019 | Fuente: Wikipedia

Divertidas paradojas que te dejan descolocado por ser tan veraces como cotidianas. Historietas que provocan en algunos ese ahogamiento propio de las risotadas. Múltiples y variopintas anécdotas cuya reacción última es siempre la risa. Y, lo más importante, sales del teatro comentando la actuación. Seguir saboreándola una vez terminada es señal inequívoca de disfrute.

Aunque este jolgorio que provoca le viene devuelto, en más de una ocasión, en forma de comentarios que lanza algún espectador. Una costumbre impropia del teatro, salvo cuando el monologuista, en este caso, así lo requiere. Es verdad que el género lo propicia, pero podría parecer que más de uno manifiesta su afán de protagonismo donde no toca. Aunque más allá de esto, la mayoría de las reacciones del público son para uno mismo. Desde el clásico «qué tonto es» hasta el «qué bruto».

Para los nostálgicos, destellos chanantes. Para los que buscan novedad, Braulio, un muñeco de lo más peculiar. Y para todos, un incesante bombardeo de humor. Así que ya sabe lo que va a encontrar: el último, esperpéntico, hilarante, escatológico, chanante y surrealista delirio de Joaquín Reyes.

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