‘Madres paralelas’, marca Almodóvar

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El reparto casi al completo en una escena de la película | Fuente: Blog de estudios románticos

Cuando lo que te caracteriza, se multiplica

El pasado 8 de octubre llegaba a los cines la nueva cinta de Pedro Almodóvar, Madres paralelas, el retrato de la maternidad moderna y castiza, además de la relegada Historia de España, al más puro estilo Almodóvar.

Hay un arte especial en la forma de contar una historia. Al haber tantas formas de narrar, es un arte que se puede dar de muchas maneras. Aquellas personas que forman un mundo imaginario en nuestras mentes, jamás visto, jamás visitado, pero que gracias al poder de quien describe y relata podemos recrear en nuestra mente. Por otra parte, están aquellos que son capaces de llevarnos por el camino de la memoria. Mezclar la añoranza y la melancolía del pasado, de un pasado específico, que quizás ni hayamos vivido, pero que hayamos contemplado en relatos de infancia, cine, literatura o la misma Historia.

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La cultura y costumbres de un país, una nación y/o conjunto de población les describen. Cada persona es un mundo. Distintas familias y diferentes infancias. Sin embargo, muchas llegan a parecerse en gran medida. Experiencias parecidas en mismos lugares. Mismas galletas para desayunar, misma manera de oír la regañina de su madre, mismo camino para ir al instituto… Sencillos elementos que forman un imaginario colectivo. Un imaginario que nos arraiga a esa cultura y que forma la melancolía del recuerdo cuando se evoca.

Pedro Almodóvar, director de la cinta, en una entrega de premios | Fuente: Macguffin007

Si hay alguien que consigue la maestría en esta evocación es Pedro Almodóvar (Tacones lejanos, Todo sobre mi madre). No importa el tema de su cinta, de qué esté hablando o a quién esté representando, pues siempre te localizará en su radar para situarte e imbuirte en esa España tradicional y tan personal.

Madre no hay más que una

Por supuesto, su nueva película no iba a ser la excepción. Para disfrutar la película en su máximo apogeo es mejor no saber mucho de ella. Ya que el efecto sorpresa es aún mayor, no hablaré mucho de su argumento. En pocas palabras, esta cinta nos presenta a dos mujeres. En círculos y con experiencias vitales a cada cual más distinta, las dos se encuentran a punto de ser madres, lo que desencadenará una serie de hechos que cambiarán sus vidas para siempre.

Esta trama permite a Almodóvar explorar la maternidad, las mujeres y sus relaciones, no entre hombres, sino entre ellas mientras intentan sacar adelante sus vidas, sus hijos, pero nunca dejando de lado ese toque de telenovela que tanto le gusta a Almodóvar. Decisiones tomadas, madres diferentes, únicas y peculiares. La película sirve como caleidoscopio de una red de mujeres que deben tomar las riendas de sus vidas y hacer lo que crean mejor tanto para ellas como sus descendientes. O no. Este es uno de los aspectos positivos de la película. No se trata solo sobre las dos madres protagonistas, es la historia de las que las han traído al mundo, y de las que las trajeron a estas. Errores, inmadurez, egoísmo, arrepentimiento, aceptación… Mujeres viviendo la vida que les ha tocado de la mejor manera que pueden.

Milena y Aitana Sánchez-Gijón en una escena de la película | Fuente: Fotonerd

Todo este tejido de sensaciones y emociones que se trasladan a la pantalla se representan en la piel de sus actrices. Una espectacular Penélope Cruz (Volver, Todos lo saben) que roba la pantalla, junto a una estrella en potencia, Milena Smit (No matarás, Alma). Dos fuerzas de la actuación que consiguen que la película deslumbre. También ayudan sus compañeras de reparto, entre las que se encuentran Aitana Sánchez-Gijón (La camarera del Titanic, Animales heridos) y Rossy de Palma (Mujeres al borde de un ataque de nervios, Toc toc). Un reparto pequeño, de lujo y repleto de mujeres, con sólo un hombre en él, Israel Elejalde (Bajo sospecha, Traición).

Decisiones, decisiones…

Así, con esta tanda de actrices, a las que se le une alguna sorpresa, Almodóvar aprovecha para hacer una película a su gusto. Los colores, la ambientación, el vestuario etc. Todo Almodóvar en su máximo esplendor, pero que incluye una serie de decisiones artísticas, de dirección y de guion que quizás no son para todo el mundo. Al menos, algunas, no han sido para mí.

Antes mencionaba el torrente de emociones que la película transporta al espectador, pero la verdad es que el clímax emocional nunca consigue llegar. Son tantas tramas, tantas tragedias, que van pasando ni pena ni gloria. Una secuencia de personajes rotos y humanos con sus mochilas a la espalda que interesan más que profundizan. Esta falta de profundidad en las emociones hace que la empatía sea difícil y obstaculice el introducirse en la cinta y las historias personales de las protagonistas.

No obstante, aunque personalmente me hubiese gustado esa profundidad y ese clímax dramático de lágrima fácil que va acorde en una película que trata los temas que plasma Almodóvar en esta, la falta de melodrama es un punto a favor. No quiere dar pena, no quiere la llorera. Es la realidad, pura y dura. Una historia dentro de la Historia oculta en nuestro país. Los espectadores vienen de un seno distinto, y a cada cual le puede afectar de una manera u otra.

El resultado final

Es un cuadro costumbrista lleno de pinceladas de Almodóvar. Este toque personal e intransferible, usado como burla y comicidad al parodiarle en sketches, monólogos, etc. que en muchas otras de sus películas funciona, pero que en este rompe un poco a los personajes, llevándolos a la deriva desde ese punto de inflexión.

Milena Smit y Penélope Cruz en una escena de la película | Fuente: Fotonerd

Sin embargo, estamos hablando de un maestro. El director consigue encauzar el ritmo y los personajes a ese desenlace personal, íntimo, para la memoria de una España susurrada. Un desenlace que, aunque a mi parecer anticlimático, consigue el efecto deseado. Madres paralelas, aun con su principio, nudo y desenlace, se siente como aquella serie de televisión que ves haciendo zapping en la televisión y te quedas a ver el quinto de la sexta temporada. Te interesa, te entretiene, te engancha, pero no sabes mucho más.

Así, Madres paralelas es un oxímoron en sí misma. Una película única sobre el amor, la amistad, la tragedia, la familia y la Historia. Una experiencia única que debe vivirse, ya sea para amarla u odiarla, pero que sería una lástima dejarla pasar.

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