El director de Más que amor, frenesí, Sobreviviré y Mentiras y gordas nos habla sobre la comedia: el eterno género en disputa
Han pasado siete años desde que Alfonso Albacete trajo a los cines Solo química (2015), lo que él mismo reconoce como «un homenaje al género cómico y, sobre todo, a la comedia clásica de enredos». Y ya provocó todo un terremoto junto a Davids Menkes y Miguel Bardem en Más que amor, frenesí (1996), donde mostró en pantalla la primera secuencia homosexual acalorada del cine español —una escena sexual en la ducha entre Javier Albalá y Gustavo Salmerón—, que causó gritos y debate en su estreno. Amor, deseo y frenesí, precisamente, han sido los protagonistas de algunas de sus películas más conocidas, como Atómica (1997) o Mentiras y gordas (2009).
Alfonso Albacete: Voy a hacer reír a la gente, pero también quiero hablar de temas difíciles para reírnos de ellos
Ahora, el director murciano vuelve a apostar por este género con La novia de América, una comedia inspirada en hechos reales que le pasaron al propio director en una historia hilarante con gags desternillantes. Por ello, entrevistamos a Alfonso Albacete para hablar sobre la manca de reconocimiento de este género, pese a que el cine familiar y las comedias son las que mejor suelen funcionar en las salas y mejores números de recaudación obtienen. Es por ello que entrevistamos al director para hablar sobre la comedia: el eterno género en disputa.
Pregunta: Has explicado como La novia de América está basada en las vivencias de tu padre, y como tú mismo la misma llamada que recibe Ana (Miren Ibarguren) al principio de la película. ¿Cómo nace, entonces, la idea de llevar esta historia a la gran pantalla?
Cuando me llamó mi padre hace ya unos años y me dijo que se casaba con una mujer treinta años más joven y que había conocido por Internet, —que claro, ahora con las aplicaciones de citas ya hemos normalizado este tipo de relaciones, pero en aquella época, imagínate— pues decidimos ir a la boda. Nadie lo aceptaba, y mi hermana y yo decidimos apoyar a mi padre e irnos para México. No solamente fuimos para ver quien era esa señora, y que no se quisiera aprovechar de él, sino también para apoyarlo y que oye, si él quiere ser feliz… ¡Está en todo su derecho! Además, allí era todo un disparate: las costumbres, la boda… era todo tan delirante. Nos pasamos todo el viaje riendo y disfrutando, y eso había que contarlo.
Esta historia, entonces, me ha servido de premisa para contar lo que yo quería: que todos tenemos prejuicios, y que al quitarlos nos podemos acercar más a los demás y entendernos y tolerarnos mucho mejor. Es decir, nosotros teníamos prejuicios contra esta gente que no conocíamos de nada y esa familia que no tenía nada que ver con nosotros, pero es que mi padre también tenía prejuicios conmigo, y con mi homosexualidad, y no la aceptaba. Y los mexicanos, por otro lado, no entienden nuestro sentido del humor y creen que estamos siempre enfadados. Pero cuando nos quitamos todos estos prejuicios empezamos a ser más tolerantes y a querernos más, que es lo que yo quería contar.
P: También has mencionado como llevas años ideando y planeando este proyecto. ¿Cómo ha sido el desarrollo de La novia de América y rodar en México?
El proceso ha sido largo, porque —además del tema de la pandemia y el parón— en España es súper complicado financiar. Realmente, interesaba la idea y conseguimos la coproducción mexicana. Es una película grande, una coproducción internacional que ha supuesto ir a otro país a rodar, hemos sido más de cien personas trabajando, he tenido lo que he querido para grabar: drones, cámaras 6K, steadicams, grúas de 50 metros… y eso para hacer una comedia, pero una comedia a lo grande. Ha sido maravilloso, y yo estoy muy contento con el resultado porque me ha permitido hacer una comedia sin prejuicios.
P: Ya hace siete años que se estrenó Solo química, tu última comedia romántica. ¿Qué puntos crees que se diferencian entre aquella película y La novia de América?
Yo creo que he madurado. Y sobre todo, que esta es una comedia de verdad, sin prejuicios y quizá mi película más cómica, seguida de cerca de Atómica (1997), una película muy disparatada y muy loca, pero esta es una película con muchísima comedia y muchos gags. Me he rodeado de actores y actrices cómicos como Miren Ibarguren, que es impresionante, o pepa Charro, que ha dejado de lado al personaje de La Terremoto de Alcorcón para encarnar a Regina, y es todo un descubrimiento. Y, luego; Eduardo, que sabe como meter el gag, como entonar la frase, buenísimo; Ginés García Millán cantando una ranchera con acento murciano, que estoy deseando ver la película en Murcia porque se van a morir de la risa; y Pol Monen, un actor que a mí me encanta y, de repente, lo he metido en comedia y está un poco como su personaje: viéndolas venir y aprendiendo muchísimo de su alrededor.
P: Por lo general, se habla de la comedia (española) como un «género menor». Sin embargo, es un género que gusta mucho al público y los espectadores lo disfrutan y consumen mucho en las salas de los cines. Entonces, ¿de dónde sale esta mala fama en un género tan querido?
Yo creo que lo mejor del cine español es la comedia. Las comedias de Berlanga es lo que ha hecho grande al cine, o la comedia de Pedro Almodóvar, como Mujeres al borde de un ataque de nervios… Para mí, la comedia no es solo un género MAYOR, sino que es un lujo hacer comedia, y es dificilísimo. Yo he aprendido mucho estos últimos años para poder hacer, ahora, La novia de América, quizá hace unos años no podría haberla hecho. Y la he hecho sin prejuicios y diciendo: voy a hacer reír a la gente, pero quiero hablar de temas difíciles para reírnos de ellos.
P: Para acabar, teniendo en cuenta que hace pocos días fue la gala de los Goya. Me gustaría remarcar la poca representación que tiene este género en los premios. ¿Creéis que debería reconocerse más la comedia?
¡Sí, claro! Yo estuve en la gala, me pareció maravillosa. Me gustan mucho las películas que se han hecho este año, pero por supuesto no había ninguna comedia. El año que viene, debería haber comedia, porque falta esa pata. Y es muy triste que no haya comedia en los premios. Los españoles nos tomamos la vida con mucho sentido del humor, en nuestra vida diaria, comentamos todo con una cerveza contando chistes… Y es muy diferente en el norte, en el sur, el andaluz con sus chistes, el vasco con su humor seco como el de Miren, pero el humor es algo que viene con nosotros, y es una pena que no esté presente en los premios.


