La artista realiza su debut en Crazy Horse ante la escandalizada mirada de los netizens, exponiendo la actitud infantilizadora de la sociedad coreana con sus idols
Lalisa Manoban, conocida como Lisa, es una de las integrantes del conocido grupo coreano Blackpink, que se ha hecho famoso a nivel internacional desde su debut en 2016. La artista pronto destacó entre sus compañeras por sus excelentes habilidades de baile, que ha continuado exhibiendo a lo largo de los años.
Durante el trayecto de su carrera, ha deleitado a sus fans con piezas artísticas de distintos géneros que rápidamente se han hecho virales durante estos años. Recientemente, ha elevado su categoría como artista al siguiente nivel, mostrando su gran dinamismo al actuar como invitada especial en el espectáculo Crazy Horse París, evento exclusivo de gran popularidad del que la artista ya se había declarado fan en anteriores ocasiones.
El espectáculo duró tres días del 28 al 30 de septiembre, con un público limitado a mayores de 16 años, y con estrictas normas de privacidad, por las que se pidió a los espectadores que no grabaran el show. A pesar del escaso material del debut de la cantante tailandesa, las críticas no tardaron en llegar, acusando a Lisa de contribuir a la sexualización de las idols, e insistiendo que esta actuación no era “digna” de una artista de K-pop.

Las expectativas de «inocencia» dentro del K-pop.
Dentro de la cultura coreana es esperado y deseable, especialmente de sus celebridades, actuar de manera tierna, con gestos y voces más aniñadas. Los idols entran en sus compañías en edades muy tempranas y a menudo debutan con entre 16 y 20 años. Las compañías les indican el tipo de personalidad deseable para su público, que habitualmente las empuja a adquirir un carácter más risueño, inocente e infantil.
Lisa debutó con apenas 19 años, y conforme ha sucedido su evolución como artista, ha ido abandonando poco a poco el estilo aegyo , hasta llegar a donde se encuentra hoy, con 26 años. A pesar de ser ya una adulta en sus casi 30, algunos de sus fans siguen espantados cuando la ven realizar actos más maduros, como este show. El choque ha sido tal en Corea, que pronto se hizo noticia el deseo de muchos netizens de expulsar a Lisa de Blackpink, por supuestamente mancillar la imagen del grupo.
A nivel internacional surgió un debate sobre la continua expectativa por parte de los fans de que sus idols mantengan siempre una actitud juvenil y “pura”, sin relaciones, fiestas, bebidas alcohólicas o exhibiciones que puedan considerarse inapropiadas. Ser una celebridad suele conllevar un escrutinio excesivo, pero el control que se mantiene encima de las idols ha llegado a calificarse como abusivo. Lisa no ha sido la única víctima de este tipo de críticas, otro miembro del grupo Jennie Kim, ha sido duramente criticada por participar en una campaña de ropa interior de la prestigiosa Calvin Klein.
La actitud de muchos fanáticos refleja la existencia de una relación parasocial poco saludable con la celebridad, viéndola más como un producto que como individuo. Esta visión permite una obsesión insana sobre aspectos personales del idol, y no sólo su carrera. Se colocan así estándares simplemente imposibles de conseguir sobre su comportamiento e imagen, impidiéndoles desarrollarse ya no sólo como artistas, sino como personas. Ante la lluvia de críticas, muchos no pueden hacer más que resignarse y expresar su descontento con el injusto trato que reciben solo por ser personas públicas.


