El madrileño pone fin a su gira por todo lo alto con un merecido sold out en La Riviera
Este domingo a las 18:30 se abrían las puertas de La Riviera para recibir el concierto más multitudinario de la carrera de Zetazen en Madrid, con 2500 personas. Acompañado de viejos amigos como KYOTTO, Recycled J y Hens.

Al entrar un código QR esperaba en la pantalla del escenario, Rubén tenía un mensaje para el público, mandando una a carta al e-mail dio pistas de lo que iba a suceder en las próximas dos horas. El contador se pone a cero, las luces se apagan y el show comienza. Sin pasar por alto las ovaciones cuando llega el minuto 3:43. No te puedo contar suena de fondo y ahí aparece en el escenario Rubén. La multitud comienza a gritar y ya no queda más que disfrutar.
El cantante se mostró muy cómodo y agradecido desde el primer momento con su público. Al ser un concierto tan especial con el que había soñado desde que comenzó su carrera a lo que aludió más de una vez y para el que escribió una canción. Pongo yo el precio que La Riviera rugió. Estuvo muy bien acompañado.
Tras la emoción del principio, apareció KYOTTO para cantar Supernova y su nuevo sencillo que presentaron hace unas semanas, Bandido. Hacia mitad del concierto Recycled J amigo de Rubén desde el inicio de esta aventura, llenaron el escenario de buena energía con 404. Las sorpresas no acabaron aquí ya que minutos más tarde Hens aparecía para acompañar al madrileño a cantar Perdóname por ser yo.

Zetazen recorrió toda su carrera, con temas emotivos que recordaban a aquel chico de 18 años que componía canciones como Llórame, con el que más de uno de los espectadores derramó alguna que otra lágrima. Tras este tema se vivió un momento de lo más bonito, una propuesta de matrimonio que fue aceptada. También hubo tiempo para bailar, con Vibras el madrileño empujó a sus seguidores a saltar desde el suelo. Como homenaje a sus padres sordos que también se encontraban entre los espectadores, transmitió en lengua de signos 29, un tema compuesto especialmente para ellos. El público respondió arrojando rosas al escenario.
El cierre del concierto no pudo ser de otra manera que con Me Mato, uno de sus temas más reproducidos y conocidos de su recorrido musical. Además de acompañar a la salida a sus seguidores con un adelanto de un tema que saldrá próximamente, probablemente llamado Medicina para el alma. Bromeó con llenar el Wizink Center o el Palacio Vistalegre en un futuro, algo que podría no estar muy lejos debido a este sold out.
De lo que no hay duda es que Zetazen es capaz de curar el alma con sus letras y todo le va a ir muy bonito de aquí en adelante.


