Un mal día lo tiene cualquiera: la ópera prima como directora de Eva Hache estará disponible el 26 de enero, una comedia con la que no sabrás si reír o llorar.
Es por todos sabido que si algo malo le puede pasar a un personaje de ficción, le pasará. Una forma curiosa que tiene el cine de aplicar la Ley de Murphy, a su propia manera y casi siempre de una forma engrandecida. Es por eso que, cuando conocemos a Sonia, una mujer que vive por y para el control, tanto el de su vida como el de las demás —la vecina que todos queremos, vaya—, podemos prever una historia de desafortunadas desdichas en clave de un humor que podría salir de una película de miedo.

Angustia, desenfreno, desobediencia… todo aquello que cuesta esperar de una comedia, pero que sí es comedia, gracias al talento de Ana Polvorosa en transmitir el desquicio in crescendo de su personaje a través de situaciones de lo más estrafalarias. Desde una travesía en coche con unas jóvenes empastilladas, un espectáculo de performance que acaba en una acusación de robo o una taxista con un historial delictivo un tanto preocupante.
Porque al final, el refrán «un mal día lo tiene cualquiera» hace apología a algo tan arbitrario como el azar, que deja a la suerte del destino lo que pueda pasar, o lo que no, y es la forma en que cada uno se lo toma el punto determinante en toda esta historia.

