Una obra que mezcla historia y moda con píldoras de amor y guerra
Viajar en el tiempo es un hito que, todavía, el ser humano no ha conseguido. No obstante, algunos privilegiados que tienen el don de la palabra consiguen, con unas descripciones y una historia interesante, trasladarte a cualquier lugar. En esta ocasión, Máximo Huerta nos transporta a un París previo a la Primera Guerra Mundial en el que el arte se respira en cada callejón.
Con una historia de amor (y desamor) y muchas descripciones de la ciudad de París en una época única en la historia, Huerta retrata así la sociedad de principios de siglo en la capital francesa y crea una trama que combina la ficción con realidades de un tiempo pasado.
Máximo Huerta es un periodista y escritor valenciano que hace poco más de un mes lanzaba su última novela editada por Planeta: «París despertaba tarde». Sin embargo, no es la primera vez que Máximo habla de la ciudad francesa en sus libros y tampoco es la primera vez que el autor habla del amor en todas sus formas y versiones.
La historia
En esta ocasión el viaje al París de 1924 lo haremos de la mano de Alice Humbert, una mujer con el corazón roto que va sobrepasado las penurias y desafíos que la vida le pone en el camino. Ërno Hessel, el amor de su vida, la acaba de abandonar para irse a Nuevo York. Irónicamente, como un regalo de despedida, le deja a la protagonista una tienda.
De esta forma, Alice, que se desnudaba para hacer de modelo y ganarse unos francos, comienza su andadura en el mundo de la moda. Junto a sus hermanos pequeños, a los que cuida y mantiene debido a la ausencia de sus padres, y, en especial junto a su amiga Kiki, Alice se ve envuelta en una historia de hilos y enredos- metafóricamente y en la vida real.
Lo mejor de la novela
La ambientación es, sin duda, uno de los puntos fuertes del libro. Trasladar al lector a un lugar y momento concreto es un ardua tarea que Huerta no solo consigue, sino que lo consigue con éxito. En las descripciones se nota la pasión y el gran conocimiento del autor por ese París de los bulevares y las terrazas, lo que provoca una evasión instantánea a la capital más cosmopolita y revolucionaria de principios del siglo XX.
Además, gracias a estas descripciones y menciones de artistas de todo tipo (pintores, escritores, diseñadores…) el autor no sólo consigue una excelente ambientación, sino que también logra en cierta manera enseñar a quiénes quizás no estén familiarizados con ciertos nombres o movimientos políticos o culturales de la época.
Conseguir que una novela mezcle entretenimiento y educación, y ninguna de las dos sobrepase a la otra, es algo complicado que en esta novela se consigue gracias a una historia que puede parecer muy común pero no lo es tanto.
Lo que en un primer momento puede parecer un libro de amor y desamor al uso se torna excepcional gracias a una protagonista con la que sentirte identificado que, no solo evoluciona personalmente, sino que también lo hace profesionalmente.
La evolución del personaje de Alice Humbert en todos los aspectos de su vida hace que vayas cogiendo mucho cariño al personaje página a página. Al final de la novela, Alice se convierte en una amiga a la que quieres ver triunfar con sus diseños y, por supuesta, en la vida.
Además, no solo el amor romántico tiene cabida en esta historia. La relación de amistad con Kiki de Montparnasse deja claro que hay muchos tipos de amor que preservar y cuidar y uno de ellos es la amistad que ambos personajes se profesan durante toda la historia.
Así, recogiendo en poco más de 400 páginas 10 años históricos de todo tipo de arte y deporte bajo un paraguas de historias emotivas, Máximo Huerta ofrece una novela que seguro hace que tus noches de lectura se alarguen más de lo normal y, en consecuencia, despiertes un poco más tarde de lo normal.


