Los pequeños amores fue estrenada el pasado 8 de marzo y, junto a Adriana Ozores y María Vázquez, lleva al espectador a dar un paseo por la intimidad y el costumbrismo
Los pequeños amores, son esos que, aunque a veces demos por sentado, siempre nos acompañan, nos hacen sentir seguros, comprendidos, amados y reflejados, nos permiten volar alto, porque sabemos que serán nuestro lugar de regreso, pero a su vez, son el impulso más necesario para salir afuera a buscar algo más.
Por mucho que nos alejemos o los apartemos de nosotros, los pequeños amores siempre serán ese lugar al que podamos volver. Son mucho más que un amor, son una parte de nosotros sin la que, casi con toda seguridad, ni seríamos quienes somos, ni tampoco, quienes podemos llegar a ser.
Los pequeños amores no se pueden equiparar al amor romántico, al amor por el que perdemos la cabeza y actuamos de manera inconsciente, al amor fou, como lo llamarían los franceses. Los pequeños amores no nos hacen cambiar ni nos ponen contra las cuerdas, simplemente nos ofrecen todo lo que está a su alcance, sin pedirnos nada a cambio.
Esta idea sobre el amor se puede extraer de la última obra de Celia Rico Clavellino, que a través de una narración intimista y cotidiana, nos muestra el vínculo entre una madre y su hija, que, a pesar de llevar un tiempo distanciadas, siguen siendo el pequeño amor, la una de la otra.
La película
La película se desarrolla en un espacio y un tiempo muy concretos: los días que pasa Teresa (María Vázquez) en la casa de su madre, Ani (Adriana Ozores), en el campo, ayudándole a recuperarse de una caída. Durante este periodo, se genera un cambio de roles; Teresa, que llevaba mucho tiempo sin regresar a casa de su madre se ve cuidando de ella hasta en el más mínimo detalle, mientras que Ani, impedida por su accidente, se tiene que dejar ayudar y experimenta así, su nuevo rol.
De este modo van acercándose la una a la otra y en el caso de Teresa, también consigue adentrarse en ella misma ya que, en los días que pasa en casa de su madre, se reencuentra con amigos del pasado y con elementos que le hacen comprender mejor a su madre, e incluso verse reflejada en ella.

La estancia de Teresa en casa de su madre, coincide con el arreglo de la fachada de esta, de la cual se sirve la directora para crear una especie de metáfora o símil entre los desperfectos y las grietas del hogar y la distancia que el tiempo ha generado entre las protagonistas. Conforme estas se van acercando y cerrando sus propias grietas, los planos de la casa muestran paulatinamente la mejoría en el aspecto de esta, con menos imperfecciones y con una pintura cada vez más blanca, referenciando la pureza de la relación maternofilial.
Poco a poco, el guion va redirigiéndolas hacia sus roles iniciales, pero manteniéndolas mucho más cerca la una de la otra, lo hace con elementos tan cotidianos como los silencios, cuando los personajes callan porque no saben como expresar lo que sienten o no quieren enfrentarse a ello, o con otros rasgos más cotidianos como pueden ser, enviar un audio de WhatsApp dando las buenas noches o conversar sobre el paso del tiempo.
Recepción
Los pequeños amores ha sido galardonada con el premio especial del jurado en el Festival de cine Málaga 2024 y la actriz Adriana Ozores se ha hecho con el premio a mejor actriz de reparto. En su primer fin de semana, la película superó los 70.000€ en taquilla.


