Bitelchús Bitelchús llega a los cines casi 40 años de su primera parte
Tim Burton, el estrambólico director de cine estadounidense, está recorriendo el mundo presentando la segunda parte de su película Bitelchús, un filme de los 80 que ha revolucionado la industria del cine y que sin duda se ha convertido en un clásico donde no los hay. La película llegará a España el próximo 6 de septiembre y traerá de vuelta todos esos personajes emblemáticos del clásico de Burton en Bitelchús Bitelchús.
Casi 40 años después del estreno de Bitelchús, Burton ha conseguido realizar esa segunda parte que quedó en el aire. Y no solo ha conseguido continuar esa corta historia que dejó al público con expectación, sino que el director ha logrado reunir a algunos de los actores que rodaron la película en su día. Siendo así el propio protagonista, Michael Keaton, quien interpreta al malvado y extravagante Bitelchús, e incluso a la coprotagonista, Winona Ryder. A este elenco se le han sumado algunos actores de renombre como Willem Dafoe, Catherine O’Hara e incluso la propia Jenna Ortega, a quien ya habríamos visto protagonizar otros proyectos de Burton, como su popular serie en Netflix, Miércoles.
Una trama cautivadora que resonará durante años
La película anterior terminaba con la pareja fallecida consiguiendo la casa en la que tanto habían trabajado, mientras que el resto de personajes continúan viviendo su vida lejos de esa cada embrujada en la que pasaron tantas cosas tenebrosas. Y es que, casi llegando al final de la película consiguen acabar con Bitelchús, librándose por fin de ese demonio tan abrumador que rondaba en sus vidas.
Esta nueva entrega nos cuenta cómo la familia Deetz regresa a la casa donde todo ocurrió. Lydia, todavía sigue atormentada por lo que pasó con Bitelchús. Su vida da un giro cuando su hija Astrid descubre una misteriosa maqueta escondida en el sótano de la casa, abriendo un portal al Más Allá y cometiendo decisiones bastante desacertadas. Con todos los problemas que se van arremolinando, es cuestión de tiempo que alguien diga el nombre de Bitelchús tres veces para que el demonio aparezca y desate de nuevo el caos.
Tim Burton, un genio sin escrúpulos
Cuando se anunció la segunda parte de esta película todo el mundo se sintió exaltado por su vuelta. Aunque eran muchas las preocupaciones para los fans de este clásico del cine, teniendo en cuenta que han sido muchos los años que han pasado desde que se estrenó. Sin embargo, la fe estaba puesta en su director, Tim Burton, al que son tantas las películas y series maravillosas que se le atribuyen, que era casi imposible no confiar en su mente prodigiosa.
Y qué más decir, Burton no ha defraudado en absoluto. Su mente navega en escenarios y posibilidades que no tienen precio. No hay nadie que se compare a este director, siquiera a su manera de ver el mundo. Su estética, sus personajes y ese terror mezclado con un humor sutil, pero más que efectivo hacen de esta película un éxito absoluto.
La trama puede resultarnos familiar al principio, sacando bastantes similitudes con la primera. Volver a la misma historia y juntar a nuevos personajes con otros antiguos puede chocar a lo primero. Pero poco a poco la película va cogiendo carrerilla y las piezas del puzzle se unen sin problemas, sin dejar ese extraño sabor de boca al cerrar tramas solo por zanjar temas.
Lo más impresionante de esta película es la capacidad de hacerte sentir que estás volviendo a ver la película antigua. Al principio es desconcertante imaginar a los personajes viviendo en un mundo con tantas tecnologías, pero no llegan a afectar a la trama en ningún momento. Es más, el director funde esas pequeñas discrepancias con el primer filme, de tal manera que resulta desternillante.
Unos actores que vienen como anillo al dedo
Tampoco pasan desapercibidas las actuaciones de los actores. Y es que Michael Keaton, sin duda alguna, ha nacido para interpretar el personaje de Bitelchús. Su humor mezquino y desagradable, llega a sorprenderte de lo graciosa que termina resultando.
El amor que le ha sido puesto a esta película es palpable en cada uno de los detalles que se van mostrando. Asimismo, algo que cabe destacar es la rapidez de las escenas. Hoy en día las películas tienden a alargar las escenas hasta volverlas interminables, alargando muchos minutos de película que luego se acaban olvidando y almacenando en un mar de informaciones innecesarias. En cambio, Bitelchús Bitlechús se agarra a lo contrario. Sus escenas son rápidas y mezclan tramas, las revuelven y terminan enganchando sin perder el hilo, por lo que esa sensación de aburrimiento no llega siquiera a hacer el amago de aparecer en ningún momento de la película.
Sin duda alguna, Tim Burton, Michael Keaton y todas y cada una de las personas que han participado en esta película merecen un reconocimiento por hacer de este largometraje otro clásico del cine.

