Esta miniserie de tres capítulos, dirigida y creada por el periodista Carles Tamayo, aterrizó el pasado 6 de septiembre en Prime Video
Como cazar a un monstruo habla sobre el caso de Lluís Gros, condenado a 23 años de cárcel por abuso sexual de menores y actualmente en libertad. Durante el documental, el reportero Carles Tamayo nos enseña cómo es un día en la vida de un pederasta que reclama su inocencia y esquiva la cárcel.
Un depredador en libertad
Sobre Lluís Gros pesaba una sentencia firme, fue condenado en 2021 por delitos de abuso sexual, corrupción y prostitución de menores, pero nunca ingresó en prisión alegando problemas de salud. La relación entre Gros y Tamayo se remonta muchos años atrás, ya que el primero regentaba La Calàndria, el cine de la localidad barcelonesa de Masnou, donde el director proyectaba sus primeras creaciones cinematográficas con apenas 15 años. Carles no tenía ningún conocimiento sobre los abusos que este cometía.
Lo más llamativo de esta historia es que fue el propio Lluís quien le pidió a Tamayo hacer un documental sobre su vida. El periodista, en un primer momento, piensa que quiere utilizar su altavoz para pedir perdón a las víctimas, pero nada más lejos de la realidad. Una vez comienzan las grabaciones, y como se puede ver en el documental, Tamayo se da cuenta de que Gros no tiene reparo alguno en mostrar ante la cámara cómo habla con menores, les hace preguntas fuera de lugar o incluso quiere quedar con ellos.

La realidad paralela en la que vive el condenado, y que está dispuesto a mostrar, nos revela que, bajo su juicio, no ha hecho nada malo. A lo largo de la miniserie, el periodista mantiene contacto con algunas de las víctimas reconocidas por el juez entre 2009 y 2011 y descubre nuevos casos de abuso a otros menores en los años 70 y 80.
La impunidad de un sistema
El documental no solo se centra en los abusos sexuales a menores perpetrados por Lluís durante décadas, sino que pone el foco en la impunidad del sistema. Un sistema que se muestra vulnerable ante un criminal que tendría que haber ingresado en prisión y no lo ha hecho. Y que está dispuesto, además, pese a haber sido condenado, a grabar un documental sobre su día a día en el que se muestra alegre, conduciendo sin carnet, haciendo bromas sobre pederastia y en contacto con menores.
Un peligro para la sociedad que, como se puede ver en los primeros capítulos, no se encuentra escondido, sino que vive con normalidad en el mismo pueblo en el que cometió los delitos, a pesar de la enfermedad «incapacitante» que dice tener.

Esta miniserie tiene como objetivo mostrar el motivo de la libertad de un criminal en colaboración con muchas de las víctimas que un día sufrieron los abusos. «Yo no tenía en la cabeza hacer un documental, que era lo que Lluís me pedía, sino que esto sirviera para intentar saber por qué no había entrado en la cárcel, que al final era lo que me pedían las víctimas«, asegura el reportero.
Un formato innovador
La hibridación entre el documental y el videoblog por la que apuesta el director da al true crime un nuevo enfoque, aportando a la miniserie un toque diferente a las demás. La investigación de Tamayo se produce in situ y no a posteriori, por ello es una demostración perfecta del periodismo de investigación más puro: el director se mete en la boca del lobo, aguanta el día a día al lado de un criminal, incluso consigue que este tenga confianza en él, con el fin de hacer justicia.
El documental no cae en la trampa de humanizar al criminal, sino que le presenta sin filtros, grabando todas sus acciones. De esta forma, hace que sean sus palabras y su comportamiento quien le retraten. Un recordatorio de que estos delincuentes se encuentran entre nosotros, haciendo una vida normal, protegidos por las fisuras del sistema.
Todo lo que vemos ocurre en tiempo presente, es por ello que el trabajo de Tamayo, junto con su productora Bambú, culminó con una persecución y un final feliz cuando los Mossos pudieron dar con el pederasta. Tres capítulos de 50 minutos que invitan a la reflexión sobre la complejidad del sistema, la justicia y la moralidad.

