El Beso, una de las obras más famosas del mundo
Pintada por el artista austriaco Gustav Klimt entre 1907 y 1908, es una de las obras más icónicas de la historia del arte. El cuadro fue creado durante la etapa dorada del autor y representa el amor eterno.
La historia
La obra, que actualmente se encuentra en el Palacio Belvedere de Viena (también conocido como Museo Belvedere), pertenece a una época en la que el autor experimentó con pan de oro, una técnica inspirada en el arte bizantino y medieval que había observado en sus viajes a Italia.

Cuando Gustav Klimt hizo esta obra, Viena era un punto cultural y artístico referente en Europa. Era la época de los estudios de Sigmund Freud, de la Belle époque y de la Secesión Vienesa.
Composición
La pintura está hecha en óleo sobre lienzo con aplicaciones de pan de oro y muestra a una pareja abrazándose sobre un fondo abstracto dorado. El hombre inclina su rostro hacia la mujer, que cierra los ojos en un gesto de entrega y éxtasis. Los cuerpos están envueltos en túnicas ornamentadas con patrones geométricos: rectángulos en el caso del hombre y círculos y flores en el de la mujer. Esta diferenciación se puede entender como las energías masculina y femenina.
El fondo no tiene una perspectiva tradicional, lo que otorga a la obra una sensación de que se ha detenido el tiempo. La pareja parece flotar en un espacio indeterminado, lo que nos remite al concepto de misticismo; no hay algo sólo físico sino también espiritual. La postura de las figuras, sobre todo la sumisión de la mujer, ha sido interpretada tanto como un símbolo de unión armónica como un reflejo de las dinámicas de género de la época.
Significado
Se desconoce con certeza la identidad de los amantes representados, pero muchos estudiosos sugieren que podrían ser el propio Gustav Klimt y la estilista Emilie Flöge, una figura clave en la vida del artista. Aunque no existen pruebas irrefutables de una relación romántica entre ellos, su estrecha conexión durante 27 años es indiscutible. Emilie dirigía un influyente taller de alta costura en Viena y era conocida por su innovación en el diseño de moda, especialmente en prendas que promovían mayor libertad de movimiento, alineadas con las ideas progresistas de la época.

Emilie era cuñada del hermano del pintor, Ernst Klimt. Su relación, ya fuera de amistad, colaboración o algo más profundo, marcó una etapa importante en la vida del artista. Emilie inspiró varias de sus obras, como el célebre retrato donde aparece vestida con un largo vestido azul que representa la moda Reformkleider. Este estilo, vinculado al movimiento de reforma del vestuario, simbolizaba una ruptura con los rígidos cánones tradicionales y un impulso hacia la modernidad, tanto en la moda como en el arte. Aunque su conexión aparece más en las sombras de su biografía, para Klimt, Emilie probablemente representaba una combinación de musa, aliada artística y símbolo del cambio cultural en el que ambos participaron activamente.
El Beso de Klimt no solo es una expresión artística del amor y la unión, sino también un símbolo del contexto cultural y artístico de su tiempo. A través de técnicas innovadoras como el uso del pan de oro, su riqueza decorativa y su simbolismo, la obra trasciende lo visual para explorar lo emocional y lo espiritual. Refleja las influencias de la Secesión Vienesa. En su misterio atemporal, El Beso sigue siendo un ícono que atraviesa las generaciones.

