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Juan Carlos Galindo: «Hay que poner a Segovia en el mapa literario»

La ciudad de Segovia vuelve a convertirse en el escenario de un trágico suceso. Cuando Juan Carlos Galindo empieza escribir, ¡sálvese quién pueda!

Muerte privada (2025) es la segunda novela de Juan Carlos Galindo, un escritor con mucho gusto por el true crime y por la ciudad de Segovia. La trama tiene como protagonista a Jean Ezequiel, un periodista de sucesos que se adentra en una investigación sobre la desaparición de Leticia Santos, una joven segoviana.

Muerte privada y el reflejo de una sociedad

Pregunta: En primer lugar, me gustaría hablar del valor de tu novela. Éste no reside solo en la trama, sino que compone un retrato de Segovia y de su sociedad.

Respuesta: Sí, esa era la idea. A la hora de traer Muerte privada, la novela, y la serie Segovia noir, con Hontoria y ahora con Muerte privada, la idea era también reflejar la sociedad de Segovia y, sobre todo, me interesa mucho cómo influye en el tejido social de una ciudad pequeña una serie de crímenes.

P: También reflejas cómo influyen las grandes potencias en esa pequeña sociedad. Cómo van manejando los hilos.

R: Exacto. Eso se ve mucho mejor en una ciudad pequeña. En una ciudad grande las cosas pueden pasar más desapercibidas, las relaciones de poder son distintas. En una ciudad pequeña son muy evidentes. Viniendo a esta entrevista me he encontrado con el concejal de Cultura. Es muy fácil cruzarte con los poderes públicos, digamos. Y también, es más fácil para determinados poderes, como se ve en Muerte privada, para gente con dinero, para gente de bien, que dicen ellos mismos, manejar los hilos. Es más accesible, digamos, la manipulación de la realidad para los poderes en una ciudad pequeña que en una ciudad grande.

P: Y otro poder clave, en una ciudad tan pequeñita como Segovia, es sin duda, el chismorreo, las habladurías… Que, en cierto modo, están presentes en el libro.

R: Están presentes porque es inevitable. También tiene que ver con esos efectos del crimen en el tejido social. Todo el mundo en la ciudad, cuando ocurre algo, conoce a la víctima o a alguien relacionado con la víctima o es directamente la persona relacionada con la víctima. Eso genera un tipo de información, no muy fiable, porque se va distorsionando según va pasando a otros, que funciona muy bien en las ciudades.

P: A nivel periodístico o detectivesco, ¿esas habladurías sirven de hilo del que tirar en la investigación de un crimen?

R: Pueden servir, pero hay que servir muy bien discernir entre lo que son hechos y piezas de información que sirven y lo que es puro chismorreo. Eso es lo complicado.

P: En tu novela, realmente no tienen mucho protagonismo como fuente,

R: No porque, precisamente, lo que pueden hacer es distorsionar la realidad y desviar el camino del investigador.

Juan Carlos Galindo y una ciudad

P: Te fuiste a Madrid después de pasar tu juventud en Segovia. Estas novelas, Hontoria y, ahora, Muerte privada, ¿han supuesto una reconexión con la ciudad?

R: Yo no había perdido la conexión con Segovia porque teníamos familia aquí y veníamos de manera habitual, pero sí que ha supuesto una reconfiguración de mi relación con Segovia. Ha ido por distintas etapas. Cuando me fui de aquí con 20 años, me fui muy quemado con la ciudad. Luego he vuelto con una relación más madura y, ahora, es una ciudad en la que se desarrollan mis novelas. Es una reconfiguración completa en la relación con la ciudad en el sentido en que yo voy andando y estoy imaginando escenas futuras o recordando. La calle Marqués del Arco y no es la calle Marqués del Arco, es la calle en donde está la casa de Jean Ezequiel. Entonces, va cambiando la relación con la ciudad en virtud de lo que va pasando en las novelas.

P: Mientras iba leyendo la novela iba imaginando cómo paseabas por Segovia para inspirar la trama y las descripciones que haces de la ciudad y del paisaje.

R: La he pateado de toda la vida. Me gusta mucho porque es una ciudad muy caminable, muy apropiada para ir de un sitio a otro andando y para disfrutar de los paseos. Luego ya, cuando estaba elaborando la novela, muchas veces paseaba sin rumbo, solo por estar por las calles, para luego intentar darle verosimilitud y realidad y verdad a los caminos de Jean Ezequiel, porque yo tenía muy claro que el medio fundamental por el que se iba a mover Jean era caminando.

P: Al igual que Jean Ezequiel, tú tienes una conexión con La Concepción, ¿verdad?

R: Sí, de toda la vida. Estamos haciendo aquí la entrevista y es como mi cuartel general aquí en Segovia. Como mi segunda casa.

P: Esa hartura de la ciudad, que experimentaste cuando eras más joven, seguramente es algo que hemos experimentado todos.

R: Sí claro, es muy probable. Depende también del tipo de expectativas que tengas en la vida. Es muy normal que se quede pequeño en el punto de vista de los estudios y el laboral, y, al mismo tiempo, esa edad es perfecta para tener mucha ansia de libertad y, aquí en una ciudad pequeña, sobre todo cuando dependes de tus padres o no tienes muchos medios, esa sensación de libertad aquí no la puedes tener. Tampoco puedes pasar de incógnito. En el sitio en el que vivo en Madrid, no conozco a muchos de mis vecinos, pero aquí es imposible que vaya del Acueducto a la Plaza Mayor sin que me pare alguien, sin que me saluden o sin que me digan “te han visto en Segovia”. Eso que ahora mismo me da exactamente igual, con 20 años me quemaba.

P: ¿Cómo vuelve ese amor por la ciudad?

R: Vuelve cuando estableces una relación madura con la ciudad. Cuando ya entiendes que sus defectos se pueden pasar más por alto porque adquieres otra libertad que te da la madurez, la independencia económica, te invita la ciudad a otras cosas, de otra manera, a disfrutarla, y entiendes que los defectos no importan tanto y que las virtudes siguen ahí. Pero siempre digo, ojo con Segovia un martes 22 de enero, porque está vacía, oscura, anochece pronto y hace muchísimo frío, no hay nada que hacer, las calles están vacías a las siete de la tarde. Es una ciudad complicada para según qué tipo de vida quieras llevar. Eso ahora lo puedo llevar muy bien, pero con una reconfiguración de mi relación con la ciudad con la madurez y la independencia.

La construcción de los personajes en ‘Muerte privada’

P: Volviendo a tu novela, ¿cuál es la verdadera esencia de Jean Ezequiel?

R: La verdadera esencia del personaje es la de un periodista de sucesos que está aprendiendo en la vida de su profesión. Me interesaba mucho ver ese camino de aprendizaje. Que el lector, al ser una novel en primera persona, caminara con ese personaje que no es perfecto, que es un personaje bastante falible, que no es un superhéroe, como lo son otros personajes de novela negra, que es perseverante, pero no especialmente brillante. Me interesaba esa parte porque, con esa idea de que no fuera especialmente brillante, necesitaba que alguien lo completara, y es el entorno, en general mujeres, las que poco a poco le van ayudando a establecer esa investigación. Es esa idea de personaje falible, no muy perseverante, no muy intuitivo, muy trabajador y perseverante que va aprendiendo y caminando con el lector en ese camino de aprendizaje vital y profesional.

P: ¿Te inspiraste en ti para componerle?

R: En la vestimenta sí, en algunos de sus lugares preferidos de Segovia, también y su empeño, también. Pero, no tiene nada que ver conmigo en su enfoque de periodismo. Él es un periodista de sucesos y yo nunca he cubierto sucesos. Entonces, hay cosas en las que nos diferenciamos radicalmente y hay otras que compartimos. Luego hay otras que son más una formulación de un deseo. Por ejemplo, vive en un ático de la calle Marqués del Arco que existe y es chulísimo en el que me hubiera gustado vivir. Como no he podido, lo pongo ahí.

P: En cuanto a los personajes femeninos, ¿cómo nació la detective Teresa Trajano?

R: Nació de la idea de darle un equilibrio a Jean Ezequiel, para que en la segunda novela ya no fuera solo él. Es un personaje que he trabajado muchísimo. Teresa Trajano, una policía retirada que viene a Segovia tras haberlo perdido todo, prácticamente, con una crisis personal, con problemas de salud mental y divorciada, como pone en los agradecimientos, la vida y la perspectiva policial y la idea que ella tiene de la vida como investigadora, todo eso viene de unas entrevistas que tuve con Carmen Pastor, que es una detective en la Policía Nacional retirada. Tuve muchas conversaciones con ella, pero solo inspiró la parte policial. Cuando ella habla de cómo trabaja en una investigación y cómo se hizo policía.

P: O sea que no la personalidad

R: No, la personalidad no tiene nada que ver. Eso es lo que construyo aparte. Tenía dos libretas, una en la que tenía toda la parte de las entrevistas con Carmen Pastor y, por otro lado, otra con toda la parte que yo me estaba imaginando. El resultado es una fusión de las dos. Ella tiene un rasgo curioso y es que cuando decide abandonar la Policía, divorciarse y demás, se hace detective privado y busca un sitio cerca de Madrid en el que no haya ningún detective privado. El más cercano es Segovia, y por eso termina aquí. Luego, junta su camino con el de Jean Ezequiel porque a los dos, por distintas razones, les llega una pista sobre un caso antiguo que está sin resolver. La trabajé, como digo, muchísimo y es un personaje del que estoy particularmente orgulloso.

P: Precisamente, la detective tiene todo lo que no tiene Jean.

R: Exacto. Es un afán por completarlo con distintas personas que están alrededor, especialmente mujeres. Esa es la idea. Ella es una mujer de acción, sabe disparar, sabe amenazar y amedrentar a un maltratador, por ejemplo. Hay una escena, que es fuerte, que no se ve pero que se entiende, en la que para los pies y pone firme a un maltratador. Es una mujer que, si hace falta, es capaz de usar la violencia. Es todo lo contrario que Jean, efectivamente.

P: Y aquí, en Segovia, encontró el amor.

R: En esa idea de hacer un camino al personaje, no tenía pensado que encontrara el amor. Tenía pensado a un personaje que se va recuperando, pero no hasta ese punto. Cuando se encuentra con la hermana de Esther, de repente va fluyendo un tipo de relación en donde ella encuentra un cobijo, una satisfacción y una felicidad que no sabía que existía. Y a mí me hizo muy feliz porque tampoco sabía que existiría.

P: ¿No estaba planeado?

R: No estaba planeada, para nada. Es la parte de la novela que no estaba para nada planeada. Ahí sí que me llegó el personaje.

P: Por lo que veo, tenías una estructura bien definida sobre lo que querías en tu novela, pero hay ciertas cosas que aparecieron y por las que te dejaste llevar.

R: Son cosas que tienen que ver con el devenir de los personajes. Sobre las cosas que tienen que ver con la trama, yo creo que es poco creíble los escritores de novela negra que improvisan. Es muy complicado. La trama tiene que tener unos puntos clave, tienes que saber dónde hay y dónde despega la acción, dónde hay valles, dónde hay momentos cubres de la novela y dónde termina. A lo mejor es más aburrido, pero yo creo que tienes que saber dónde termina para saber llevar ahí a todos los personajes y que todo tenga sentido y fluya.

Posibles ideas para la próxima novela

P: En un determinado punto de la novela, llegando ya casi al final, Jean da una pista sobre el que podría ser su próximo caso, el de Hontalbilla. ¿Podría ser un futuro caso?

R: Podría ser. En el interés que tiene el interés, y yo lo comparto, por el true crime y por todos todos los crímenes reales, también se fija en varios crímenes que hay en Segovia, y uno de ellos es, por ser muy significativo, es el de Hontalbilla. Entonces, ahí abro varias ventanas a cosas que pueden pasar o no en el futuro de Jean Ezequiel.

P: ¿Ya estás preparando las ideas de las próximas novelas?

P: Estoy avanzando ya bastante en la tercera. Ésta (Muerte privada) la teníamos ya terminada alrededor de finales de verano del año pasado y ya en esos meses, como tengo que compaginarlo con el trabajo en El País y con lo que hago de colaboraciones en la radio y en otros sitios, tengo que ser metódico y trabajar desde muy lejos con las novelas para poder hacer todos los días un poquito. Por eso ya estoy con la tercera.

P: Ahora que ya has desentrañado muchos de los aspectos de la ciudad, para próximas novelas, ¿piensas mudar la escena del crimen a un pueblo de Segovia?  Tal vez para no reflejar solo la sociedad urbana sino también la de un pueblo.

R: Eso lo hice un poco en Hontoria. En la tercera, la idea no es llevarlo a un pueblo, pero sí que algunas partes se desarrollen en zonas de Segovia que no hemos visto y que son completamente interesantes.

Segovia y sus pueblos

P: ¿Tienes arraigos con pueblos de Segovia?

R: Prácticamente no. Mis padres eran de Segovia y nací aquí. Tenía familiares de segundo y tercer rango en Hontoria, por eso elegí ese pueblo para poner ahí parte de la trama del primer libro. Algo tengo en Espirdo por parte de mi padre, pero no mucha relación, ni familia directa, ni casa.

R: Pensé que podrías tener algún tipo de relación con Sacramenia, ya que le das un escenario especial en el libro.

R: Lo que pasa con Sacramenia, y que tengo intención de hacer en la tercera con otros pueblos, es que hay sitios muy interesantes de Segovia, muy bonitos y en los que se come particularmente bien y que quiero que se vean. Por sacar un poco la investigación, la parte gastronómica y todo de Segovia, me fijé en un pueblo que tiene su interés, que tiene un sitio, que es Maribel, con un cordero espectacular y en el que pegaba meter una casa afuera del pueblo, en un valle. Una casa que no existe, que me inventé por completo y en la que vive retirado otro periodista que parece tener algún de las claves de los casos que están investigando Jean y Teresa.

P: ¿Puede que uno de los rasgos más significativos de Segovia no sea tanto su ciudad, sino su entorno rural? Estos pueblos que se están vaciando, pero que mantienen su esencia.

R: Sí, la tienen. Por eso decidí sacar Sacramenia, que junta patrimonio y gastronomía. La idea en la tercera sería más bien ir hacia la zona del nordeste de la provincia, que es, básicamente, densidad de población de Laponia. Está prácticamente vacío, pero es maravilloso y muy bonito.

Otros aspectos clave de ‘Muerte privada’

P: Algo que también muestras en tu novela es la retroalimentación de Segovia con Madrid.

R: Esa es una esencia de miles de segovianos y su vida habitual. Personas que van y vuelven, que trabajan allí y viven aquí o al revés y que tienen esa relación dual con las dos ciudades. Me interesaba mucho probar que esto podía ser así. A parte, hay un periodismo interesante que se hace en las ciudades pequeñas, pero para darle cierta amplitud a la cobertura periodística de Jean, necesitaba que también trabajara en un periódico nacional y eso era necesario que estuviera en Madrid.

P: De algún modo, tu novela funciona como una guía turística. Si algún turista decide venir a Segovia y recorre los pasos de Jean, puede recorrer los sitios más significativos de la ciudad.

R: La idea era, dándole cierta naturalidad, integrar, de forma muy orgánica, todos esos escenarios espectaculares que tiene la ciudad. Si lo pones a vivir al lado de la Catedral, pues con que salga de casa ya tienes sitios espectaculares. Y luego, si lo juntas con el aspecto gastronómico y gourmet, pues ya vas dando unos puntos que, si un turista viene y solo ve eso, ya ve una parte muy interesante de todo lo que tiene este lugar, que es mucho.

Un crimen con mucho color

P: Jean tiene una forma muy particular de abordar su investigación periodística. Clasifica las cosas por colores. Lo conocido en negro, las dudas en verde y lo que no se sabe en rojo. ¿Es una técnica que has aprendido tú como periodista o qué has cogido de alguna novela de true crime?

R: Es más bien la técnica que uso yo para organizarme cuando escribo. Uso rotuladores Stabilo punta fina, tengo un estuche con todos los colores, y cada personaje tiene un color, las tramas tienen otro… De manera que, como escribo primero a mano, las notas y las primeras notas de cada capítulo las escribo en negro, en gris las tramas y cada personaje de un color. De esa manera, cuando vuelvo a las libretas a ver si necesito algo, algún dato, voy mucho más rápido a través de los colores. Entonces, le pongo a Jean los colores también, que a veces se ven en la mítica pizarra o en la mítica pared de los investigadores. Si te fijas bien, en las series a veces está en rojo una cosa, en negro otra y tiene ese sentido.

P: ¿Para escribir la novela también usabas una pizarra así?

R: Tengo una en la que hago, sobre todo, mucha cronología, para que no se me pierda ni un solo dato. También está un porcentaje de conocimiento de la trama a lo largo de distintos puntos. Es decir, empieza en un dos por ciento y termina en un 93 por ciento. Ahí voy viendo cuánto se va conociendo y cómo se desglosan. Así, de esa manera, veo la consecuencia lógica entre el tiempo que va pasando y qué se va averiguando. Para eso tengo la pizarra.

Uso la pizarra y luego tengo un mapa de Segovia, que no es que me haga falta porque en la cabeza lo tengo, pero a veces está muy bien para ver cómo se conectan ciertas cosas. Me gusta tenerlo en papel y delante. Tener un mapa, aunque lo tengas en la cabeza, te da una representación más fiel de la realidad. A mí me cuesta menos imaginarme a Jean Ezequiel andando si tengo el mapa ahí, con los puntos neurálgicos. Luego los pinto con rotulador, pongo post-its de cosas, o por dónde va caminando Jean para que no se repitan mucho los trayectos. Termino destrozando el mapa, claro.

Juan Carlos Galindo se estrenó en la narrativa de ficción con ‘Hontoria’

P: ¿Antes de empezar con Hontoria, tenías gusto por la escritura?

R: Pero no por la escritura de ficción. No he escrito nunca ficción.

P: ¿A lo mejor cuando eras más pequeño hiciste algún intento?

R: Algún a cosa. Y está ahí. Pero siempre me bastaba con el periódico.

P: ¿Qué fue lo que realmente te motivó a lanzarte a la ficción?

R: Esperé mucho. Durante mucho tiempo creí que no lo iba a necesitar, que no iba a tener ese impulso. Pero poco a poco fui sintiéndolo y fue pasando una cosa, y es que toda la parte que yo hago de periodismo cultural, de entrevistas, de conocimiento cercano de muchos escritores, de aquí y de fuera, incluso con algunos una relación de amistad bastante estrecha, me satisfizo durante un tiempo, pero hubo un momento en el que no me llenaba. Dado que mi pasión en la vida son los libros y que quería explorarlo hasta el límite, lo que me quedaba era escribir. Ahí fue ganando fuerza esa idea dentro de mí y, al final, me puse. Cuando me puse ya no pude parar.

Si los lectores quieren, habrá más de Juan Carlos Galindo

P: ¿Cuántas novelas le quedan a Jean Ezequiel?

R: Le quedan las que aguante Jean Ezequiel y las que cuente con el favor de los lectores, eso también es importante. Si los lectores quieren, y espero que así sea, habrá más. Habrá una tercera y lo que siga.

P: ¿Crees que han tenido buena acogida tus libros en Segovia?

R: Sí. Estoy particularmente contento. En la acogida, siendo yo crítico, podría haber habido algún miedo, pero la acogida de la crítica ha sido buena. Supongo que ha habido gente a la que no le haya gustado. Yo, como crítico, cuando algo no me gusta, prefiero el silencio a la destrucción. No hablo de la novela y ya está. Creo que algunos han hecho eso. Pero, en general la crítica la ha acogido muy bien y con esta segunda está pasando lo mismo. Ya están saliendo algunas críticas bastante favorables. Los lectores también están comentándola de manera muy positiva. Pero, hay dos lecturas aquí. Está la de la gente de Segovia y la del resto del mundo. Es muy distinta y es muy divertido.

El true crime llega a Segovia para quedarse

P: ¿Crees que a los segovianos les hace ilusión ver a Segovia reflejada en un libro? Es algo a lo que no estamos acostumbrados.

R: Había muchas razones para escribir sobre Segovia. Una era que hay que escribir sobre lo que conoces, eso es absolutamente fundamental, y a pesar de que he vivido muchos más años en Madrid que en Segovia, conozco mejor la idiosincrasia, las realidades y las relaciones de poder en Segovia que en Madrid. Por otro lado, está lo increíble que es el escenario. Pero, también estaba el hecho de que es un sitio por explotar. Eso era interesantísimo, convertirse en el escritor que habla sobre Segovia. Hay que poner a Segovia en el mapa literario. O, en el mapa literario contemporáneo, porque ya tuvimos a Machado.

P: Al menos, en el true crime, sí que no estamos acostumbrados a ver a Segovia

R: Aquí se puede dar la contraposición entre la belleza del patrimonio y lo terrible de los crímenes.

El turismo en la ciudad

P: También hablas mucho del turismo. Sobre cómo el turismo ha ido creciendo en la ciudad.

R: Se ha ido comiendo un poco la ciudad. Pero es curioso porque es un turismo que va por vías muy definidas. Es muy gracioso escapar de determinados sitios y encontrar enseguida tranquilidad.

P: La vía Acueducto-Plaza Mayor-Alcázar

R: Pero Alcázar por la Calle Marqués del Arco y Daoiz. Si bajas por Velarde, ya estás mucho más tranquilo. Por eso Jean Ezequiel va a Fromkes. Tú puedes estar en ese jardín y no ver a más que a cuatro turistas que se han equivocado y suben por Velarde en vez de por Daoiz. Pero, si te sales de las rutas, el Jardín de los Poetas y esos otros sitios por los que va a buscar tranquilidad, estás a un minuto de todo el meollo turístico, pero no hay nadie. La misma calles San Francisco, que es donde tiene el despacho Teresa Trajano, está al lado del Acueducto y hay cuatro japoneses que se han confundido. Es increíble.

(Segovia) está muy masificada turísticamente, sobre todo en temporada alta y los findes de semana, aunque ya hay turistas todos los días de la semana. Está muy masificado, pero como que les llevan por un carril y no se salen de ahí. Hay restaurantes, por ejemplo, muy interesantes y muy buenos como Casa Comala, el mejicano que está en la Judería, que tampoco los conocen muchos segovianos y a los que, afortunadamente, no va mucha gente.

P: ¿Afortunadamente?

R: Claro, porque es pequeño y si no, no habría manera de ir. Entonces, hay una Segovia por descubrir que está ajena al turismo. A mí el turismo masificado y tontorrón de ruta y ruta, visto y visto, no me gusta, pero tampoco hablaría mal del turismo en una ciudad que vive del turismo. Segovia sin el turismo no sería nada, pero tiene que establecerse una relación sana con el turismo. Un turismo de calidad.

P: Pero, en el casco histórico de Segovia, es muy difícil no ver comercios que estén enfocados al turismo.

R: El comercio de la calle Real se ha destruido. Jaqueton, por ejemplo, que era mi tienda de preferencia. Han puesto tiendas que prueban, cierran. Sitios donde se blanquea dinero, fondos de inversión que compran siete locales en Segovia para abrir cosas, probar y ver qué pasa, sitios de cambio de divisa, sitios de baratijas, imanes, cadenas de golosinas… Son los mismos sitios que hay en Gran Vía, en Madrid. Es aburridísimo. Pero, todavía se pueden encontrar rinconcitos. Ese es el tipo de turismo que no me interesa, pero creo que puede haber un turismo de calidad.

P: A parte del factor turístico, el gastronómico y el paisajístico, ¿qué otros potenciales de Segovia te quedan por explorar para próximas novelas?

R: Está la parte, que ya he esbozado en las dos primeras novelas, del crimen de cuello blanco. El crimen de la gente que no se mancha las manos, de la corrupción económica urbanística. Es un proceso interesante que está habiendo en Segovia con esta mini burbuja inmobiliaria que hay con los estudiantes de la IE y demás. Creo que es un marco muy interesante para una novela y lo usaré. Creo que esa es la parte más interesante que me queda por recorrer, aunque ya la he esbozado en algunos momentos con la alcaldesa Ferrer. Esa alcaldesa ficticia que es una especie de Berlusconi en Segovia. Populista, que gana elecciones como churros y que maneja los hilos aquí.

P: ¿Seguirá fastidiando a Jean en próximas novelas?

R: Seguro. Estaba ya en la primera de forma un poco indirecta, pero creo que va a ser como su némesis.

P: A Trajano, ¿Podremos seguir viéndola?

R: Sí. Me interesa muchísimo la relación que tienen, cómo van jugando dos caracteres tan distintos, para complementarse y para terminar siendo amigos, de alguna manera. Creo que es un complemento perfecto. Creo que es difícil hacer novelas policíacas sin policías, abogados o jueces. Tienen acceso a sumarios, a pruebas. A cosas a las que nunca puede tener acceso un periodista, ni un detective privado. Pero, esta detective privada, es una policía retirada que sí que tiene relación con policías y, a través de eso, se abre una puerta para que fluyan filtraciones, pruebas, cosas… Eso es muy interesante.  Pero es que, además, creo que es el personaje, con perdón por Jean Ezequiel, más interesante. O que más puede crecer en paralelo y complementarlo.

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