El cantante y compositor murciano entregó una noche cargada de emociones, complicidad y poesía
El pasado 31 de enero, Muerdo desprendió emociones por doquier que no lo dejaron pasar desapercibido en el Inverfest de Madrid. Un concierto que esperaba ansioso poder vivir en el Circo Price.
Celebrando su trayectoria de 15 años entre Murcia y Madrid, dos ciudades que han marcado su vida y su arte. «Me siento madrileño y murciano», confesó al inicio del concierto, antes de interpretar Ay Madrid, un homenaje a la ciudad que lo ha acogido tantas veces.

Un viaje de emociones y resistencia
Con su inconfundible fusión de ritmos latinos, flamenco y folclore urbano, Muerdo conectó con el público desde el primer momento. Guitarra en mano y sentado en el bordillo del escenario, compartió su esencia más pura antes de dar paso a Canto pal que está despierto, donde hizo un llamado a la resistencia y la esperanza, cerrando con un potente «¡Venceremos!«.
Uno de los momentos más especiales llegó con Semillas, una canción nacida en Murcia pero que encontró eco en toda Latinoamérica. «Que la vulnerabilidad sea ternura», expresó, alentando a no desesperar, porque el odio algún día desaparecerá. Más adelante, con Lejos de la ciudad, evocó el deseo de escapar del ruido y reencontrarse con la naturaleza.

Recuerdos, gratitud y encuentros especiales
El concierto también tuvo momentos muy personales. Muerdo agradeció a su madre y hermanos por los valores que le inculcaron antes de cantar Vas a encontrarte. Luego, con la presencia de su compadre Diego Guerrero, presentó Todo está bien, un canto a los momentos compartidos con quienes realmente suman en la vida.
La complicidad entre amigos y colegas estuvo presente en toda la velada. Recordó su primera colaboración en 2011 y el impacto de la amistad en su crecimiento artístico antes de interpretar Todo, todo, inspirada en la última vez que le rompieron el corazón. Y en uno de los momentos más esperados, invitó al escenario a William Vivansco, uno de los compositores cubanos más relevantes, para compartir Sinvergüenza.
Un cierre con piel de gallina
Los últimos compases del concierto estuvieron llenos de alma y fuerza. Canciones como Mamita linda y Pura medicina recordaron la importancia de elegir bien el camino y rodearse de lo bueno, acotando que esta última canción solo está en el disco físico. Pero fue con Coplas cuando Muerdo rompió cualquier barrera entre él y su público: con el micrófono sobre el pecho, bajó del escenario y miró fijamente a los asistentes, creando un instante de pura conexión.
Cerró la noche con Llegué hasta ti, dejando a todos con la piel de gallina. Con un profundo agradecimiento, se despidió con un mensaje claro: «Gracias por apoyar la música en vivo, nos vemos en los bares«. Una noche inolvidable, con la esencia de Muerdo en cada acorde, cada verso y cada mirada.

