Lili Anolik desempolva la caja de recuerdos de un Los Ángeles de los sesenta
Penguin Random House traduce Didion y Babitz al castellano, un libro que recorre uno de los periodos más creativos de Los Ángeles de la mano de Joan Didion y Eve Babitz, dos de sus protagonistas.
Las dos caras de Los Ángeles
No es de extrañar que en el mundo artístico surjan disputas entre sus integrantes. Hay numerosos ejemplos: desde el distanciamiento entre Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, hasta las pullas que se lanzaban Sartre y Camus.
Incluso, si retrocedemos años atrás pleno siglo XVII Góngora y Quevedo se dedicaban versos hirientes. Uno de los más famosos, “Érase un hombre a una nariz pegado», ha conseguido perdurar dentro de la literatura española como uno de los ejemplos más célebres de desencuentros entre escritores.
A todo esto se le suma la opinión pública que disecciona a los artistas y los enfrenta entre sí de forma recurrente. La comparación es, por tanto, habitual en el mundo artístico.
Esta tendencia se acentúa cuando se asume que comparar implica necesariamente establecer diferencias irreconciliables. Sin embargo, en realidad muchas veces se trata simplemente de distintos prismas, incluso muchas veces complementarios, sobre un mismo tema.
Esto mismo fue lo que les ocurrió a Eve Babitz y Joan Didion en un Los Ángeles de los sesenta, marcado por una intensa efervescencia cultural, que ambas mujeres habitaron.

Fruto del fenómeno fan
Tal y como hizo Pandora en el mito clásico, la autora se propone abrir la caja de recuerdos de Hollywood y desentrañar el pasado de estas dos escritoras, que primero fueron amigas y más tarde acabaron separadas por diferencias personales.
La periodista Lili Anolik, colaboradora habitual de la revista Vanity Fair, profundiza en la vida de ambas mujeres mostrando las caras más amables como aquellas durante años han preferido ocultar.
Didion y Babitz nace, en parte, del entusiasmo de la autora, habitual lectora de los libros de Eve Babitz, a quien encontró por casualidad mientras leía otro libro. Más tarde, descubrió que la historia que compartían ambas estadounidenses podría articularse en un único libro. De hecho, pudo llegar a entrevistar en numerosas ocasiones a Babitz, pocos años antes de su fallecimiento.
El libro recurre a múltiples anécdotas de diferentes personajes de la época para reconstruir una de las épocas de mayor esplendor cultural de la ciudad californiana. Una ciudad y una década que nunca deja de despertar fascinación. En gran parte, persiste por el interés de asomarse a todos los excesos y las excentricidades de muchos de los protagonistas de la época.
Familiares, expertos, coetáneos, periodistas, cantantes, escritores y artistas se pasean entre las páginas componiendo un mosaico de testimonios para intentar construir una imagen lo más completa de la época.

La gran Joan Didion
De Joan Didion (Sacramento, 1934) poco se puede decir que no se haya dicho con anterioridad. Didion encarna el prototipo de mujer seria, la Escritora en mayúsculas: de clase media, hecha a sí misma y dueña de una voz inconfundible.
Fue redactora habitual de la revista Vogue donde publicó artículos de temática cultural y cinematográfica, y escribió guiones con su marido, John Gregory Dunne.
Está considerada como una de las escritoras referentes del siglo XX gracias a títulos como Río revuelto Noches azules y la aclamada El año del pensamiento mágico. Sin duda esta última acabó por consagrar a Didion como una maestra en su oficio.
En este libro, donde reflexiona sobre el duelo tras el fallecimiento de su esposo, consiguió ser finalista del Pulitzer. La muerte atraviesa varias de sus obras, por ejemplo, en Noches azules aborda la muerte de su hija Quintana a la edad de 39 años por una pancreatitis, posiblemente vinculada a una dependencia al alcohol.
Anolik califica el estatus que alcanzó Didion tras la publicación de El año del pensamiento mágico como una «santa» de la literatura. La escritora había comenzado a redactar copiando frases de Ernest Hemingway y terminó por consagrarse como un referente indiscutible.
Sus libros y crónicas transgredieron géneros, e incluso consiguieron formar parte del imaginario colectivo. A su funeral, celebrado en diciembre de 1934, pocos días después de que cumpliera 87 años, acudieron centenares de artistas que honraron hasta el último momento su legado.

La atrevida Eve Babitz
En la otra cara de la moneda estaba Eve Babitz (Los Ángeles, 1943). Quizá sea la más desconocida de las dos, aunque no por ello menos relevante. Procedía de una familia muy bien posicionada en los círculos culturales de la familia. Despampanante, atrevida y a menudo infravalorada, Babitz encarnaba una forma muy distinta de habitar en el mundo artístico.
Era la ahijada de Ígor Stravinsky, uno de los compositores rusos más trascendentales del siglo XX y creció rodeada de artistas clave de la cultura. Greta Garbo, Picasso y Chaplin eran algunos de los amigos que formaban parte del entorno familiar de los Babitz.
Fue una artista visual, diseñó las carátulas de discos como el Untitled de The Byrds y Buffalo Springfield Again de Buffalo Springfield. Tenía una actitud desenfadada ante la vida y un deseo constante de comerse el mundo, por lo que no rechazaba ninguna oportunidad.
El fin de una era
Eve Babitz siempre latía esa voluntad de desafiar cualquier expectativa que se proyectase sobre ella. Ejemplo de ello es la célebre fotografía en la que aparece una jovencísima (y desnuda) Eve Babitz jugando al ajedrez con Marcel Duchamp, una instantánea en la que se prestó como modelo y que décadas más tarde sería la imagen de la portada en la versión inglesa de uno de los libros de Didion: Play It as It Lays (en español Según venga el juego).
Eve Babitz siempre tuvo claro que su lugar estaba en la literatura, aunque transitara otros ámbitos artísticos. Es la autora de varios libros, entre los que destacan Días lentos, malas compañías, Sex and Rage, L.A. Woman y Yo era un encanto, la recopilación de algunos de sus artículos periodísticos.
Desapareció en 1997 de la vida pública tras sufrir graves quemaduras en la parte inferior del cuerpo, provocadas por un cigarrillo que prendió en su falda. Falleció en 2021 a causa de una enfermedad de Huntington, un trastorno neurodegenerativo hereditario.

Hijas de una época
Ambas capturaron una época clave en una ciudad que derrochaba energía y de la que fueron testigos privilegiadas de uno de sus momentos culturales más efervescentes.
Los Ángeles fue el epicentro de distintos artistas que, con el tiempo se consagrarían, pero que en ese momento sus carreras comenzaban a despegar y estaban lejos de convertirse en las figuras que hoy conocemos como Annie Leibovitz, Truman Capote, Andy Warhol o Marcel Duchamp.
Por lo tanto, el libro Didion y Babitz no se limita a narrar la historia de sus dos protagonistas, que dan nombre al título, sino que deja espacio para múltiples voces para construir un mosaico lleno de perspectivas, miradas y opiniones.
El libro recopila todas esas voces y resucita parte de la mística que rodeó esos años. Las reúne en un libro que respira todo ese ambiente de los sesenta y setenta en una ciudad que permitió que la cultura burbujeara con libertad, exceso y creatividad.
Sin pecar en idealizaciones, Lili Anolik no se limita a reconstruir una época, quiere vivirla tal y como sus protagonistas, en el libro invita a perderse en aquel tiempo y lugar, y a comprender cómo dos mujeres, con trayectorias tan distintas, lograron dejar una huella imborrable en la memoria de Hollywood y de la literatura.


