Internet ha contribuido a la democratización de la cultura a través de la reapropiación de los textos
Este marzo se cumplieron nueve años de la publicación de All The Young Dudes en la plataforma Archive of Our Own (AO3). MsKingBean89, un perfil hasta entonces desconocido, presentaba su historia como un fanfiction de Harry Potter. Puso el foco en los Merodeadores, la generación de los padres del mago de la cicatriz, narrativa que tan solo había sido esbozada por la autora de la saga.
Sin embargo, MsKingBean89 dejó claras sus intenciones desde el principio: «I do not support JK Rowling’s disgusting transphobic views», y se lanzó a la escritura. Fueron más de 1.400 folios y ha reunido más de 20 millones de lectores por todo el mundo.
Lo que entonces no sabía es que su fanfic en torno al romance de los personajes de Remus Lupin y Sirius Black (o Wolfstar, como se les reconoce en redes sociales) se convertiría en un fenómeno de masas que cuestionaría el canon construido por JK Rowling. Hoy reúne más de 40 traducciones realizadas por voluntarios en AO3. Tampoco pudo imaginar que, a golpe de click y tecleo en el ordenador, llegarían versiones del fanfic que relataban su historia a través de los ojos de los personajes que había creado y que no existían en la narración original de la autora inglesa.
All The Young Dudes, carry the news
Es decir, la transtextualidad presente en el fanfiction, que no podría haber existido sin la narrativa del niño que sobrevivió, ha adquirido autonomía y reconocimiento por parte de los fans. MsKingBean89 escribió una historia que ha volado sola, disponible en abierto para todo aquel que quisiera leerla. No será el primer fanfiction de Harry Potter que nos cuestiona sobre aquello que faltó o se pudo desarrollar mejor. El otro gran fanfiction que revolucionó internet fue Manacled, de SenLiYu, que finalmente fue reformulado y publicado bajo el nombre de Alchemised. Ahora, All The Young Dudes será rebautizado con otro nombre y tendrá otros protagonistas: la novela se ha subastado y será publicada por Penguin Michael Joseph, un sello de Penguin Random House.
Fanfiction y el cuestionamiento de las normas
El fanfiction solo cobra sentido en el contexto de la cultura de internet. En realidad, es la máxima expresión de las primeras intuiciones y premisas que prometía el futuro del .com: apostar por el conocimiento libre y la democratización de la información. Frente a los ritmos frenéticos del mercado, los fans profundizan en los recovecos de las historias, buscan los cabos que quedaron sueltos, se apropian del relato y crean uno nuevo. Este proceso siempre quedará abierto y podría ser infinito. Desafía las leyes del capitalismo porque apuesta por una cultura accesible para todo aquel que tenga conexión a internet. Crea un archivo propio y democrático.
Del fenómeno masivo de sagas míticas como Harry Potter surgen movimientos en los márgenes que responden a su mensaje en un tono político muy marcado. En este caso, en All The Young Dudes se cuestiona la escasa representación de personajes LGTBQ+ en el mundo de JK Rowling, así como la ausencia de vínculos entre personajes femeninos que, en la obra original, parecen orbitar únicamente en torno al universo masculino. Si se pueden imaginar mejores mundos posibles, se pueden escribir.
En la misma línea, Carmen Morán habla en su artículo “Li(ink)teratura de kiosko cibernético: Fanfictions en la red” (2023) sobre cómo el fanfiction se ha convertido en una suerte de contracultura al utilizar la subliteratura como medio para ejercer una presión voluntaria sobre el canon y, de esta forma, cuestionar sus principios estéticos y críticos.
El fanfic como resistencia y contracultura
Henry Jenkins, autor de The Converge Culture (2006), ha profundizado en el «fenómeno fan» desde una postura crítica en la que toma en consideración la reapropiación de la cultura por parte de los fans. Así, lo que se considera un producto más del mercado puede cuestionar las estructuras sociales.
«Los efectos políticos de estas comunidades de fans no dimanan simplemente de la producción y circulación de nuevas ideas (la lectura crítica de textos favoritos), sino también del acceso a nuevas estructuras sociales (inteligencia colectiva) y nuevos modelos de producción cultural (cultura participativa)», Henry Jenkins.
Con este fenómeno asistimos también a una forma de creación artística más participativa en la que se produce un diálogo entre el autor o la autora de la obra y sus lectores. Es habitual ver cómo los escritores que publican sus textos en plataformas como AO3 responden a los comentarios de los usuarios que leen sus actualizaciones. Es decir, existen formas de escritura y de difusión de la cultura que, aunque partan de narraciones asentadas y ya difundidas por el mercado, se configuran como fugas del mismo.
En Rogue Archives (2016), la investigadora Abigail De Kosnik analiza a partir de teorías de Estudios Culturales plataformas online, repositorios digitales y otras comunidades donde se difunden y escriben fanfiction. Así, propone el concepto de «archivo rebelde» para referirse a las prácticas no oficiales de conservación de contenidos. Estos archivos, los fanfic, combinan creatividad, resistencia y participación colectiva.
El fanfic como origen de nuevos géneros literarios
Pero, además, los fanfiction producen cambios en la industria editorial y propician la creación de nuevos géneros literarios. En el artículo «Why Magic, Dragons and Explicit Sex Are in Bookstores Everywhere» de The New York Times, la periodista Alexandra Alter señala que fanfics como Manacled han contribuido a la creación del subgénero del romantasy en la literatura.
En su reportaje explica que los lectores que crecieron con historias de fantasía como Harry Potter o El Señor de los Anillos ahora demandan una literatura más adulta, política y erótica, que mantenga la fantasía de los universos con los que pudieron dar rienda suelta a su imaginación. Para responder a esta necesidad, aparecieron en un primer momento los fanfiction, que circularon como la espuma. Después, el mercado los canalizó y ahora se han masificado: han conquistado los foros, la barra del «Para ti» en TikTok y las estanterías de las librerías.
Cuando lo común se convierte en mercancía
Ya Adorno teorizó, mucho antes de la era de internet, que la industria termina por imponerse: absorbe y estandariza la cultura. Lo que era marginal y comunitario, se convierte en un producto más. En ese sentido, la obra se convierte en un bien de consumo rápido, lo cual choca con el idealismo de la participación activa y el proceso de reescritura que potencian los fandom. Así, la escritura subversiva de los fanfiction es absorbida y convertida en mercancía cultural.
Al publicarse en una editorial, el fanfic se convierte en parte del sistema que antes bordeaba. También pierde su carácter innovador: los autores de fanfiction deben alterar todos los elementos de su historia que hicieran referencia a la obra original de un escritor para respetar los derechos de autor y la propiedad intelectual. Ya ocurrió con Manacled–Alchemised, ahora asistiremos al mismo desenlace con la historia de Remus Lupin, que recibirá otro nombre y habitará otro mundo. Cuando eso suceda, All The Young Dudes desaparecerá del portal de AOE.
El título provisional del primer tomo es Wolfboy y se espera que llegue a las librerías en otoño de 2027. Según informa The Bookseller, lo ha adquirido la editorial Penguin Michael Joseph del sello Penguin Random House. La subasta se realizó en la Feria del Libro de Londres, el pasado marzo. MsKingBean89 firmará bajo el pseudónimo de BN King, por lo que seguiremos sin conocer su identidad.


