Florence + The Machine siempre ha llamado la atención por la cantidad de referencias a la magia, los rituales y las figuras asociadas a la brujería que aparecen en sus canciones
No es casualidad que mucha gente la describa como una bruja moderna. Su estética, sus letras y la forma en la que actúa sobre el escenario parecen sacadas de un cuento pagano o de una ceremonia antigua.
¿Florence ha dicho alguna vez que es una bruja?
La respuesta corta es no. Florence Welch nunca ha declarado públicamente pertenecer a una religión pagana ni identificarse oficialmente como bruja. Sin embargo, durante toda su carrera ha jugado con ese imaginario. Diversas entrevistas y análisis académicos han señalado cómo su trabajo está lleno de simbolismo pagano, referencias al misticismo y una estética que muchos consideran relacionada con la brujería.
Which Witch, la canción más explícita
Si hay una canción que conecta directamente con el tema de las brujas es Which Witch. La propia Florence explicó que, durante la creación del álbum How Big, How Blue, How Beautiful, imaginó una historia sobre una joven bruja acusada de asesinato y sometida a juicio.
La canción utiliza imágenes de juicios, herejía, persecución y condena. Más que hablar de magia literal, parece inspirarse en las antiguas cazas de brujas y en la experiencia de ser juzgada por ser diferente.

Fuente: Laura Ioana
Seven Devils y la magia oscura
Otra canción que suele aparecer en cualquier conversación sobre la faceta más mística de Florence es Seven Devils. Aunque no habla directamente de brujas, la canción está llena de imágenes bíblicas, espíritus, demonios y fuerzas sobrenaturales.
Su atmósfera recuerda a un ritual oscuro y ha sido utilizada incluso en producciones audiovisuales relacionadas con mundos fantásticos y sobrenaturales. La sensación que transmite es la de una invocación.
Shake It Out, su canción más popular
En Shake It Out aparece otro tema recurrente en su carrera, la purificación. Muchas de sus canciones parecen rituales para expulsar fantasmas personales. No fantasmas literales, sino culpas, obsesiones, amores imposibles o recuerdos dolorosos.
King y el aquelarre moderno
El videoclip de King fue interpretado por muchos seguidores como una obra cargada de simbolismo mágico. En él aparecen grupos de mujeres, transformaciones, poder femenino y escenas que recuerdan a antiguos rituales.
Aquí Florence no aparece como una hechicera clásica, sino como una figura casi mitológica que reflexiona sobre el poder, la creación y la identidad femenina.
Bosques, flores, sangre y lunas
Aunque no todas sus canciones hablan de brujería, muchas comparten elementos asociados tradicionalmente a ella: la naturaleza como fuerza espiritual, los bosques como espacios sagrados, el agua como elemento de transformación, las flores y las coronas vegetales, los ciclos de muerte y renacimiento y la conexión entre lo femenino y lo sobrenatural.
Por eso canciones como Rabbit Heart (Raise It Up), Blinding, Howl, Cosmic Love, Never Let Me Go o Daffodil suelen ser consideradas sobre brujería por muchos fans, aunque no mencionen directamente a las brujas.

Entonces, ¿Florence Welch es una bruja?
Probablemente la respuesta más honesta sea que Florence es una artista fascinada por la magia como lenguaje simbólico.
No parece interesarle tanto la brujería como práctica religiosa o esotérica, sino como una forma de hablar sobre emociones enormes como el amor, el dolor, la transformación, la pérdida y el poder femenino.
Cuando Florence canta descalza, gira sobre el escenario con vestidos flotando al viento y convierte un concierto en una experiencia casi ceremonial, es fácil entender por qué existe esa asociación.
Quizá Florence Welch no sea una bruja en el sentido literal de la palabra. Pero dentro del mundo de la música contemporánea, pocas artistas han sabido construir un universo tan mágico y pagano.


