12.3 C
Madrid
viernes, 28 agosto, 2026
12.3 C
Madrid
viernes, 28 agosto, 2026

‘El alma poética sin límites’: La poesía de un escultor

La obra de Takamura Kōtarō

La editorial Satori hace una selección de poemas y ensayos de Takamura Kōtarō, un autor y escultor pionero en la modernidad japonesa.

Takamura Kōtarō nació en el seno de una familia acomodada en Tokio en 1883. Fue el hijo primogénito del matrimonio, por lo que a corta edad se asumió que heredaría el oficio paterno.

Su padre, Takamura Kōun, fue un reconocido maestro escultor, de modo que Kōtarō creció entre aprendices en el taller. Cuando tuvo edad ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Tokio en el Departamento de Escultura del que se graduó en 1902.

Fue en el taller de su padren que ejerció como escultor y tuvo un acercamiento al modelo de trabajo que empezaba a flexibilizarse.

De artesano a artista

Hasta el momento la tradición dictaba que los aprendices debían jurar lealtad tanto al maestro como al taller y la escuela bajo la cual se formaban y ejercían. De esta manera se dedicaban de manera exclusiva a un único aprendizaje. Kōtarō, no obstante, desarrolla su camino artístico bajo un modelo novedoso y más abierto.

En él se alentaba a los jóvenes artistas a explorar y conocer diferentes disciplinas y escuelas. En su posgrado se especializó en la obra de Auguste Rodin. Incluso se acercaría aún más en sus viajes al extranjero con motivo de la continuación de sus estudios.

Esto impactaría en su manera de concebir el arte. Su padre, más cercano a una época pasada se percibía más como un artesano que como un artista. Kōtarō, no obstante, defendería a la figura del artista y la libertad expresiva y estética.

La relación con su padre y de este con el arte será un tema fundamental en la vida personal de Kōtarō y en su evolución como artista. Así lo recogerá Kōtarō en un autobiográfico e íntimo ensayo titulado Mi relación con mi padre. El escrito fue publicado dos años antes de su muerte en 1956 cuando perecería ante la tuberculosis.

Takamura kotaro y busto de padre Koun
Takamura Kōtarō con un busto de su padre Koun | Fuente: Editorial Satori

En 1905 vuelve a la Escuela de Bellas Artes de Tokio pero en esta ocasión a la facultad de Pintura Occidental. Un año más tarde, un profesor convence al padre para que envíe a Kōtarō a Estados Unidos.

En Occidente, el poeta y escultor seguirá su formación. Sin embargo, será también la primera vez que entre en contacto con una cultura que lo hará sentir «el otro». Será también la primera vez que conoce un concepto de vida individualista que, cuanto menos, le resultaría atractivo. 

hasta eNTONCES NUNCA ME HABÍA VESTIDO DE TRAJE OCCIDENTAL, PERO ENVUELTO EN UNO DE RAYAS GRUESAS SALÍ DEL PUERTO DE yOKOHAMA CON DOS MIL YENES EN EL BOLSILLO, CANTIDAD ÚNICA DE LA QUE MI PADRE SE PODÍA DESPRENDER PARA MI ESTANCIA EN EL EXTRANJERO. eSTE FUE EL MOMENTO CLAVE DE NUESTRA POSTERIOR RELACIÓN TURBULENTA

Los viajes de Kōtarō

Tras treinta días de viaje, el escultor llegó a Estados Unidos para instalarse en Nueva York. Aunque su estancia no duró más de un año, estuvo llena de «primeras veces en la vida» como él mismo describe en el ensayo antes mencionado.

En Estados Unidos no solo estudia en la prestigiosa Art Students League, sino que se enfrenta por vez primera a las profundas diferencias culturales de Occidente. Fue en París, tras su paso por Londres, donde el escultor, pintor y poeta se sentió realizado.

Tras encontrarse sumergido en una sociedad de una apertura internacional más marcada, empezó a vivir una vida volcada a la cultura, el arte y la noche. Estilo de vida que replicaría en Tokio a su regreso y que complicaría aún más la relación con su padre.

empecé a olvidar aquella sensación diferenciadora de mi raza que me perseguía en Nueva york y en londres

Tras sentir que había culminado su periodo en París, y luego de haberse acercado a la obra de Rodin, pero también de Baudelaire y Verlaine, Kōtarō regresó a Japón. Alli tuvo que defender su visión del arte frente a su padre.

Su progenitor ofreció a Kōtarō abrir una «empresa-taller» donde pudieran hacer esculturas públicas a gran escala y bajo demanda. Lejos de ser esta su pretensión, rechaza la oferta y persigue sus inquietudes artísticas enfrentándose a largos periodos de precariedad económica. 

Si bien se describe a sí mismo como escultor, la literatura hizo parte esencial de su vida desde niño. En Japón participó de la crítica artística, se vinculó a grupos literarios vanguardistas destacando la Sociedad del dios Pan y desarrolló una importante obra poética que separó por completo de la escultura.

La poesía de un escultor

La poesía fue la forma en la que Kōtarō liberó su escultura del impulso narrativo y literario de su espíritu. Mucha más que un pasatiempo, la poesía fue para el canal de liberación de una parte significativa de su más profunda subjetividad.

Para Kōtarō permitir que las inquietudes de su ser se manifestaran en la escultura era similar a permitir una enfermedad en esta (El poema y yo, 1940). Por esta razón, dedicó una parte importante de su tiempo de creación a la escritura. 

Kōtarō como poeta fue también un precursor del paso de los géneros más tradicionales al romanticismo y más tarde al verso libre. Esta edición lo recoge como uno de los poetas más influyentes de su tiempo y un pionero en su género.

Muchos de los que conocemos esta faceta del poeta le consideramos maestro de palabars, de setimientos y de emociones

Esta edición recoge las palabras del también poeta y pensador Yoshimoto Takaiaki quien reconoce en la obra poética de Kōtarō dos posturas filosóficas que van evolucionando. Por un lado el buscador y creador, del propio camino y, por otro, la lucha identitaria entre al individualismo occidental y el colectivismo japonés en el que se crio.

La búsqueda del camino

La búsqueda del camino bebe tanto de una mirada filosófica de la propia vida como de la concepción estética bajo la cual vive Kōtarō. Su ánimo disruptivo y la firme creencia del artista como individuo libre lo alejan en muchos momentos de la vida del camino marcado por la familia y la cultura. La búsqueda del camino es una actitud que mantendrá tanto en su obra como en su vida hasta el final de su vida.

El alma poética sin límites de la Editorial Satori organiza la edición tomando como un punto central: El camino. En este poema, el autor describe una senda que solo se crea a medida que se recorre.

Kōtarō se sorprende contemplando el trayecto andado y cuan cuanta penuria hay en él. Pero sus pasos no se detienen para siempre porque ante sí tiene un horizonte luminoso que lo invita a seguir caminando.

Y aunque es incierto, y por ende apabullante, el camino no se recorre en solitario. En sentido último es el recorrido que cada miembro de la humanidad debe enfrentar. Este poema es sin duda el que mejor recoje la mirada que tiene Kōtarō frente a la vida.

La mirada hacía occidente y la tensión estética

La tensión identitaria que vivió en sus viajes a Occidente van impactar también su visión estética. Kōtarō defiende la libertad absoluta del artista frente a lineamientos obtusos, incluso si estos vienen de la tradición.

En su ensayo Un sol verde plantea que el artista japonés debe crear sin pensar si su arte se ajusta o no a un «estilo japonés». Cree que todo aquello creado por manos japonesas tendrá en su esencia algo de lo que se considera japonés.

A fin de cuentas, como el pez que no se da cuenta que está sumergido en el agua, el artista se ve embebido en su propia cultura sin apenas percatarse. No obstante, el artista no debe verse limitado ni condicionado. Debería poder dar espacio a sus propias interpretaciones al margen de las expectativas por su origen.

Para el escultor y poeta, el arte debería plantear un diálogo en el que la visión del mundo que se plasma debe ser escuchada antes de censurarse. Incluso si en una pintura que se contempla hubiese «un sol verde».

La invitación de Kōtarō es a crear sin límites ni condicionamientos. Sin pensar de forma activa en los condicionantes como la cultura o la procedencia. Kōtarō pretende liberar al artista y a su obra y todo esto sin denostar el aporte y la importancia del arte tradicionalmente japonés.

Me gustaría que el artista olvidase que es japonés. Me gustaría que se hiciese completamente de la idea de que está reproduciendo la naturaleza en Japón. Y me gustaría que expresase en su óleo el tono de la naturaleza tal como lo ve, libremente, indulgentemente, egoístamente

Edición

Para quienes desean acercarse a esta figura imprescindible, la edición de Satori es ideal. En tapa dura, El alma poética sin límites: poemas y ensayos hace una cuidadosa traducción de la obra esencial.

Además, incluye la versión original con su respectiva pronunciación. Para los hablantes de ambos idiomas, se les facilita el acceso a las obras originales para que puedan disfrutar y consultarlas de igual manera.

La edición pretende, como confiesa en el prefacio, allanar la distancia entre los lectores nipones y los hispanohablantes. Para esto incluye una biografía de agradable lectura y una organización cuidadosa de los poemas. Los ensayos, por su lado, están comentados y acompañados de fotografías  lo cual facilita sobre manera la lectura.

La edición guarda en sí misma un cuidado estético. En ella queda reflejada el mimo tanto del editor como de la editorial. Un acierto absoluto para expandir intereses y añadir una pieza encantadora a la biblioteca.

Actualidad y Noticias

+ Noticias de tu interés

‘Mirar el mar’: mirar la vida en profundidad según Pablo Echart

A través de 56 microrrelatos, el autor mira a los ojos a la vida con gran intensidad y relata su magia desde la más pura cotidianidad El nuevo libro del catedrático y escritor abraza lo más simple y a la...

Últimos días de la Feria del Libro de Madrid: cómo aprovecharlos

Conozca la programación destacada de los últimos días de 85.ª edición de la Feria del Libro de Madrid La gran feria literaria que anualmente reúne a cientos de personas alrededor de sus pintorescas casetas y sus diversas actividades, se dispone...

‘Ser muchas y una íntima desconocida’: el arte de mirar para adentro

Un ensayo literario que pone en valor el diálogo interno y la introspección Laura S. González de Araujo debuta con una obra que trabaja desde el yo más profundo y de la intimidad. En un diálogo sincero con su desconocida,...

Descubre más desde El Generacional

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo