Altamarea Ediciones rescata el ya clásico del terror hispano El mal menor, novela finalista del Premio Planeta de 1995, del escritor y periodista argentino C.E. Feiling
Publicada originalmente en 1996, El mal menor fue la tercera y última novela de Feiling, su propia indagación personal en torno al género del terror y parte fundamental de lo que concibió como una tetralogía de novelas de género que, sin embargo, a causa de su muerte prematura, quedó inconclusa.
Entre Lovecraft y King, Feiling construye en El mal menor un relato de terror en que el mate, San Telmo, un viaje a Cuba, la dueña cocainómana de un restaurante y un tarotista uruguayo conviven con el mundo de los sueños, un monstruo pestilente de forma cambiante y la misión de salvar el mundo.
Lo aterrador del límite
Entre la vigilia y el sueño. Entre lo cotidiano y lo fantástico. Entre lo raro y lo espeluznante. De esta manera funciona El mal menor, como un espacio liminal. Igual que el propio género de terror, como ya señaló Ricardo Piglia en el prólogo a la edición de El mal menor del Fondo de Cultura Económica:
El relato de terror es quizá la forma más devaluada y más activa de la cultura actual. La dificultad de fijar con claridad sus límites es una prueba de que no ha sido aún legitimada por la crítica académica.
Lo liminal determina, en este sentido, tanto la forma como el tema. Inés y Nelson, los protagonistas, deben tratar de cerrar la fisura que se ha abierto entre el mundo de los sueños y la vigilia. Una grieta que ha formado un prófugo de los propios sueños de Inés y que se pasea por San Telmo dejando una lista demasiado larga de muertos.
El espanto de lo raro
Ese prófugo de olor a sábana sucia y forma cambiante constituye la clara expresión de lo raro en los términos formulados por el filósofo y crítico cultural Mark Fisher en su ensayo Lo raro y lo espeluznante.
Para él, lo raro no es tanto un género como un modo de percepción. Es aquello que no debería estar allí, eso que trae a lo cotidiano y familiar —en este caso el Buenos Aires de Inés y Nelson, a sus barrios y casas— algo que esta más allá y resulta irreconciliable con lo doméstico.
Asimismo, para Fisher, lo raro destaca por la manera en la que se abre una puerta entre este mundo y los demás. Esa liminalidad ya mencionada. Pero las puertas en lo raro no se quedan en meros conductos a otros lugares, como el armario de Narnia.
En El mal menor, el conflicto vertebrador de la trama parte de la interacción entre mundos, del intercambio. Inés y Nelson tienen que viajar al Cerco, la frontera entre mundos, porque el mundo de los sueños amenaza con acabar con el de la vigilia. En este sentido, como señala el filósofo inglés:
La centralidad de las puertas, umbrales y portales, significa que la noción del entre es clave para lo raro.
La angustia de la novedad
De esta manera, tanto el género de terror como lo raro se construyen desde lo liminal, lo difícilmente clasificable, lo invisualizable. De ahí la pertinencia del uso de lo raro como forma de percepción recurrente en el terror. Pero lo raro también funciona fuera de las lógicas del relato de terror.
La sensación de que cierta cosa no debería estar allí no se limita a la representación o a la trama, sino que puede actuar también sobre la forma. La impresión de rareza puede surgir como reacción ante el impulso desautomatizador de un autor en la búsqueda de nuevas formas que acaban por generar en el lector una impresión de incertidumbre, de ruptura de expectativas. Una imposibilidad de interpretación ante la inutilidad de las categorías de lectura hasta el momento desarrolladas.
En este sentido funciona también El mal menor. Una novela de terror escrita por un académico inglés. Una novela de terror en la Argentina de los años 90. Ya lo señala Mariana Enríquez en el prólogo a la nueva edición de Altamarea: Feiling tenia un concepto de lo literario diferente al que en esos años era el común entre los escritores argentinos y se dedicación a las novelas de género lo confirman. El mal menor es, tanto en lo que respecta a la forma como al contenido o las propias condiciones de producción, un artefacto raro. Un texto que sigue extrañando.


