El recorrido que propone esta galería de arte repugna y engancha al visitante a partes iguales
El Espacio Solo es una colección privada de arte contemporáneo con una sede cercana a la Plaza de la Independencia. Desde 2018 han pasado por sus muros tres exposiciones, hasta llegar a la de este año: Protection No Longer Assured. En esta última han demostrado que la degradación del ser puede representarse desde lo absurdamente grotesco. Es este tremendismo lo que despierta la atención de los curiosos, como el que se asoma al abismo sin ser capaz de apartar la mirada, atraído por lo siniestro y lo espeluznante de un vacío sin fondo.
Proyecto arquitectónico diseñado por EstudiosHerreros
Lo primero que llama la atención al entrar a la galería, además de su imponente acceso custodiado por la Puerta de Alcalá, es la sensación laberíntica que proporcionan sus pasillos. El proyecto fue diseñado por Juan Herreros al mismo tiempo que se ampliaba la colección, por lo que arquitectura y arte entraron en contacto para potenciar una idea común. Corredores, baños y cocina forman parte de la exposición, integrando la cotidianidad en el espacio artístico.
Lo grotesco de sus obras
Pero lo que realmente dota de personalidad a este lugar son sus obras. I am victim of social labels de Grip Face hace un desglose del individuo para que el esperpento zarandee al visitante. El artista explica que se ve abrumado por la sobreinformación y el “ruido digital”. En un afán de proteger la salud mental del ser, su reflejo regresa a la infancia. Los colores pastel y los recuerdos infantiles del propio autor son muestra de ello. Pero lo realmente inquietante reside en la cara protagonista del lienzo. Sostiene una mirada inconsciente, coloreada en un amarillo muerto, evocando quizá un espacio onírico. La falsa y sobrepuesta sonrisa es la coraza contra el ruido.

Si en ocasiones el artista se refugia en la infancia, en otras es la traición de esa época lo que le impulsa a crear. Es el caso de Dark Mouse de Helnwein. La violencia y el sufrimiento son los ingredientes de un Mickey Mouse perverso, que se mofa del visitante con su malévola sonrisa. Delante, un Companion de Kaws. El artista, “trenero” reconocido, disecciona aquí su personaje para revelar su interior. La integración de ambas obras es correcta y propicia además la reflexión sobre el recuerdo de dolor en la infancia durante la edad adulta.

Pyramid de David Almejtd continúa la línea marcada hasta el momento. La escultura tal y como la define el artista es un humanoide en decadencia que avanza hacia la transformación en otro ser. Ahora bien, lo que el visitante ve es una estatua tan desagradable que cuesta dejar de mirarla. Sus ojos, tan reales y tan ausentes, acompañan un realismo tremendamente logrado. La vellosidad del brazo, la carnosidad de las manos y el cigarrillo encendido completan los minuciosos detalles. En el interior de su cuerpo piramidal, los órganos son sustituidos por cuarzo de extracción, simbolizando el tesoro vital humano.

Algunas obras más terminan este recorrido por lo sublime, entre las que se puede destacar una monumental cabeza de demonio balinés o Chica fumadora de Heshka. Esto y más se puede disfrutar en Espacio Solo, que espera además la apertura de su nueva galería en la Cuesta de San Vicente, cuadruplicando el tamaño de la actual. Hasta entonces, perturbación y atracción conviven unidas por la misma línea artística en “Protection No Longer Assured”.



