Conoce la trayectoria del revolucionario diseñador londinense; Givenchy y el éxito de su marca homónima
Lee Alexander McQueen era el más pequeño de sus 6 hermanos, su padre era taxista y su madre se dedicaba al cuidado del hogar. Nació el 17 de marzo de 1969, en Londres, y se quitó la vida en 2010 a sus 40 años de vida. Un golpe duro para la industria de la moda que admiraba su talento.

Desde temprana edad se interesó por la moda, así que con 16 años dejó sus estudios y entró a trabajar como aprendiz en una sastrería en la calle Savile Row, en el barrio de Myfair, conocido por ser uno de los barrios más lujosos y exclusivos. También pasó un tiempo en Milán como aprendiz, el propio McQueen califica este periodo como brillante.
Los primeros pasos de Alexander McQueen
Unos años más tarde, en 1992, se graduó en diseño en la escuela Central Saint Martins de Londres con una colección inspirada en Jack el destripador (Jack the ripper stalks his victims). Para su suerte, Isabella Blow, en aquel momento editora de Vogue UK, se encontraba entre el público asistente y acabó comprando toda la colección. Esto respaldaría el posterior lanzamiento de su marca homónima.
En 1993 lanzó Taxi Driver, su segunda colección, pero no será hasta su colección llamada Highland Rape en 1995, que generaría controversia y llamaría la atención de los medios. La intención del diseñador londinense era mostrar los abusos cometidos por Inglaterra en Escocia. Los medios de comunicación malinterpretarían y lo acusarían de ser un “misógino”. Solo el público se relajó cuando McQueen explicó el verdadero mensaje en diversas entrevistas.

Su salto a Givenchy
Desde el panorama británico, los diseñadores ofrecían una revolución desde el mundo de la moda. Alexander McQueen transmitía una visión oscura y dramática, su talento logró el reconocimiento y aclamaciones en la industria. Así, en 1996 fue nombrado director de Givenchy, sucediendo a John Galliano, que pasaba a Dior.
Aunque McQueen liderase Givenchy, siguió dedicando tiempo y creatividad a su propia marca. Tras varias temporadas, el diseñador vendió el 51% de su negocio al grupo Kering, competencia de LVMH, que llevaba a Givenchy. De esta forma McQueen decide dedicarse a desarrollar su etiqueta y abandona Givenchy.
Durante estos años fue galardonado hasta en cuatro ocasiones con el Premio a Diseñador Británico del Año (1996, 1997, 2001 y 2003). En 2003 también fue reconocido su talento por la CFDA (Council of Fashion Designers of America) con el premio al Diseñador Internacional del Año.
El declive de Alexander McQueen
En mayo de 2007, su amiga y mentora Isabella Blow se quita la vida en su apartamento. Un golpe duro para el diseñador, pero decide homenajearla con una colección; La Dame Bleue de primavera-verano 2008. El fallecimiento de su madre —Joyce McQueen— en febrero de 2010 muy probablemente desencadenará su fin, ya que una semana después Alexander McQueen decidirá quitarse la vida.
El legado de McQueen
La industria recuerda el legado de Alexander McQueen intacto y lo incluye dentro de la historia de la moda. Tras su muerte, el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York en 2001 rindió tributo al diseñador en la Met Gala con una muestra de su talento. La exposición se tituló Alexander McQueen: Sauvage Beauty. Recopilamos algunos momentos más destacados de su trayectoria.

Los interesados por la moda conocen y destacan el diseño de los zapatos armadillo. Una pieza singular de Alexander McQueen que se caracteriza por un tacón extremadamente alto y una plataforma curvada. Así también ha hecho de los pantalones bumster un sello del diseñador. Un diseño de tiro muy muy bajo que resultó revolucionario y el público llego a tachar de “vulgares”. Otro sello de McQueen fue cuando acudió a la Met Gala de 2006 a conjunto con Sarah Jessica Parker, ambos envueltos en el estampado de tartán, su uso se convirtió en un rasgo propio del diseñador.

La escenografía que acompañaba el imaginario de McQueen
Si sus diseños son así de llamativos, la puesta en escena de sus desfiles debe acompañarlos. Para el desfile de primavera-verano 2005, titulado It’s only a game, las modelos se organizaron como si estuvieran jugando una partida de ajedrez.

El impactante momento que ha pasado a la historia de la moda en el que dos robots en la pasarela rociaron a Shalom Harlow con botes de pintura en spray para el desfile de Alexander McQueen primavera-verano 1999. Se conoce como la colección Nº13, y llamó tanto la atención por la combinación de moda y tecnología que, aunque ahora la sociedad esté acostumbrada, nunca antes se había visto. Otros desfiles que marcaron su carrera fueron su primera colección para Givenchy en 1997, presentada en París, o el de primavera-verano 2007, donde presentó su emblemático vestido floral.
El británico también mostró su apoyo a Kate Moss, que atravesaba uno de los momentos más bajos de su carrera cuando se publicaron fotos de ella consumiendo cocaína. Le homenajeó en 2006 con un holograma de la modelo sobre la pasarela.

Sarah Burton tomó el relevo del londinense hasta 2023, Sean McGirr tomó la dirección creativa de la firma. Aunque Alexander McQueen nos abandonó a una temprana edad, nos dejó con un archivo excepcional. Sus creaciones serán recordadas en la industria y su manera de provocar es inspiración para las próximas generaciones.


